La noticia del fichaje de Juan Manuel Lillo por la UD Almería fue recibida con no poco alborozo entre los aficionados al fútbol de este país. Con el tolosarra de nuevo en primera plana de la escena futbolística, el aficionado se aseguraba un blanco fácil contra el que dirigir su burla. Algo tiene el bueno de Lillo que es de esas personas que, haga lo que haga, está sentenciado sin juicio previo.
Estigmatizado por su locuacidad y su verbo barroco, a Lillo le costará mucho liberarse de su fama de ‘vendehumos’ y ‘desciendeequipos’ (fama ésta última, a todos luces injustificada, pues nunca ha descendido matemáticamente a ninguno de los conjuntos a los que ha entrenado). Podrá hacerlo bien, pero su pasado le perseguirá por donde vaya. Es como si el personaje hubiera terminado fagocitado a la persona.
Pero quedarse en la superficie del técnico guipuzcoano, detenerse en su fraseo florido de rueda de prensa, y no indagar qué es lo que se esconde bajo esa fachada de artificios y pomposidad podría llevarnos a despreciar un valioso contenido por la sencilla razón de que sus formas nos resultan grotescas. Lillo tiene una concepción de este deporte realmente interesante.
Pese a todo lo que se aventuraba sobre su aventura en el Almería, los números de Lillo, esta vez sí, hablan por sí solos. Después de nueve partidos al frente del equipo andaluz, cuatro victorias, cuatro empates y una derrota (aquel inoportuno charco que se cruzó en el camino de la cesión de Acasiete sobre Alves en el Sánchez Pizjuán), el equipo almeriense ha conseguido acabar con la racha de derrotismo y negatividad que arrastraba el equipo bajo el mando de Hugo Sánchez. Detectó rápidamente los problemas del equipo y personificó las soluciones: Lillo devolvió la confianza a Pablo Piatti y a Crusat y la producción ofensiva del equipo lo notó. Devolvió la confianza a la línea defensiva, y la sangría de goles en contra se detuvo (siete goles encajados en nueve partidos, frente a los 26 en 15 encuentros encajados con Hugo en el banquillo).
Lillo, es indudable, ha cambiado la cara al equipo. El próximo sábado se las verá con su amigo Pep Guardiola, en la visita del Barça al Estadio de los Juegos Mediterráneos. Un partido idóneo para demostrar a toda esa legión de aficionados que no ven en él más que a un charlatán sin fundamentos lo equivocados que estaban en sus prejuicios.






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#1 anita dijo,
2 marzo 2010 12:50 pm
He de decir que soy la primera que prejuzgo a Lillo porque me parece un personaqje muy curioso por como habla, lo que dice…Pero supongo que el artículo del san benito que escribió el otro día Dardan me viene al pelo con él…
Ole por su trabajo en el Almería hasta ahora
#2 M dijo,
2 marzo 2010 1:43 pm
Yo fui abonado el año que estuvo en Primera con el Salamanca (y fuí a varios partidos de Segunda el año anterior), y pese a las evidentes limitaciones de aquel equipo, conseguía hacerlo jugar bastante bien. Olé por su trabajo, hasta ahora, sin duda.
Lo que no quita que muchas de sus trascendentes frases me parecen bastante impropias para el análisis futbolístico.
#3 El Pase De La Muerte dijo,
2 marzo 2010 2:04 pm
Se merecía el Almería de Lillo un post, desde luego, los números son muy buenos. Lillo tiene un gran mérito porque ha hecho jugar al Almería, que vuelve a estar en las posiciones que por plantilla merece, aunque también se ha visto ayudado por la recuperación de algunos futbolistas y el calendario ha sido más asequible que en otros tramos de la temporada. Especialmente mérito tiene como señalas en el artículo la confianza depositada en Piatti, probablemente el jugador más desequilibrante del Almería.
#4 Alberto dijo,
2 marzo 2010 2:09 pm
No creo que se prejuzgar a Lillo decir después de oirle hablar que es un pedante. Tampoco sería prejuzgarle decir que no hasta ahora no ha sido un buen entrenador: cierto que nunca ha descendido a ningún equipo, también que nunca ha completado una temporada en primera división. Y no por falta de oportunidades (Salamanca, Oviedo, Tenerife, Zaragoza), no parece ser achacable a la mala suerte. Dicho esto, todo el mundo puede aprender de sus errores y lo cierto es que en el Almería lo está haciendo bien, así que no descarto que acabe convirtiéndose en un buen entrenador. Lo que me parece más improbable es que deje de ser un pedante, pero eso es secundario.
#5 Tryler Durbank dijo,
2 marzo 2010 4:39 pm
Lo bueno de Lillo es que él nunca se ha tomado en serio.
Dar confianza a Crusat y a Piatti en el Almería no lo considero mérito del tolosarra. En todo caso lo considero demérito de aquel que no se diese cuenta de que estos dos jugadores monopolizan el ataque del Almería.
#6 kuidao dijo,
2 marzo 2010 6:41 pm
¿Cuántas banderas verdiblancas ves que porte la afición del Almería?. Pues entonces no nos llames andaluces, que nos ofendes. El domingo se cumplieron 30 años del mayor fraude electoral de nuestra democracia, bastante tenemos con ello. Almería no es Andalucía.
