
El efecto Lillo. El entrenador más lenguaraz de nuestro fútbol vino en la jornada 16ª a reflotar a un Almería deprimido y gris. Hugo Sánchez, que había salvado al equipo en la temporada anterior, llevaba a la plantilla a la miseria anímica. Episodios como el de Chico ejerciendo de sombra de Xavi adelgazan la moral de un conjunto competitivo y que ha demostrado solidaridad y solvencia suficientes como para permanecer en primera sin demasiados sobresaltos. La irrupción del guipuzcuano tras la destitución del titular en el cargo fue fulgurante, una sola derrota –frente al Sevilla- en sus primeros diez partidos al mando de los almerienses, incluyendo un empate frente al Barcelona y victorias frente a los equipos que jugaban su liga, la evitación del descenso. Parece que Lillo ha renovado con los andaluces, una buena noticia para un equipo que parece haber encontrado su sitio en la Liga BBVA.
Las ausencias han marcado más que las presencias este año. Si el curso pasado ya se lamentó la marcha de Emery y la poca fiabilidad de Arconada, este año toca llorar al delantero estrella de los blanquirrojos. Negredo, que hizo parada en Madrid y finalmente en Sevilla, parecía ocupar un hueco difícil de rellenar de nuevo. Goitom, traído del Valladolid para hacer olvidar al vallecano, no ha terminado de cuajar. Es un jugador con más fútbol de equipo que instinto goleador, pero un tanto en veintiún partidos es a todas luces un saldo paupérrimo. La sequía goleadora, que había tocado de muerte a Hugo Sánchez junto a la permeabilidad defensiva, tuvo remedio cuando Juanma Lillo se hizo cargo de la plantilla. Hizo protagonista a Piatti, que ha terminado el ejercicio con 7 goles y sobre todo a Crusat, que ha marcado otros 7. Si le sumamos la eficiciencia de Uche, con 9 goles, podemos concluir que buena parte de responsabilidad de la digna marcha del equipo esta temporada pertenece a este trío de atacantes. Las sensaciones viendo los partidos es que siempre tenían algo que decir, que la posibilidad del gol estaba presente, y no es poco partiendo de la mencionada ausencia de un goleador de clase A como Negredo. La sensibles ausencias de Bruno, Mané o Iriney tampoco pareció perturbar la trayectoria de la Unión Deportiva.
Lillo, en mi opinión auténtico artífice del éxito almeriense, ha sabido conjugar sus virtudes ofensivas con una cerrazón atrás que taponase el aluvión de goles encajados en el primer tramo con Hugo Sánchez. Con Acasiete, Soriano, Cisma y Ortiz se blindó en la retaguardia. A esto le sumó la capacidad de sacrificio y disciplina táctica de dos recién llegados, M´Bami y Bernardello que desde el pivote ayudaban atrás y convertían el centro de campo propio en un lugar difícilmente transitable. El dos más dos del fútbol de achique. Concentración en tu cancha y libertad a los delanteros. Ocupar las bandas, mantener la portería intacta, balancear al equipo sin caer en el desorden. Hasta Guardiola reconoció que Lillo había sido un maestro y un referente para él. Con criterios así es fácil entender el fútbol. El Almería, a pequeña escala, logró llevar los conceptos al tapete de hierba y consiguió salvarse cómodamente en una temporada con más trampas que de costumbre.
Para el Almería es digno de celebración mantenerse en la división de oro de nuestro fútbol. Son un equipo humilde, con poca experiencia de altura, y cuya buena gestión está haciéndoles un sitio entre los clásicos de nuestra categoría. Otro año arriba, otro año fichando bien sin malgastar. El presidente, Alfonso García, ya habla de renovaciones. Por delante un verano tranquilo, no es poco viviendo en la élite.
Lo mejor: La labor del menospreciado Juanma Lillo. El club subo atajar a tiempo el declive de Hugo Sánchez como técnico del equipo.
Lo peor: El flojo rendimiento de algunos fichajes, no haber encontrado aún el digno recambio de Negredo.






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#1 Believer dijo,
20 mayo 2010 11:00 am
Fallo muy grave, no habeis nombrado a su mejor jugador con diferencia, Diego Alves, uno de los mejores porteros de la liga.
#2 NIPO dijo,
20 mayo 2010 2:54 pm
Lillo ha callado muchisimas bocas este año (entre ellas la mía). Ha jugado un buen fútbol consiguiendo resultados positivos para olvidar cualquier sufrimiento final
#3 Almeria dijo,
20 mayo 2010 6:35 pm
Menos mal que finalmente se ha salvado, hubo un momento en que me temía lo peor, pero ciertamente lillo nos ha salvado de bajar a segunda porque el equipo caia empicado.
#4 Kurono dijo,
20 mayo 2010 8:15 pm
Me uno al club “También a mí me tapó la boca Lillo”. Cuando creía que se tiraban del satén a las brasas, Lillo les ha impregnado estilo y calidad a un equipo que parecía sin rumbo.
#5 Felix 1.3 dijo,
20 mayo 2010 11:24 pm
¿No haceis referencia al temporadón con mayúsculas de Diego Alves? por ejemplo el día que empataron a uno con el barça lo paró absolutamente todo…