Como en tantos otros casos similares, nunca destacó como futbolista. Su trayectoria vestido de corto no pasó más allá de la de un humilde jornalero del gol, curtido a base de golpes y cabezazos en modestos equipos de segunda fila en su Escocia natal, de dónde sólo saldría para tener una pequeña aventura en el Bolton Wanderers. Owen Coyle nunca habría pasado a la historia, y su nombre nunca habría sido recordado por ningún aficionado ajeno a la multitud de equipos escoceses por los que pasó, si no hubiera obrado el milagro la pasada temporada a los mandos del Burnley FC.
En Burnley, pequeña localidad de poco más de 70 mil habitantes situada en Lancashire, en el centro de la Inglaterra más profunda, relacionar el fútbol con el éxito llevaba más de tres décadas siendo una utopía. El modesto equipo local entierra sus grandes éxitos bajo toneladas ingentes de partidos aburridos durante décadas, de equipaciones teñidas con el color del barro, de temporadas y temporadas sin una simple migaja que llevarse a la boca… Sus dos títulos de campeón de Liga datan de los años 20 y 50, y su único título de FA Cup… de 1914. Sólo los más mayores del graderío recordaban, y vagamente, el éxito de la 59/60.
Llegado a comienzos de la temporada 2007/08, tras haberse formado como player-manager en sus últimos años como futbolista e inactivo en Escocia, el cometido de Coyle estuvo muy claro desde el principio: devolver a Burnley los días de gloria entre los más grandes. Su trayectoria como técnico de los clarets tuvo su momento culminante cuando el pasado 25 de mayo de 2009, cuando un gol del veterano y semidesconocido Wade Elliott sirvió para imponerse al Sheffield United en el partido final del play-off por el ascenso a la Premier League. Treintaitrés años más tarde, el Burnley volvía a la elite.

El milagro de Owen Coyle no tardó demasiado tiempo en ser conocido por los aficionados al fútbol inglés. Algo se hablaba de un entrenador joven y con escasa experiencia que había conseguido que el modesto Burnley se impusiera contra pronóstico a equipos con mayores hechuras de Premiership, como el propio Sheffield United o el Reading. La afición claret supo entonces que aquel desconocido técnico, por el que muy pocos daban un duro cuando la directiva del club decidió apostar por él dos temporadas atrás, tenía mucho que ver en el celebrado éxito de los suyos. ‘Owen is God’, fue su grito de algarabía en las celebraciones posteriores al éxito del play-off.
Su fútbol vistoso, alegre y aseado no pasó inadvertido para un grande durante el pasado verano. Fue el Celtic, precisamente el equipo de su infancia, había puesto sus ojos en él como sustituto del caducado Gordon Strachan. Pero, en la quizá fue la decisión más complicada de su vida deportiva, Coyle rechazó la propuesta de los Bhoys. Prefirió permanecer fiel al Burnley, continuar escribiendo las páginas más exitosas de su historia moderna y probarse en la competición de clubes más exigente del mundo.
El Burnley resistió a un calendario de arranque de temporada infernal (Chelsea, United, Liverpool, Spurs, todo del tirón), imponiéndose incluso, en la segunda jornada al ManU en Turf Moor, pero la cruda realidad pronto comenzó a dejarle con el casillero lleno de telarañas. Los puntos costaban horrores, y las buenas sensaciones de comienzo de temporada habían quedado simplemente en eso, en sensaciones pasadas. No obstante, el equipo conseguía mantenerse alejado de los puestos de descenso, lo que para un equipo recién ascendido con el potencial del Burnley es el mayor de los éxitos.
El nuevo año trajo consigo importantes novedades en la carrera de Coyle. El Bolton, inmerso en una grave crisis de resultados y empantanado en la zona de descenso, había decidido prescindir de los servicios de Gary Megson, su anterior técnico. El objetivo: dar con Owen Coyle en el banquillo del Reebok Stadium.
