Eric Cantona, el genio que se retiró dos veces

[A propósito del partido de FA Cup entre Leeds y Manchester United, recordamos hoy la figura de un mito moderno que vistió (con enorme éxito) las camisetas de ambos equipos]

cantonaSólo tenía 25 años, pero Eric Cantona, delantero del Nimes, estaba dispuesto a retirarse. Pensándolo fríamente, su carrera no iba a ningún sitio. Había penado ya por seis equipos, y a ninguno le había importado deshacerse de él, más bien al contrario. Si por algo se había ganado fama era por su historial delictivo. Acumulaba incidentes con rivales, compañeros, aficionados, árbitros e incluso con los comités. Y lo peor de todo: su fútbol no acababa de despegar. Definitivamente, no le faltaban motivos para rendirse. El 12 de diciembre de 1991 hizo oficial su despedida. Por suerte, no lo cumplió. En 1992, apenas seis meses después, Cantona celebraba el primer título liguero del Leeds United en 18 años. Y al año siguiente, en 1993, el primero del Manchester United en 26. Se convirtió el primer jugador de la historia en Inglaterra capaz de ganar dos ligas seguidas con equipos distintos. No sólo ayudó a romper con un maleficio que superaba el cuarto de siglo, sino que devolvió al United la condición de club ganador y, más aún, revolucionó el campeonato inglés. Su huella puede apreciarse en el brillo actual de la Premier.

Cuando Cantona, decidió cruzar el canal de La Mancha y darse una nueva oportunidad, quizá la última, el viejo campeonato inglés se hallaba en plena regeneración. Rebautizada como Premier League desde 1993 (el United de Cantona fue de hecho el primer campeón bajo la nueva denominación), la liga inglesa trataba de enterrar los numerosos errores del pasado. Acababa de vencer la sanción impuesta por la UEFA tras la tragedia de Heysel. Los clubes ingleses, que habían dominado con puño de hierro la vieja Copa de Europa durante casi toda una década, fueron excluidos cinco años de las competiciones europeas. El castigo empujó a muchas figuras a emigrar: Gary Lineker, Mark Hughes, Ian Rush, Des Walker, Glen Hoddle, Chris Waddle… La liga inglesa se descapitalizó en un santiamén, pero todo iba a cambiar. La Premier League venía con un jugoso contrato bajo el brazo. Sky, la televisión del magnate Rupert Murdoch, estaba dispuesta a inyectar mucho dinero. Y, por supuesto, había llegado Cantona.

“1966 fue un gran año para el fútbol inglés: nació Eric”, ironizaba años después una campaña de Nike. Dos meses antes de que Inglaterra ganara la Copa del Mundo, Cantona vino al mundo en el seno de una familia obrera de Marsella. Hijo de inmigrantes (su familia paterna procedía de Cerdeña; la materna, de Cataluña), creció en el suburbio de Caillols y dio sus primeros pasos en el SO Caillolais, el modesto equipo local que en su día vio jugar a otra leyenda del fútbol francés: Jean Tigana.

Aunque Cantona era un fervoroso aficionado al gran equipo de su ciudad, el Olympique, creció como futbolista a 500 kilómetros de su hogar. Tras descartar al Niza, con 15 años ingresó en las categorías inferiores del Auxerre, un club de estructura familiar dirigido por el legendario Guy Roux. Tras dos años creciendo con paso firme en las categorías inferiores, Roux le hace debutar con el primer equipo y decide cederle durante una temporada al Martigues, de segunda división, para que se vaya fogueando. A su regreso, Cantona responde a las expectativas y comienza a hacerse un nombre: no sólo por su talento y facilidad para llegar al gol, sino por dejar un ojo a la funerala a su compañero Bruno Martini y ganarse una sanción de dos partidos por una dura entrada a Michel Der Zakarian, futbolista del Nantes. El seleccionador Henri Michel le convoca por primera vez. Debuta contra Alemania y marca el único gol de Francia, que cae en Berlín (2-1). Marc Bourrier le convierte en un asiduo de la sub 21, que cuenta con talentos incipientes como Blanc, Sauzee o Guerin y que se proclama campeona de Europa de la categoría en 1988. Aunque fue pieza clave en la semifinal contra Inglaterra, Cantona se perdió la final por un enfrentamiento con el seleccionador absoluto.

