
Dos años después de la dura e inesperada muerte del sevillista Antonio Puerta por un problema cardíaco, la tragedia volvía a azotar inmisericorde al fútbol español. La tarde del ocho de agosto de 2009 será recordada eternamente por la sufrida familia espanyolista. Dani Jarque, su capitán y paradigma del canterano perico, sufría un ataque al corazón que terminaba fulminantemente con su vida, mientras conversaba telefónicamente con su novia embarazada, en la soledad de la habitación del hotel de concentración en Coverciano (Italia).
Fueron días de tremendo dolor en un club que parecía haber recuperado el camino de la felicidad perdida en los años del destierro de Montjuïc. Con el traslado al nuevo estadio de Cornellà-El Prat y el inicio de una nueva temporada bajo la dirección de Mauricio Pochettino, la afición periquita soñaba con la llegada de tiempos felices… hasta que llegó el mazazo. Cornellà-El Prat pasó de la alegría de su inauguración oficial frente al Liverpool (último partido de Dani), a la tristeza y la desolación que, partiendo desde la Puerta 21 del estadio, se esparcieron rápidamente por todos los rincones del nuevo hogar perico.
La muerte de Jarque dejó un aura de consternación en los días previos al inicio de una Liga que se prometía apasionante. De pronto, los fichajes estratosféricos dejaron de tener importancia y la batalla entre Madrid y Barça por presentar futbolistas en loor de multitudes quedó aparcada. Sólo había hueco para el dolor por la muerte de un joven futbolista que era ya un símbolo de todo un club centenario.
La crueldad de una muerte inesperada en una persona joven, deportista de elite y en el mejor momento de su carrera profesional, tras haber sido seleccionado como capitán por Pochettino, marcó inevitablemente al club, como lo hiciese en su día el fallecimiento de Antonio Puerta en Sevilla. Lo que se aguardaba como un proyecto ilusionante, de crecimiento en un nuevo hogar, terminó ahogado por la consternación. Sumido en la más profunda de las tristezas, el equipo blanquiazul terminó el año 2009 alicaído, sin un patrón de juego definido y con la mayor parte de sus futbolistas muy lejos de su mejor nivel.
Es de suponer que el triste fallecimiento de Dani Jarque espoleará, de alguna manera o de otra, al equipo de aquí a final de temporada y acabarán sentando las bases para un gran proyecto. El capitán, aquel chico de mirada tímida que se transformaba sobre el césped y que la familia perica jamás olvidará, no se merecería menos.






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#1 buitre for ever dijo,
30 diciembre 2009 7:56 pm
Soy poco dado a exageraciones y sentimentalismos, pero me niego a que este post se quede sin comentarios.
#2 NIPO dijo,
30 diciembre 2009 8:19 pm
Siempre será un golpe duro la muerte de ” uno de los tuyos”, fútbolistas que aún sin haberlos conocido han aportado más a tú felicidad que cualquier persona de tu ambiente que amablamente saludas cada mañana. DEP Dani