Siempre me apetece escribir sobre el Tottenham. Reconozco que la estupenda actualidad del club, 21 puntos de los últimos 23 en la buchaca que no son moco de pavo, invita a ello pero sé que lo acabaría haciendo aunque el equipo estuviera reptando por los campos de primera. Encasillado en mi cerebro como una de las ínsulas del fútbol bien jugado en Inglaterra, los del norte de Londres me tiran horrores por su querencia a fichar foráneos con buen pie y también por la poco común educación de su hinchada, ínsula una vez más en la turbamulta. Pero el detonante que me ha llevado a tecletear los tres párrafos de rigor ha sido recibir en mi buzón la última adquisición de la cada vez más ingobenable colección de camisetas de fútbol que atiborra mi armario: una inmaculada elástica Pony del Tottenham de la temporada 97-98.
Más de una decada después, aquellos Ginola, Ferdinand y compañia que vistieron la susodicha camiseta se dedican apasionadamente al cultivo del bandullo y Alan Sugar, el magnate informático que dirigía por entonces el club ni siquiera es presidente de su propia compañía (Amstrad) y se dedica a divertir al mundo con breves apariciones en realities de diverso pelaje y predicciones descacharrantes como aquella de que el Ipod iba a ser un fracaso. Todo ha cambiado e incluso la actualidad que envuelve al club del barrio de Haringey dista mucho de parecerse a la de 1997. Los lirios, lamentables durante la mayor parte de aquella temporada, peleaban por un objetivo humilde: evitar el descenso a segunda. Fue entonces cuando Sugar decidió mirar por el negocio y rascarse el bolsillo en el mercado invernal. Lo extraño fue que se la jugara con una vieja gloria del club, con un tipo con tanta fama de buen futbolista entre los ingleses como de piscinero, con uno que a sus 33 había pasado los últimos meses lamiéndose las heridas de una pegajosa lesión de ligamentos. Aquel hombre era Jürgen Klinsmann.
El espigado y blondo alemán, al que un día diera calabazas Jesús Gil por miedo a que le soliviantara sexualmente el vestuario, estaba prácticamente desahuciado y nadie hubiera apostado una libre a que estaba volviendo a Londres para obrar el milagro, por más que hubiera deslumbrado en su anterior etapa en la entidad. Sin embargo Klinsmann anotó nueve goles en quince partidos durante los seis meses en los que ejerción de jefe de la delantera spur. Nueve goles como nueve globos que consiguieron elevar al equipo, en el último suspiro y cuando su culo ya empezaba a quemarse en las llamas del descenso. Recordados son sus cuatro tantos contra el Wimbledon en un encuentro vital para la supervivencia. El nueve estuvo a las muy duras y no se arrugó en los partidos clave para dejar al Tottenham en primera aunque fuese tan sólo por un miserable margen de cuatro puntos. Tras esta resurrección futbolística, increible pero cierta, Jürgen Klinsmann se retiró del fútbol de clubes al más alto nivel. Eso sí, con los deberes hechos.






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#1 CarlosP dijo,
19 abril 2010 12:37 pm
Sabes de alguna tienda de camisetas retro online? (que no sea ebay)
Llevo tiempo buscabndo la Candy del Liverpool, y solo la encuentro por ebay, y no tengo muy buenas experiencias en dicha web…
#2 Valjean dijo,
19 abril 2010 12:45 pm
Qué historia más chula. Caen bien, los Spurs… un equipo elegante.
#3 Sergio Cortina dijo,
19 abril 2010 12:54 pm
@CarlosP
Yo compro mucho en http://www.classicfootballshirts.co.uk Muchas son caras pero encuentras de todo
#4 Alvaro dijo,
19 abril 2010 3:06 pm
Qué gran historia. Me quedo con la última frase. Saber retirarse en el momento oportuno es algo mucho más importante de lo que parece. Tenemos ejemplos en otros deportes donde estrellas mundiales han vuelto ¿para? Han vuelto para muchos motivos. Véase el caso de Michael Schumacher o Lance Armstrong, por ejemplo.
Saludos Desde Anfield: The Great Escape
#5 Romario dijo,
19 abril 2010 7:09 pm
Yo creo que Klinsmann hizo los deberes antes ganando la Copa del Mundo a Argentina en el año 90.
Gran artículo!
#6 Mostovoi dijo,
19 abril 2010 10:06 pm
Alvaro , yo tambien añadiria a Michael Jordan.
#7 Harpo84 dijo,
19 abril 2010 10:56 pm
No estoy para nada de acuerdo. Lo de Armstrong, que volvió al ciclismo más para promocionar Livestromg, y consiguió un podium en el Tour o lo de Jordan, que en su vuelta a los Wizards hizo una buena temporada, me parece que tiene muchísimo mérito. Schumacher acaba de retornar, aunque la Fórmula 1 me interesa menos.
Retirarse a tiempo está muy bien, pero volver también tiene mérito porque tienes mucho más que ganar que perder.
De Klinsmann me acuerdo esa gran temporada. En su época, cuando yo era un niño, era un jugador que me inspiraba cierto miedo, me imponía un gran respeto.
#8 luismadrid1985 dijo,
19 abril 2010 11:24 pm
Mi opinión es la misma que la d Harpo84, para nada lo de Armstrong, Jordan o Schumacher puede considerarse un fracaso.
Hay muchos más ejemplos de gente que ha tardado en retirarse o que han vuelto para hacer el ridículo, pero ellos no.
#9 Mónaco, regreso al pasado » Diarios de Futbol dijo,
16 noviembre 2011 5:01 pm
[...] Lilian Thuram. Por delante de la zaga repartía Claude Puel. Cuando Weah se marchó a París vino Jürgen Klinsmann. El Mónaco de Wenger fue campeón de liga en su primer año al cargo (1988), aunque en los cinco [...]