Su carácter impulsivo le empuja a salir del Auxerre. El detonante fue una simple eliminación en cuartos de final de Copa. Como él mismo reconoció años después, fue un arrebato de juventud. El joven Cantona no precisaba de grandes motivos para nada. El Auxerre le traspasa al Olympique de Marsella, el club de su niñez, que se hace con sus servicios en pugna con el Matra-Racing de París. Se trata de un fichaje récord en Francia: 22 millones de francos (unos 2,4 millones de euros). Justo cuando Cantona parece haber ingresado en la elite, su rendimiento decrece al tiempo que aumentan sus escándalos antideportivos. Henri Michel le deja fuera de una convocatoria para medirse a Checoslovaquia. Explica que no le ve en forma, algo a lo que Cantona da cumplida respuesta con una cámara como testigo: “No volveré a jugar con Francia mientras Michel sea seleccionador: o él o yo. Es uno de los entrenadores más incompetentes del mundo, algo parecido a un saco de mierda”. La Federación lo tiene claro: elige a Michel y excluye a Cantona, que no volverá al equipo nacional hasta la llegada de Michel Platini al banquillo.

En Marsella las cosas no marchan mejor: el rendimiento de Cantona no cumple con las más mínimas expectativas. La actitud del jugador tampoco ayuda: es noticia por sus desplantes y se gana sanción por patear adrede un balón en dirección a los espectadores. El Olympique gana el doblete, pero su fichaje estrella cierra el curso con cinco tristes goles.

La temporada siguiente, el presidente del Olympique, el magnate Bernard Tapie, decide desprenderse de él en invierno. Cantona se había quitado la camiseta y la había arrojado al suelo con furia por haber sido sustituido. El Olympique le cede seis meses al Girondins, donde ofrece lo mejor y lo peor de sí mismo: marca seis goles en once partidos, pero apenas se deja ver por los entrenamientos.

El Marsella sigue sin verlo claro y acuerda otra cesión, ahora con el Montpellier. Allí, Cantona sí demuestra su capacidad: marca 10 goles en 33 partidos y ayuda al equipo a conquistar la Copa. No todo fueron buenos actos: lanzó las botas a la cara de su compañero Jean-Claude Lemoult por creer que le estaba criticando a sus espaldas. Fue suspendido, pero volvió a tiempo para firmar la volea que metió al Montpellier en la final de Copa.

Deslumbrado por estos destellos, Tapie no duda en recuperarle. A su regreso a Marsella, con Franz Beckenbauer en el banquillo del Velodróme, las cosas mejoran para Cantona, que firma 7 goles en 12 partidos. “Cuando la prensa está contra ti, hay que callarla con goles. Los defensas y los centrocampistas no pueden hacerlo. Por eso fui delantero”, resumía años después. Había regresado a Marsella a disgusto, a falta de ofertas mejores, y su estabilidad, más que nunca, pendía de un hilo. La salida precipitada de Beckenbauer en diciembre y la llegada del veterano Raymond Goethals, que le dio de lado por completo, frenaron su progresión y su ánimo. Cantona nunca se lo perdonó. Cinco años después del fallecimiento del entrenador belga, Cantona le tachó de “deshonesto”: “Para mí, Goethals es un vagabundo. Sólo tuvo éxito allí donde había corrupción”, exclamó en referencia a los escándalos de Standard de Lieja y del propio Olympique.

Ese año, el Olympique alcanzó por primera vez en su historia la final de la Copa de Europa, que se le escapó en la tanda de penaltis ante el Estrella Roja de Savicevic y Prosinecki. Tapie, cuyos delirios de grandeza pasan por conquistar el trofeo (lo lograría dos años más tarde), decide hacer tabla rasa y prescinde de pesos pesados como Stojkovic, Fournier, Tigana o Vercruysse. Y junto a ellos, Cantona, del que Tapie ya se había cansado definitivamente. Su destino fue el modesto Nimes, con el que disputa sólo 16 partidos y toca fondo. En un partido contra el Saint Ettiene, pierde los nervios y lanza un balonazo a un árbitro como protesta. Expulsado, se retira provocando al público y la Federación le impone un mes de sanción. Las explicaciones del portavoz del comité se le clavan como dagas: “No podemos juzgarle como a cualquier otro jugador. Detrás de usted hay un rastro de olor a azufre. No podemos esperar nada”. Cantona aparece en televisión para llamar “idiotas” a los jueces y la sanción pasa de uno a dos meses. Es entonces cuando, harto, desencantado, furioso, cree comprender que el fútbol no tiene hueco para él y anuncia su retirada.