#7 Borja Barba dijo,
2 marzo 2010 6:47 pm
@ kuidao
Estimado ‘kuidao’:
Te has equivocado de foro/blog.
#8 Aranycsapat dijo,
2 marzo 2010 7:24 pm
Es interesante releer los comentarios de por aquí, cuando Lillo fichó por el Almería. No es por provocar, pero, de once comentarios, diez eran burlones y sólo uno era más o menos favorable, o neutral: el mío.
#9 Alvaro dijo,
2 marzo 2010 9:33 pm
Lillo lo está haciendo realmente bien en el Almería, pero no creo que dure mucho en ese equipo. A Hugo Sánchez lo largaron tras hacer dos buenas campañas, y la afición enseguida se echó encima de él. Almería no es un buen destino para Lillo. Y si no al tiempo.
#10 almeri dijo,
3 marzo 2010 10:35 am
@Alvaro, la afición se echó encima de Hugo entre otras cosas, porque el juego del equipo era lamentable, basándose en pelotazos desde la defensa, para que algún delantero con suerte la cazara. Un tipo de juego que no va para nada con los jugadores que tiene el equipo, y con el juego que ha planteado siempre de toque, desde la época de Emery.
Además, su carácter tampoco le ayudaba mucho. Cuando el Almería ganaba, era por él, y si perdía, era por los jugadores; su capacidad de autocrítica era nula, y le podía demasiado su afán por entrenar al Madrid.
Y bueno, se quedaba con el consuelo de que “con este equipo, poco más se puede hacer”, no eran sus palabras exactas, pero era lo que alguno de sus comentarios desprendían. Pues sí, con ese equipo se podía hacer más porque hay jugadores para ello: Alves, Chico, Bernardello, M’bami, Crusat, Piatti, jugadores que se están haciendo un nombre poco a poco.
Otros factores: incapacidad para reaccionar ante situaciones adversas, táctica poco ensayada.
En fin, se le destituyó después de una racha de 7 partidos sin ganar, cuando el equipo caia en picado. Si no se hubiera cambiado de entrenador, el Almería se encontraría ahora mismo en puestos de descenso, porque las sensaciones que desprendía el equipo eran muy malas. Ni punto de comparación con el juego que realiza el equipo en este momento, y mira que hubiera preferido otras opciones antes que a Lillo.
Saludos
#11 Gamal Al-Ghandour dijo,
3 marzo 2010 1:15 pm
“Estigmatizado por su locuacidad y su verbo barroco, a Lillo le costará mucho liberarse de su fama de ‘vendehumos’…”.
¿Qué es un verbo barroco? Quizás la locuacidad sea lo mismo que verbo barroco, en cuyo caso estaría usted diciendo algo así como que la nieve es fría y helada. Este hecho demostraría mi teoría de que ante la ausencia de algo sobre lo que escribir, lo que importa acaba siendo el discurso, y todo se torna locuaz y barroco. Pero no es Barroco.
Me voy, que no quiero ser considerado troll…
#12 Borja Barba dijo,
3 marzo 2010 1:28 pm
@ Gamal Al-Ghandour
Según el DRAE.
locuaz.
(Del lat. loquax, -ācis).
1. adj. Que habla mucho o demasiado.
barroco, ca.
(Del fr. baroque, y este resultante de fundir en un vocablo Baroco, figura de silogismo, y el port. barroco, perla irregular).
2. adj. Excesivamente recargado de adornos.
Pero vamos, que ya tener que llegar a estos extremos me parece desternillante. Cómprate un libro, haznos el favor.
#13 dani garcia dijo,
3 marzo 2010 5:51 pm
Leo diarios de futbol, practicamente, diariamente. Incluso es mi primera pagina web de deportes, pero lo que llevo ya viendo continuamente y parece que no tiene solucion es la falta de respeto de los autores. Me explico, mas de una vez (no tengo tiempo para poner ejemplos, pero los hay) en los comentarios publica un lector una opinion que o puede ser en contra del autor o del tema en cuestion o cualquier cosa (como por ejemplo aqui el amigo algandur, que no entendia el significado de una palabra), siempre el autor o uno de ellos tiene que salir defendiendo su postura radicalmente, faltando al respeto y a veces incluso con actitud de pandillero. Un consejo, respetad al respetable (los lectores), si escriben algo sin sentido o os insultan, limitaros a no contestar y a tapar el comentario.
#14 Borja Barba dijo,
3 marzo 2010 5:59 pm
¿Alguien ha pensado en la falta de respeto de los comentaristas hacia los autores?
¿O el tema es unidireccional?
¿Tengo que aguantar al que me dice que ‘Almería no es España’ y que ‘ofendo’ a los almerienses llamándoles andaluces?
¿Tengo que aguantar que hablen de mi ‘ausencia de cosas que escribir’ apoyándose en unos conocimientos semánticos tan erróneos como limitados?