Consciente de que las oportunidades al frente del Burnley iban a ser tan limitadas como limitados eran los recursos del club, Coyle decidió aceptar la oferta y emigrar, a mitad de temporada, para tratar de componer el desaguisado que impera en los Trotters. Sólo han sido tres partidos al frente de su nuevo equipo. Las dos derrotas ligueras frente al Arsenal, en partidos consecutivos (0-2 y 4-2), y la victoria del pasado fin de semana en la FA Cup frente a un viejo conocido de Coyle, el Sheffield United. Aún es pronto para dilucidar si el cambio en la dirección técnica del equipo va a conseguir salvar al Bolton de la autodestrucción. La racha es bochornosa y elocuente: una sola victoria en los tres últimos meses.
Lo caprichoso del calendario ha querido que Owen Coyle tenga su primera oportunidad real para enderezar el rumbo de su nueva nave esta noche frente a su anterior equipo. El Burnley visita esta noche el Reebok Stadium con la idea en la cabeza de demostrar a su antiguo, querido y respetado técnico que tomó la decisión equivocada cuando aceptó la oferta del Bolton. Un duelo igualado y con gran carga emocional de por medio. De ganar los Trotters (aún con un partido menos), adelantarían en la clasificación al Burnley. Tal vez el segundo milagro de la carrera de Coyle no esté tan lejos como se preveía.






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#1 El Pase De La Muerte dijo,
26 enero 2010 1:35 pm
Me parece un buen entrenador para la Premier, que sabe exprimir lo mejor de los jugadores. En el Burnley al menos consiguió mucho con muy poco, veremos en el Bolton.
#2 cityground dijo,
26 enero 2010 1:48 pm
A mi estos cambios de entrenador a mitad de temporada no me gustan nada, para mi Owen Coyle ha dejado tirado al Burnley para irse además a un equipo que es rival directo, me hubiera gustado mas que terminara la temporada con los claret y luego si se quiere marchar pues perfecto.
Ojala que el Burnley se mantenga, es un club histórico al que le ha costado horrores retornar a la élite, además mucho merito siendo una población muy pequeña, por habitantes debería estar en la League Two o en la Conference.
Borja, espero que puedas escribir un artículo parecido la temporada próxima, con el Forest en la Premier, por ahora va bien la cosa, segundos y 18 partidos sin perder, hoy contra el Queens Park Rangers no sera fácil.
#3 Borja Barba dijo,
26 enero 2010 1:51 pm
@ Cityground
Eso mismo espero poder hacer yo. Ya sabes del cariño especial que tenemos en DDF por el Forest. Está realmente cerca esta temporada. A ver si se mantiene el nivel, que sería crucial eludir los play-offs.
#4 DiadePartido dijo,
26 enero 2010 3:59 pm
Muy buen artículo de algo practicamente desconocido. Es paradójico lo que deja la Premier, que un entrenador esté en 2 equipos la misma temporada, eso aquí no puede pasar. Buen trabajo el de Coyle con el Burnley, trasladarlo al Bolton con tan poco tiempo de margen será complicado.
Un saludo desde: Día de partido. Benitez en la cuerda floja.
#5 NIPO dijo,
26 enero 2010 4:46 pm
Otro Juande Ramos de la vida…
#6 Lasambadelfutbol dijo,
26 enero 2010 5:17 pm
Pues para mí la decisión de cambiar Turf Moor por el Reebok Stadium, es muy arriesgada. En primer lugar porque como cualquier persona, Owen necesita un periodo de adaptación, y eso tal y como esta el equipo no es posible. Segundo porque yo creo que este año del 14 hacia abajo, casi nadie tiene segura la salvación. Aunque yo creo que los candidatos con más opciones al descenso son el Hull, el Portsmouth y el Bolton.
Por cierto Borja, ojalá le dediqueis pronto un post al Forest, al cual estoy deseando verlo en la Premier cuanto antes. Pero no os olvideis tampoco del Spanish Swansea, que después de una grandiosa temporada de la mano de Roberto, este año están en puestos de play-offs y con opciones muy serias de pelear por estar en la Premier para la próxima temporada.
#7 Sergio dijo,
26 enero 2010 11:44 pm
@ cityground
hoy contra el Queens Park Rangers no sera fácil.
Nottingham 5 – QPR 0. Si llega a ser fácil, meten 20 xD
#8 Almogabar dijo,
27 enero 2010 3:04 pm
Y en el Reebok Stadium,
Bolton Wanderers 1 – Burnley FC 0