El seleccionador Michel Platini y su ayudante, Gerard Houllier, antiguo profesor de inglés, le convencen de que no se retire y le ayudan a encontrar equipo en Inglaterra. Platini habla con Graeme Souness, manager del Liverpool, que ni siquiera contempla la posibilidad. El Sheffield Wednesday, que peleaba en los primeros puestos de la tabla, es el primero que muestra interés. Las lesiones le habían dejado corto de efectivos en la delantera, y Cantona se incorpora a los entrenamientos, bajo techo esa semana por culpa de la nieve. Aún no ha firmado su contrato, pero las sesiones se llenan de periodistas que no buscan tanto al talentoso delantero como al pendenciero que fue capaz de lanzarle un balonazo a un árbitro. El manager, Trevor Francis, resta importancia a su historial y al hecho de que no hable ni una palabra de inglés: “Tiene ganas de jugar en Inglaterra. Ahora depende de él”. Cantona se estrena en un amistoso: el Wednesday gana 4-3 y él marca tres goles. Tras una semana en Sheffield, la firma del contrato se retrasa. El Wednesday no tiene liquidez e intenta negociar una cesión. Para colmo, el mal tiempo ha impedido al equipo entrenar al aire libre y Francis no ha podido tomar una decisión. Ofrece a Cantona pasar una semana más a prueba, pero el orgulloso Eric se niega. Tiene prisa por triunfar y encuentra un club dispuesto a apostar por él sin ponerle a prueba. Y además no era un club cualquiera, sino el que peleaba mano a mano con el Manchester United por ganar la liga: el Leeds United.

Cantona se incorpora al Leeds en febrero y contribuye al título con tres goles en 15 partidos, casi todos saliendo desde el banquillo. Pese a todo, su relación con el manager, Howard Wilkinson, nunca fue buena. “Veíamos el fútbol de manera distinta. El Leeds jugaba a la antigua usanza, patadón y a correr. Aún así fue una etapa importante, porque aprendí mucho”. El equipo es campeón, pero Wilkinson no acaba de fiarse de ese jugador iracundo e inestable, ni siquiera cuando le endosa un hat-trick al Liverpool en la Charity Shield. El ariete Lee Chapman garantiza goles y ‘Wilko’ cree que puede ahorrarse problemas futuros y además sacar algo de dinero. En noviembre, cuando telefonea al Manchester United para interesarse por el lateral irlandés Denis Irwin, Ferguson aprovecha para pedirle precio por dos de sus delanteros: Chapman y Cantona. El acuerdo se cierra por una cantidad ridícula: 1,2 millones de libras. El resto, como suele decirse, es historia.

Cantona era un líder, un ganador, pero necesitaba que todo a su alrededor fuera tal y como él necesitaba. Su carácter resultaba demoledor en el campo, amén de su inteligencia, su visión de juego y su facilidad para tirar pases o llegar al gol. Cantona era lo que necesitaba el United tanto como el United era lo que necesitaba a Cantona, el hombre que permitió al club sacudirse los complejos y volver a ocupar un lugar de privilegio en el fútbol inglés y, a la larga, también en el mundial.

Periodista, actualmente en Sportyou.es. Editor del blog La libreta de Van Gaal. Autor del libro 'Frases de fútbol'. Colaborador de 'Radioestadio' de Onda Cero. (miguel.gutierrez arroba diariosdefutbol.com)

30 Comments

  1. mclane

    3 de enero de 2010 a las 6:41 pm

    precioso artículo

  2. NIPO

    3 de enero de 2010 a las 6:46 pm

    Gracias por dar a conocer la parte más tempranera de Eric Cantona, uno de los grandes 😉

  3. RoNiN

    3 de enero de 2010 a las 10:09 pm

    Buen artículo. Quizá ha pecado un poco de ser demasiado ‘wikipédico’. De bombardear con muchos datos y dejar poca narrativa. No sé si me explico; es la impresión que me ha dado.

    No deja de sorprenderme cómo un jugador puede serlo todo o serlo nada en función de que el proyecto gire en torno a él, pero más aún me sorprende cómo se puede tener fe en alguien tan díscolo y problemático. Supongo que cuando jugaba, dejaría claras muestras de superioridad y ‘magia’.

    Saludos.

  4. tubilando

    3 de enero de 2010 a las 10:14 pm

    Gran articulo. Leyéndolo me he acordado del caso Di Stefano-Barcelona-R.Madrid, con el que guarda algunas similitudes. Aquí es el Liverpool el que desdeña su contratación, sin embargo, el Manchester que estaba aún en plena travesía del desierto confía en él.

