Sol Campbell, un ídolo de regreso

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Dicen que los ídolos, los verdaderos ídolos, son inmortales, eternos. Aquellos que se construyen sobre pedestales putrefactos, con barro o arcilla, suelen durar poco en sus ficticios olimpos. Al poco de desaparecer de las portadas, se derrumban y acaban sepultados bajo miles de nuevas vivencias que les llevan a ser olvidados por aquellos aficionados que un día los encumbraron.

Cuando Sol Campbell (Newham, Londres, 1974) decidió dar el difícil paso de abandonar el Tottenham Hotspur, club en el que se había formado como futbolista y con el que había alcanzado la internacionalidad con sólo 20 años, muchos de sus más fieles seguidores se vieron ‘obligados’ a la práctica de la iconoclastia con quien había sido su ídolo durante tantos años. Campbell no sólo había tomado la decisión de abandonarles, sino de hacerlo para recalar en las filas de un Arsenal que, por aquel entonces, le ofrecía mayores posibilidades de éxito y reconocimiento internacional que sus queridos Lillywhites. Había traicionado a sus seguidores con su más irreconciliable enemigo. Su ídolo había caído.

El poderoso central de origen jamaicano encajó a la perfección en un club como el Arsenal. Su acoplamiento fue casi instantáneo. Indiscutible en la pareja de centrales, junto a dos leyendas como Tony Adams o Martin Keown, Campbell fue uno de los pilares en los que se cimentó la conquista del doblete (FA Cup y Premier League) de los de Wenger en la temporada 2001/02. Casi sin quererlo, acababa de entrar, con pleno merecimiento, en la leyenda gunner.

Con el paso de los años, Sol fue capaz de convencer a millares de seguidores pertenecientes a una religión completamente opuesta a la que había practicado desde su infancia futbolística. Se ganó el respeto Spur pero, lo que es aún más sigificativo, se ganó de igual o superior forma el respeto de la hinchada del Arsenal. Fue erigido en figura del club cuando contribuyó al colosal título de la termporada 2003/04, con el equipo imbatido.

Las lesiones terminaron apartándolo poco a poco del once. Hasta que metido ya en la treintena, decidió hacer las maletas con rumbo al por entonces emergente Portsmouth, un club que le ofrecía un puesto en Premier League sin los elevados niveles de exigencia que implica la línea defensiva del Arsenal. Tres temporadas en Fratton Park (en la última llegó incluso a ser capitán del equipo) fueron suficientes para ayudar al club costero, formando pareja de centrales con Linvoy Primus, a conquistar la FA Cup de hace dos campañas. Siempre sobrio, siempre en forma pese a sus años, a muchos nos sorprendió que ningún club de primera fila se interesase por sus servicios cuando en el verano de 2009 finalizó su contrato con el Pompey.

Así las cosas, Campbell decidió aceptar la oferta del modesto Notts County, para competir bajo las órdenes de Sven Goran Eriksson dentro del ambicioso proyecto del equipo de Nottingham. Su extraña decisión fue entendida como la de quien asume que el final de su carrera deportiva está próximo. Por eso, la sorpresa fue máxima cuando, después de sólo una semanas bajo la disciplina de Eriksson, y tras haber participado únicamente en un partido con su nuevo equipo, Campbell decidió que aquello no era la suyo y recogió unas maletas que apenas había tenido tiempo de deshacer.

Así, y cuando sólo habían pasado una semanas desde su aparente decisión de colgar las botas en el Notts County, Campbell solicitó a Arsène Wenger poder entrenar con el Arsenal, el equipo que le diese la gloria años atrás, con el único fin de mantener la forma de cara al mercado de invierno. Era el mes de octubre de 2009, y nadie podía presuponer que el veterano central londinense acabaría teniendo un hueco precisamente en las filas de su ex equipo.

Un único partido con el equipo de reservas fue suficiente para convencer al técnico alsaciano de que la solución a los continuos problemas en el eje de la defensa (grave lesión de Djourou, baja forma y problemas de espalda de William Gallas, Senderos fuera del equipo…) pasaba por recuperar para la causa a Sol Campbell.

A sus 35 años, Campbell se convirtió así en el qiunto futbolista en la historia del Arsenal en regresar al club. Probablemente la edad le impida ya volver a ser el que fue. Pero el placer de degustar sus últimos días como héroe gunner… eso ya no podrá negárselo nadie.

Esta tarde, a las 17:00 hora española, Chelsea-Arsenal. http://www.tb-credit.ru/return.html

7 Comments

  1. AliaZ

    7 de febrero de 2010 a las 12:12 pm

    Enhorabuena por el artículo, da gusto leer estos textos biográficos sobre futbolistas esenciales, sobre todo por desahogarnos de la actualidad y ver las cosas con un poco de perspectiva.

  2. David Beckham

    7 de febrero de 2010 a las 3:48 pm

    Este tio para mi era un gran central que no se porque se fue del Arsenal, ademas recalo en el Postmouth para mi un equipo muy mediocre , su retiro vino a los 32 años, para el villareal o At. de madrid hubiera ido bien en esa zaga.

  3. manu

    10 de febrero de 2010 a las 3:56 pm

    #2 No le retires que sigue en activo. El otro día le ví en el banquillo y pensé «Este en el Arsenal? Pero no se habñia retirado?
    Espero que cuente con minutos y que lo haga bien

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