
El sábado pasado TVE retransmitió un partido del rocoso Stoke City, en el que vimos como Rory Delap y compañía se las hicieron pasar canutas al Tottenham de Redknapp. Así, parecía un buen pretexto para hablar un poco de Stanley Matthews, gloria de los Potters y del fútbol inglés.
El primer (y merecidísimo) Balón de Oro nació en plena Primera Guerra Mundial, hijo de un boxeador que desde el principio le inculcó valores de disciplina y superación, así como amor por la práctica deportiva. Aunque ha sido famoso por su longevidad, no todos saben que fue un jugador bastante precoz, a y los diecisiete años ya estaba jugando en el Stoke City, donde desarrolló toda si carrera, excepto dos excepciones: entre los 32 y los 46 años, en que se enroló en el Blackpool (y fue el protagonista de los mejores años del club), y la edad de ¡55! años, cinco más tarde de su retirada oficial, en que funcionó como jugador-entrenador en el Hibernians maltés.
Sir Stanley está considerado uno de los mejores extremos derechos de la historia del fútbol británico, y quienes le vieron jugar hablan de que su dribling no tuvo igual. También comentan sin excepción las crónicas su limpieza y talante de gentleman, que le llevaron a no sufrir ni una sola expulsión en los más de 700 partidos que jugó en la Liga inglesa. De vez en cuando se le acusó de ser un jugador algo frío, poco dotado para el combate; sin embargo, fue el motor de varios partidos memorables por carácter y hombría, como la victoria de los pross frente a Checoslovaquia con diez jugadores, en la que metió tres goles, o la famosa Matthews final , donde en media hora llevó al Blackpool a remontar a un 3-1 frente al Bolton, con dos asistencias inolvidables desde la derecha, la última en el descuento.
Su anecdotario es infinito: se cuenta, por ejemplo, que en un partido en el que su equipo iba ganando hizo un sprint en dirección al corner, y mientras llegaba su marcador sacó un peine del bolsillo y se arregló su pelo. O como tras haber pedido ser traspasado del Stoke, una multitud de hinchas enloquecidos se manifestaron alrededor del viejo Victoria Ground para hacerle recapacitar –cosa que consiguieron-. Cómo con cuarenta años creó cinco de los siete goles con los que Inglaterra tumbó a Escocia en 1955, en un inolvidable partido. O cómo, tras haber sido héroe, con 46 años, del ascenso del Stoke a Primera, fue considerado futbolista del año en Inglaterra por segunda vez en su carrera.
No es raro que el día de su muerte más de cien mil personas salieran a la calle en Stoke-on-Trent, ni que sus cenizas reposen bajo el césped del Britannia. Qué mejor manera de terminar que citando las palabras inscritas en su estatua en la puerta del estadio: “Su nombre es símbolo de la belleza del juego, su fama intemporal e internacional, su modestia y deportividad universalmente aclamadas. Un jugador mágico, para el pueblo, del pueblo.”
El Enganche | Sir Wing derecho






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#1 Rubén Uría dijo,
31 marzo 2010 12:12 am
Ramón, simplemente excepcional artículo sobre Sir Stanley. Enhorabuena.
#2 Elios dijo,
31 marzo 2010 12:48 am
Yo estuve el verano en pasado en la fea y vetusta Stoke-on-Trent, y entre los museos de cerámica y museos en memoria de Sir Stanley Matthew se construye la ciudad. genial tu artículo. Lo mejor son algunas de las fotos de los numerosos homenajes que en la ciudad hay repartidos.
#3 Boves dijo,
31 marzo 2010 3:01 am
Muy buen artículo
Por cierto, qué es eso del partido con tres jugadores de Inglaterra contra Checoslovaquia?
#4 FutbolGol dijo,
31 marzo 2010 8:45 am
Un jugador de leyenda en la tierra de las leyendas, ahora mismo la exigencia física no permitiría semejante longevidad sobre el campo.
Un saludo desde: Futbolgol: Fracasos y exigencias.
#5 cityground dijo,
31 marzo 2010 9:21 am
Jugador mítico que fue leyenda en el Stoke y en el Blackpool, hasta hace poco lo tenía asociado mas al Blackpool pero ya veo que donde empezó y termino su carrera fue en el Stoke City.
La final de la FA Cup ganada por el Blackpool al Bolton es una de las mas recordadas de la historia.
Muy bueno el artículo.
#6 Javier Antolín dijo,
31 marzo 2010 11:16 am
Enhorabuena por el artículo, una historia admirable.
Pero me ha surgido una duda. Las tarjetas rojas no se introdujeron hasta la década de los 60, lo que no sé es si antes ya se podía expulsar a un jugador, pero tengo entendido que no. ¿Alguien me la puede resolver?. Gracias
#7 NIPO dijo,
31 marzo 2010 1:34 pm
Eso! Explica el partido con tres jugadores!
#8 Koliev dijo,
31 marzo 2010 3:29 pm
Yo tambien quiero saber lo de los 3 jugadores por Dios!
Buen articulo!!
#9 Ramón Flores dijo,
31 marzo 2010 5:38 pm
Gracias a todos por la buena acogida del artículo. Lo de los tres jugadores era una errata, quería decir que metió tres goles jugando Inglaterra con diez jugadores. Y Javier, las tarjetas se implantaron en el Mundial del 70, pero antes el árbitro ya podía expulsar a un futbolista, sencillamente diciéndoselo de palabra.
Saludos
#10 tubilando dijo,
31 marzo 2010 5:50 pm
Creo que antes los árbitros expulsaban a los jugadores directamente, sin necesidad de sacar ningún tipo de tarjeta. Es increíble que en casi 40 años de carrera no tuviese un mal momento. Una pena no haberlo visto jugar.
Me maravilla lo rico que es el fútbol inglés en historia y anécdotas. Manchester U, Liverpool, Notthingham, Aston Villa, Blackpool, Leeds, Stoke C, Arsenal, Manchester City, Tottenham, Wolverhampton… todos han tenido su época de esplendor y dominaron el fútbol inglés.
#11 La pesadilla continúa » Diarios de Futbol dijo,
8 enero 2011 4:47 pm
[...] ver a Storey y a Bremner compitiendo a las zancadillas era tristemente comparable con las finales de Matthews en el 53′, Bert Trautmann jugando con el cuello roto en el 56′, o la del cabezazo de [...]
#12 La pesadilla continúa dijo,
8 enero 2011 10:52 pm
[...] ver a Storey y a Bremner compitiendo a las zancadillas era tristemente comparable con las finales de Matthews en el 53′, Bert Trautmann jugando con el cuello roto en el 56′, o la del cabezazo de [...]
#13 Historias del Stoke » Diarios de Futbol dijo,
18 abril 2011 12:15 pm
[...] Stoke se le saca en la conversación por haber servido como rampa de lanzamiento para el legendario Stanley Matthews, para avergonzarse de las barrabasadas en las que hasta hace nada se entretenían sus hooligans [...]