    Cantona y Ginola fueron los grandes sacrificados por la famosa eliminación de Francia del Mundial-94. Lo curioso es que ambos acabaron emigrando a Inglaterra, donde se convirtieron en algo más que grandes futbolistas: grandes reclamos publicitarios y precursores de la mejor liga del mundo, que es ahora la Premier League. El mercado inglés los asimiló a la perfección.

    La decisión de Wilkinson es casi imposible de entender, no sólo por prescindir de Cantona a tan bajo precio, sino por declarar intransferible a Lee Chapman, del que he buscado información, que tenía entonces 33 años, por sólo 26 de Cantona. Además, Chapman no acaba aquella temporada en el Leeds y poco más hizo en el mundo del fútbol. Y para colmo se interesó por Denis Irwin.

    Parece claro que Cantona esta predestinado a jugar en la liga inglesa. Él encontro acomodo allí, como Maradona en Nápoles o el Mágico González en Cádiz. Cada genio tiene que encontrar su lugar.

  5. pakorn

    3 de enero de 2010 a las 11:28 pm

    Muy buen artículo, porque es la fase más desconocida de un genio y figura, de hecho yo desconocia que paso a prueba por el Wednesday.
    Cantona da para otros tres o cuatro artículos más, que fenómeno. No sé si habréis visto la peli de Looking for Eric, de ken Loach, en la que figura como actor interpretandose a si mismo para ayudar como si fuera una alucinación a un fan del Manchester, que también se llama Eric, que necesita enderezar su vida.
    La peli es una pasada, comedia acida para romper con la norma dramática de Loach, y aunque no tiene al futbol como el tema principal, es un asunto que entra y sale de la película como un chaleco salvavidas para el protagonista.
    De Cantona en la peli destaco dos cosas, las dos son dos momentos de su cabeza
    -El protagonista la pregunta por cual fue el momento más feliz de su carrera y Cantona responde que no fue un gol, sino un pase picado a Denis Irwin
    -Tambien rememoran la brevisima rueda de prensa que concedio cuando se conoció su sanción por agredir a un aficionado de una hinchada rival. “Cuando las gaviotas vuelan detrás del pesquero es porque creen que van a tirar pescado al mar”.

    Ya os digo, si os gusta el fútbol, os gustará la peli.

  6. pakorn

    3 de enero de 2010 a las 11:35 pm

    Por cierto, acabo de encontrar en youtube la escena de la que hablaba.
    Texto visible

  7. pakorn

    3 de enero de 2010 a las 11:35 pm

    Por cierto, acabo de encontrar en youtube la escena de la que hablaba.
    erica cantona’s favourite moment

  8. patan

    4 de enero de 2010 a las 12:22 am

    “Aquí es el Liverpool el que desdeña su contratación” ¿que el barcelona desdeño la contratacion de distefanooooo?

    El barcelona no desdeño contratacion ninguna. El jugador estaba en barcelona, entrenaba con el barcelona e incluso jugo amistosos con el barcelona. Durante una epoca todo lo que se decia o contaba hoy en dia esta bajo cuarentena, O sea que era mentira. Aquello fue un robo escandaloso. El unico desden fue el de la federacion franquista hacia el barcelona, en aquello y en casi todo lo que paso en 40 años… que encima tengamos que soportar estos comentarios hoy en dia… PATAN! y luego se extrañan de que haya separatistas, se hacen los ofendidos los tios

  9. NIPO

    4 de enero de 2010 a las 1:21 am

    Y además el Leeds elimina al United!

  10. n0g0d

    4 de enero de 2010 a las 2:25 am

    #4 tubilando dijo,
    3 Enero 2010 10:14 pm

    El BArça desdeñó a la situación (que no al jugador) cuando se “decidió” desde altas instancias que jugara un año con cada equipo cuando lo tenía fichado el Barça. Todo parecido con el caso narrado es simple accidente.

  11. Big Bob

    4 de enero de 2010 a las 2:53 am

    Acabamos de leer un artículo cojonudo sobre Cantona. ¿De verdad es necesario en los comentarios sacar el tema del franquismo y el fichaje de Di Stéfano? Porque si hacemos eso, estamos demostrando que nos merecemos los medios deportivos que tenemos, que historias como la de Cantona nos la sudan y que lo único que queremos es mierda removida.

  12. mostovoi

    4 de enero de 2010 a las 9:06 am

    Gran post

  13. Valjean

    4 de enero de 2010 a las 11:27 am

    Grandísimo artículo, probablemente de lo mejorcito que he leído por aquí (que ya es decir!). Muy, muy bien. No es fácil encontrar información sobre el Cantona del Montpellier o del Marsella, el de antes de llegar a las Islas. Para nada Wikipédico: un artículo en la Wikipedia se centraría en el capítulo del Manchester. Pero para DDF, nada mejor que obviar la parte más conocida y centrarse en esos inicios geniales e irregulares de “Eric The King”.

