Un artista en el Parque de los Príncipes

Para ponderar el talento de Safet Sušić, la estrella yugoslava y del PSG en los ochenta, basta leer lo que cuenta sobre él Goran Bregovic. El autor de las frenéticas músicas que resuenan en algunas de las mejores películas de Emir Kusturica, bosnio como Sušić, se pone nostálgico con motivo en la revista So Foot. “Sušić jugaba aun en el FK Sarajevo, pero lo que hacía resultaba tan mágico que hasta los aficionados del equipo rival, el Zeljeznicar, sabían que era el mejor jugador del país. Todo un icono. En Sarajevo era costumbre que los niños fueran a la catedral de la ciudad para celebrar la misa de Navidad. Todos los años, el cura repetía aquello de que en la Iglesia había hombres de toda condición y había que agradecerle a Dios el que estuviesen entre nosotros. Y todos los años, una voz replicaba al sacerdote: ¡Sí, sobre todo por Papé! (así apodaban a Sušić). A continuación, la iglesia en pleno se arrancaba en aplausos, algo poco común en los templos, pero el sacerdote nunca se sentía ofendido porque también sabía que Sušić era un genio”

En 1982 el Paris Saint-Germain disputaba por primera vez en su historia una competición europea. Los Baratelli, Bathenay, Luis Fernández, Mustapha Dhaleb o Rocheteau eran el cemento de un bloque sólido. De un equipo bien curtido en la liga francesa bajo la batuta de George Peyroche. Pero la dirección del club ambicionaba cotas mayores. Consideraba que al pastel le faltaba una guinda y la encontró en el argentino Osvaldo Ardiles, campeón del mundo en 1978 e ídolo en el Tottenham. Inglaterra acababa de saldar a su favor el conflicto de las Malvinas y Ardiles no podía, no quería, permanecer por más tiempo en un país enemigo. Justo entonces apareció el presidente Borreli para  jugar bien la partida y sacar tajada de la situación. Justo tras finalizar la guerra Ardiles sellaba un trato que, en situaciones normales, nunca se hubiera producido. También en aquel verano de 1982, con los flashes apuntado hacia otro lado, Safet Sušić deshacía discretamente su petate en vestuario del viejo estadio olímpico de Sarajevo y soñaba con París. El PSG le quería para su nuevo proyecto.

Sušić era ya una estrella en su país. No sólo maravillando cada domingo a la afición de Sarajevo sino también a todo el país con sus actuaciones en la selección yugoslava (aquellos dieciseisavos del mundial 90 en Verona en la mente de muchos españoles) Había conseguido atraer la atención de los mejores clubes de Europa, incluso llegó a firmar sendos pre contratos con el Torino y la Juventus, pero la consabida rigidez de la europa socialista en materia de fichajes estaba retrasando su consagración en Europa. Por suerte, las referencias que tenían de él en París eran inmejorables.

Durante el verano el PSG había disputado un amistoso contra el Sarajevo y la rompió, literalmente. Todos los jugadores parisinos hablaron maravillas del centrocampista bosnio y aconsejaron su fichaje. Borrelli se dejó querer y fichó a Sušić pero la Federación Yugoslava complicó enormemente el pase. Los meses pasaban, el transfer no llegaba y Sušić apuraba sus días en Sarajevo con su futuro en el alero. La situación permaneció estancada durante cinco largos meses hasta que pudo debutar frente al Mónaco en el último partido del año. Sušić saltó al terreno de juego en el minuto 53, el equipo finalizó con una miserable derrota por 1-0 y el terminó séptimo. Aquello no era, ni por asomo, el debut soñado.

Sin embargo, la llegada de Magic Sušić resulto trascendental para el resurgir del PSG. Como digo, la cosa pintaba en negro para los capitalinos y más aún tras la renuncia de un Ossie Ardiles que, incapaz de adaptarse a su nueva vida, había hecho las maletas de regreso a White Hart Lane. Con el argentino fuera, el bosnio, bien secundado por el genio Dhaleb y un jovencísimo Luis Fernández, asumió la creación del ataque parisino y los frutos no tardaron en llegar. Disfrutaba de su nueva vida, más tarde llegó a declarar que había firmado únicamente para vivir en Francia consciente de que el PSG era poco más que un club de segunda fila, y eso se reflejaba en su juego. En su primer partido como titular, en Nancy, ya consiguió el gol de la victoria anticipando la racha de once victorias que permitiría al PSG clasificarse por primera vez para Copa de la UEFA gracias a los méritos acumulados en Liga. La elegancia, los pases milimétricos (hasta 62 pases de gol en su carrera, récord del club) y los remates de Safet Sušić tuvieron buena culpa de ello.

Durante el tiempo en que defendió la camiseta azul y roja su ascendente fue creciendo exponencialmente. Ya en su primer año, llevó al club a conquistar su segunda Copa de Francia completando con un impresionante partido ante el Nantes una gran temporada. El estilo ofensivo que Peyroche había implantado en el club parisino le venía como anillo al dedo al fútbol champagne que abanderaba el balcánico. En 1986, contra todo pronóstico, el Paris Saint-Germain se hacía con el título de liga por primera vez en su historia gracias a una impresionante marca de 27 partidos consecutivos sin conocer la derrota. Safet Sušić, en la plenitud de su carrera, marcaba el paso en aquel conjunto y tenía tiempo aun para anotar 10 goles.

Hasta 1991, temporada en la se retira como el genio que fue dando cinco pases de gol en un 7-1 ante el Bastia, Sušić alimentó la leyenda de un jugador único. Su sentido del espacio, el pie de seda, los goles (85 en París y 21 con la selección) y el impulso irresistible por el juego hicieron de Safet Sušić, Papé, Magic Sušić, por consenso popular,  el mejor jugador de la historia del Paris Saint-Germain.

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5 Comments

  1. tubilando

    27 de Marzo de 2010 a las 8:54 pm

    Una pena que no jugase en la liga española. Yo apenas lo vi jugar, lo recuerdo, ya veterano, en Italia-90 y poco más. Me encanta uno de lo goles del video (con la camiseta morada): balón al hueco con la pierna izquierda y llega al área para rematar con la derecha.

    Típico talento del deporte yugoslavo. Quizás el antecesor de Savicevic.

  2. CarlosP

    29 de Marzo de 2010 a las 8:11 pm

    Bueno, es una opinion. Yo soy seguidor del PSG desde hace muchos años, y si Susic fue el jugadro que catapulto al PSG pero no creo que sea el mas grande que haya pasado por alli, para mi por encima de el hay sobretodo 2 Weah y Rai . no hase falta desir nada mas.

  3. Sergio Cortina

    29 de Marzo de 2010 a las 8:18 pm

    No es que lo diga yo. Lo han escogido, hace nada, los propios hinchas del PSG a través de una votación en France Football. Segundo fue Dhaleb y tercero Luis Fernández. Lo enlazo en el post

    Pero sin duda Rai y Weah son también dos emblemas del PSG. Igual que Ginola, Valdo, los dos Djorkaeff (padre e hijo), Bats, Bianchi o Le Guen.

  4. NIPO

    30 de Marzo de 2010 a las 2:01 pm

    Debo reconocer en mi ignorancia futbolisitica no conocer a este hombre 🙁

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