El precedente

Hoy hace diez días que se cumplieron diez años, pero muchos aún recordamos con gran nitidez la noche de la última gran remontada europea del Barça. No era una versión tan esplendorosa del equipo blaugrana como la que saltará esta noche al Camp Nou –nunca la ha habido, probablemente- pero sí un estupendo equipo, que venía con Van Gaal de ganar dos Ligas consecutivas y que, un poco abandonado el torneo doméstico, apuntaba por fin a la copa de Europa. Si el jugador franquicia era Rivaldo, ese anárquico y genial patizambo que por un día jugó con libertad, a su alrededor se juntaban un Figo que cabalgaba a toda pastilla hacia el Balón de Oro, Guardiola oficiando en la sala de máquinas, Kluivert como punta de lanza tan elegante como discutida, y la fiabilidad, solidez y llegada de Philip Cocu, enorme futbolista. Un equipo mayúsculo, dispuesto por Louis en formación de 3-4-3 según genial idea que, al parecer, se le ocurrió en un avión.
Era necesario el riesgo, porque el Barça había caído en Stamford Bridge por el mismo 3-1 que tendrá que levantar esta noche. El Chelsea pre-Abramovich, construido sobre la jerarquía de Leboeuf y Desailly, la competitividad de Wise y, sobre todo, la magia del sin par Gianfranco Zola, había hecho pedazos a su rival en una primera parte espléndida, y sólo un gol postrero de Figo había devuelto cierta esperanza a la culerada. Un tanto que después se demostraría oro puro ante un equipo experto que había alzado la Recopa hacía dos años y que había birlado la Supercopa Europa al Real Madrid de la Séptima. De nuevo el prototipo del fino estilista contra el duro fajador, aunque quizá no tan acentuado como la noche de hoy.

El encuentro, en el que los locales mandaron desde el principio, comenzó como siempre espera uno que arranquen este tipo de partidos: falta al borde del área, tiro de Rivaldo, el balón que pega en Babayaro y a la jaula. El gol dio moral a un Barça muy bien hilado desde la defensa, en el que la nueva posición de Rivaldo constituía un brindis a la ortodoxia que le había faltado al equipo durante todo el curso, y donde Zenden y especialmente Figo hendían una y otra vez la zaga blue. Tuvo que ser el portugués quien hiciera el segundo, en una incursión que comenzó él mismo y que remató Kluivert al palo antes de la definición. Descanso y remontada lograda, quizá demasiado pronto. Empezaba otro partido.

Sabedor de que su ventaja se había difuminado, el cuadro londinense que dirigía Ranieri se lanzó a por la portería rival en el comienzo del segundo periodo, y avisó con un par de llegadas de Wise y Zola antes de que su gol, una pillería de Flonaldo aprovechándose de una falta de entendimiento entre Gabri y Hesp, voltease de nuevo la eliminatoria. Con media hora por delante y un delantero como Dani reforzando el ataque, recuperó el Barcelona el control del choque, y los azulgrana sumaron hasta tres palos antes de que el propio Dani cabeceara un saque de falta de Guardiola e hiciera el tercero. Dos minutos después, en medio de la catarsis, el recordado Anders Frisk señaló un penalty que pudo cerrar la eliminatoria, pero Rivaldo tiró fuera.

Sin embargo, el fallo no afectó a un Barça desbocado. Con Figo ya definitivamente a los mandos, los blaugrana arrollaron al Chelsea en la prórroga, sumaron dos goles más (Rivaldo, esta vez sí, de penal y Kluivert) y dieron la impresión de poder lograr el resultado que se le antojase. Luego llegaría la maldición del Valencia del Piojo, la eliminación europea y el fin del vangaalismo, pero la clase de espíritu que se vivió esa noche en el Estadi es exactamente la que esperan revivir esta noche los seguidores culés que llevan días esperando el partido. Tres horas quedan.

Matemático profesional, lector empedernido, escritor ocasional y esforzado blogger, se enamoró del fútbol como fuente de momentos inolvidables y como metáfora de la vida. Nada mejor que un buen debate sobre tal o cual jugador, golazo o táctica, y nada peor que el fanatismo, la polémica gratuita o el cotilleo. Apasionado de las viejas historias sobre enfrentamientos míticos y leyendas del balón que no tuvo ocasión de conocer, guarda en su memoria muchos goles y partidos con la sensación de que fue un privilegio vivirlos (ramon.flores@diariosdefutbol.com).

5 Comments

  1. raul2010

    28 de abril de 2010 a las 6:35 pm

    ¿Puyol sobre el césped?

  2. Rivaldo-91

    28 de abril de 2010 a las 6:55 pm

    Que grande Rivaldo, el mejor jugador que vi jamas, discúlpenme pero para mi es así…

  3. Ramón Flores

    28 de abril de 2010 a las 6:56 pm

    No caí en que Puyol estaba sancionado al escribir el artículo, me parece imposible imaginarme hoy al Barça sin él. Ya está rectificado. Gracias.

  4. Belzeboost

    29 de abril de 2010 a las 3:22 am

    Esta version de Van Gaal era la puta maquina, la suerte le nego una champions, y por supuesto mejor que la version de este año del Barcelona, eran lo mejor de lo mejor de mediocampo para adelante.

  5. Detude

    29 de abril de 2010 a las 10:08 am

    «Esta version de Van Gaal era la puta maquina, la suerte le nego una champions» Espero que con la suerte no te refieras al 4-1 del Valencia en Mestalla.