    Bravo!

  14. n0g0d

    4 de enero de 2010 a las 12:21 pm

    #11 Big Bob dijo,
    4 Enero 2010 2:53 am

    A ver que tampoco ha sido para tanto; Tubilando ha empezado con un leve comentario y yo he realizado una pequeña corrección.
    Si nos ponemos tiquis-miquis, tú también has contribuido, pues das pie a que se siga hablando de lo que te quejas.

  15. Big Bob

    4 de enero de 2010 a las 12:25 pm

    Yo también he contribuido, sí, con la esperanza de que la cosa no pasara a mayores, no de alimentar una discusión tan poco oportuna. Pero vamos, yo no lo decía por ti, sino por el comentario #8.

  16. Dadan Narval

    4 de enero de 2010 a las 12:31 pm

    Gran artículo. No tenía ni idea de lo del Wednesday…. mi equipo en aquella época. Qué pena… ¿quién pudiera dar marcha atrás?

  17. Dadan Narval

    4 de enero de 2010 a las 12:32 pm

    Por cierto… leyéndolo no podía dejar de pensar en los moralistas que apelan al futbolista como ejemplo para los niños. ¿Habría triunfado un tipo así en nuestra liga?

  18. mexes

    4 de enero de 2010 a las 1:48 pm

    Como me encanto Cantona… y como levantaba el cuello de la camiseta!!!

  19. tubilando

    4 de enero de 2010 a las 5:34 pm

    Bueno, creo que el ejemplo de antes no ha pasado el filtro de la corrección política; no quiero herir susceptibilidades ni volver con la memoria histórica.

    Lo cambio por este otro: En el draft de la NBA de 1984, Portland eligió a Sam Bowie en lugar de Michael Jordan. Portland no ha ganado nada desde entonces; los Bulls ganaron seis anillos y Jordan es considerado el mejor baloncestita de la historia. Espero que este comentario no soliviante a los independentistas de Oregón ni fomente el separatismo.

    Dadan,

    Tengo serias dudas de que Cantona hubiese triunfado en España. Inglaterra acoge mejor a este tipo de jugador. Gascoigne, Vinnie Jones, Paul Merson,… son jugadores problemáticos que triunfaron en las islas a pesar de su forma de ser. A menudo leemos noticias de altercados protagonizados por futbolistas de la liga inglesa; recuerdo también jaleos montados por los jugadores de la selección inglesa en hoteles o en el avión. Además, este tipo de gente es carnaza para los tabloides británicos.

  20. Jon

    4 de enero de 2010 a las 6:46 pm

    Gran artículo. Apenas sabía nada de su carrera en Francia, felicidades 😉

  21. desde la barrera

    4 de enero de 2010 a las 11:12 pm

    Gran artículo

  22. juane

    5 de enero de 2010 a las 12:22 am

    Enhorabuena por el artículo, incluido los videos (que siempre se agradece). Me da la impresión que el “que la chupen, que la sigan chupando” de Maradona se queda en pañales al lado de los recaditos que mandaba Cantona cuando se enfurecia. Lo del “Detrás de usted hay un rastro de olor a azufre. No podemos esperar nada” es muy ilustrativo de como se las gastaba este personaje y lo que pensaban de él. Por suerte para él, el Manchester se le cruzó en su camino o, por qué no, él en el camino del ManU. Al Cesar lo que es del Cesar.

  23. Lasambadelfutbol

    5 de enero de 2010 a las 3:55 pm

    Muy buen articulo. Desconocía por completo la intrahistoria de Cantona, ya que sus primeros pasos en el futbol me cogen muy joven.

  24. patan

    5 de enero de 2010 a las 9:40 pm

    ah eso, llamame independentista, asi no tienes que argumentar nada. Muy listo, gracias por rebajarme de esa manera y por tu sentido de la libertad politica, aunque, desde luego, ni soy ni nacionalista ni separatista, si he podido parecerlo me he expresado mal, solo queria poner las cosas en su sitio, pero ya veo por donde vas, lo que tu querias era escandalizar y tu en cambio si que te expresas muy bien.

    Pues nada oye, que el club vio q distefano era malo y por eso no se le ficho. Otro gran error, si es que aqui en can barça todo lo hacemos mal, tendremos que aprender de los que si que saben como tu. Debes de ser muy listo.

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