#15 Lasambadelfutbol dijo,
3 marzo 2010 6:22 pm
Pues tengo que reconocer que cuando se produjo el fichaje de Lillo por el Almería, fui uno de esos que puso en duda su fichaje por el conjunto andaluz. Sobre todo porque en su momento justifiqué que su contratación no era la más idonea para un conjunto que si bien no estaba realizando una temporada buena (estaba fuera de los puestos de descenso) tampoco era de los peores de la categoría. Y por eso quiero aprovechar esta oportunidad para decir que como es de sabios rectificar, es de justicia decir que Lillo se ha ganado el respeto del futbol español en el aspecto practico porque en el aspecto teórico no tenía ninguna duda de que capacidades tenía, la cuestión era si las demostraría.
#16 Leon dijo,
4 marzo 2010 8:19 am
Creo que 9 partidos es muy pronto para hacer balance y ajustar cuentas. Ese es parte del problema del futbol actual, se juzga cada 15 días. A final de temporada nos haremos una idea de lo bien o mal que lo hace. Y si sigue otra temporada más podremos ya ver el cuadro completo. Yo sigo desconfiando, porque me parece que Lillo de futbol poco, otra cosa es que se encontró un caos completo al llegar, como dice Almeri, se le notaba a Hugo demasiada obsesión por saltar al Madrid.
Borja, un matiz creo que importante sobre lo de que no ha descendido a nadie, a ver efectivamente no era entrenador en el momento del descenso, pero sí lo fue en la temporada en que bajaron creo que Salamanca y Tenerife. Es como decir que Antic no bajó al Celta, bueno no lo bajó porque escapó antes de la última jornada.
PD: A mi me parece bien que contesteis. Si alguien aprieta el acelerador en sus comentarios luego que no tenga la piel fina si le contestan igual. Esto no puede ser un pim pam pum.
#17 Kurono dijo,
4 marzo 2010 8:15 pm
Leon, en el caso del Salamanca, lo destituyeron cuando AUN podían salvarse, ciertamente con el Salamanca entró en una racha muy negativa, pero la misma afición y jugadores se extrañaron de que fuese destituido a pocas jornadas de terminar la campaña, así, tenía responsabilidad de dejar al Salamanca en zona de peligro, pero podía solucionarlo, cosa que no lo dejaron
Con el Tenerife, no estoy muy seguro. De ahí, su fracasado paso por la R. Zaragoza, despedido al inico de la temporada y el descenso de los Dorados de Sinaloa, porque era prácticamente imposible salvarlos, ya que el sistema de descenso en México es gracias a un promedio de las tres últimas jornadas y entonces Lillo no logró su objetivo ya que las otras campañas de los Dorados fueron nefastísimas, pese a subir el coeficiente del descenso.
Eso sí, lo pedante no se le quita ni a palos.
#18 Souness dijo,
5 marzo 2010 9:12 am
Primero decir que me alegro que le vaya bien a Lillo. Al final, de tanto que la gente se mete con él, me ha caido bien este hombre.
Y en segundo lugar, me parecen poco nueve partidos para juzgar el trabajo de un entrenador.
#19 koe dijo,
5 marzo 2010 1:39 pm
Una cosa no quita la otra: se puede ser un pedante insoportable y un buen entrenador. En su caso, creo que solo cumple lo primero.
Bassat perdió mucho con esa apuesta en las elecciones, supongo que a petición de Guardiola. No quiero ni pensar en el bochorno de sus ruedas de prensa, con la repercusión que da hablar siendo entrenador del Barça…
Me molesta especialmente cuando se refugia en cosas como: “Como te expreses bien en el fútbol, te matan. No es que huya del tópico, hablo como soy en función de mis conocimientos. Intento redondear las ideas sin pretender ser rebuscado”; No, no se trata de eso. No tengo ninguna duda del nivel cultural y los conocimientos de Pep, y lo bien que se expresa, y nadie le mata por eso. El problema es cuando hablas así: “Atravesar la meta siempre es una mala noticia ya que por osmosis pública eso se filtra en el subconsciente.”
#20 Así fue la Liga: U.D. Almería (13º) » Diarios de Futbol dijo,
20 mayo 2010 10:45 am
[...] efecto Lillo. El entrenador más lenguaraz de nuestro fútbol vino en la jornada 16ª a reflotar a un Almería [...]
#21 Así fue la Liga: U.D. Almería (13º)– fútbolWatch dijo,
20 mayo 2010 7:20 pm
[...] efecto Lillo. El entrenador más lenguaraz de nuestro fútbol vino en la jornada 16ª a reflotar a un Almería [...]
#22 Así fue la Liga: U.D. Almería (13º) | Tirada Deportiva dijo,
21 mayo 2010 4:45 pm
[...] efecto Lillo. El entrenador más lenguaraz de nuestro fútbol vino en la jornada 16ª a reflotar a un Almería [...]
#23 Así fue la Liga: UD Almería (20º) » Diarios de Futbol dijo,
31 mayo 2011 11:47 am
[...] la directiva andaluza que la reacción pasaba por un cambio en el banquillo. A Lillo se le iba la fuerza como a una gaseosa abierta. La decisión estaba tomada desde tiempo atrás, pero el sangrante 0-8 [...]