Todos tenemos sueños de vida y metas profesionales. Imaginaos por un momento que en vuestro caso, éstos coinciden en un mismo y único anhelo. Imaginaos, así, que lleváis desde que tenéis uso de razón soñando con una misma escena. Imaginad también que, por una mezcla de suerte y esfuerzo, a medida que vais creciendo esa escena deja de ser poco a poco un sueño para irse convirtiendo gradualmente en una posibilidad real. Van pasando las semanas, los meses, los años, y, casi sin darte cuenta has pasado de sonrojarte al atreverte a pensar bellas quimeras a que el corazón te palpite con fuerza ante la consciencia de que te encuentras a un solo paso de que se cumpla nada menos que eso que tantas veces has llamado “el sueño de tu vida”.
Pienso en esto y me doy cuenta de que las repescas son una ruleta cruel. ¿Cuántos futbolistas están ahora a sólo ciento ochenta minutos de cumplir el anhelo que les ha acompañado durante años? Mirando las clasificatorias de África –dos de ellas se juegan todo en un último encuentro- y la vuelta del Nueva Zelanda-Bahrein, pienso lo mismo.
Una de las cosas que hacen grande a un Mundial es que solo acontece cada cuatro años. Pensad en cuántos recordáis. ¿Tres, cuatro? Aplicad esto a la carrera profesional de un futbolista. Los más dichosos y longevos, llegaron a jugar tres. Pero ya eres afortunado si llegas a debutar en un Mundial. Grandes, enormes futbolistas se quedaron sin poder saber qué se siente cuando todo un mundo fija la mirada en ti y todo un país respira al ritmo de tus regates y carreras. Di Stéfano, George Best, Giggs, Weah, Cantona, Le Tissier, Schuster: la lista es extensa.
Sucede que para tener la suerte de disputar el más grane torneo de los que existen, no sólo hay que ser bueno, sino tener mucha suerte. En primer lugar, haber nacido en una nación con cierta historia futbolística que, si no asegure, sí al menos dé posibilidades de llegar a clasificarse (al menos, sino, haber nacido en una de las grandes del Caribe o Asia). Convendremos que un jugador nacido, por ejemplo, en Chad –me viene a la mente Japhet Ndoram, uno de los mejores jugadores que nunca he visto-, lo tiene más difícil que un jugador alemán, por ejemplo. Pero también ha de coincidir que la generación de jugadores que te acompaña sea más o menos buena. Grandes jugadores nacieron en épocas escasas para sus países y no llegaron al Mundial más por la falta de talento de sus compañeros que de la suya. Además, tienes que contar con el azar de los sorteos. Al caprichoso bombo le da a veces por juntar en un mismo grupo clasificatorio a tres grandes equipos, mientras que en otros un combinado mediocre se pasea sin problemas. Incluso, si apuramos, la climatología puede alejarnos de nuestro sueño: un campo en mal estado, un chaparrón inoportuno que matice las diferencias en el campo entre tu equipo y el otro.
Pero hablábamos de los equipos que han llegado a la repesca, de los jugadores que se encuentran a uno o dos partidos de cumplir el sueño con el que han convivido casi desde que nacieron. Hoy, entre estos, encontramos todas las historias posibles: la de la estrella que está ante su última oportunidad de cumplir su sueño (el egipcio Abou-Treika, por ejemplo, a quien la historia del fútbol debe la posibilidad de un reconocimiento solo posible en un Mundial); la del veterano que nuca destacó demasiado y que ahora se encuentra con una posibilidad casi impensable (el central bosnio Muratovic o al delantero argelino Rafik Saïfi); la del joven jugador que hace unos meses no podía ni soñar la posibilidad que se jugará hoy (mirad, por ejemplo, el caso del rubio delantero del CD Nacional portugués, el esloveno Nejc Pečnik, que debutó con su selección en abril), etc.
Incluso, si pensamos en jugadores que sí han jugado –e incluso ganado- un Mundial, pero que hoy se juegan la oportunidad de estar en otro –quién sabe si el último de su vida-, la cosa mantiene su tensión. Ahí tenemos a Titi Henry, que sabe que el de Sudáfrica será sin duda el último que pueda jugar y ganar; Crisitano Ronaldo, que tendrá que ver desde la grada cómo sus compañeros se la juegan sin su ayuda y quién sabe si perder la oportunidad de jugar un Mundial en su mejor forma; Forlán, que tendrá que enfrentarse a los “ticos” para llevar a Uruguay a donde su historia futbolística exige; Nwankwo Kanu, que tendrá que intentar evitar un nuevo fracaso de Nigeria; el costarricense Walter Centeno, que quiere poner un broche de oro a su carrera internacional, después de 135 partidos con su selección.
Muchos de ellos lograrán, entre hoy y el miércoles, alcanzar su sueño. Dormirán felices las próximas semanas, sonriendo al acostarse conscientes de que dentro de no mucho –si nada raro sucede- saltarán, como tantas veces soñaron, al más verde césped que existe: el de los estadios de un Mundial. Otros, sin embargo, entre hoy y el miércoles, sentirán cómo una espina se clava en su corazón. Una espinita que algunos podrán quitarse quizá en cuatro u ocho años, pero que a otros les acompañará siempre. Éstos, recordarán, dentro de mucho, en momentos de intimidad, lo cerca que estuvieron y qué elemento se interpuso entre ellos y su sueño: quizá un poste, quizá un árbitro, quizá el error de un compañero… o quizá, lo que es aún peor, un error propio que impidió que él y sus compañeros cumplieran su sueño.

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#1 Leon dijo,
14 Noviembre 2009 1:39 pm
Vuelve Nueva Zelanda 28 años despues… Por cierto que impresionante como estaba el estadio de Wellington, lleno hasta la bandera… ¡y no había rugby!
Vote:Recuerdo del mundial 82 el grupo de Sevilla con Brasil, la URSS y Escocia. Mala suerte tuvieron entonces.
A ver esta noche como se dan los cruces, ojo a Francia-Irlanda, después de la sobrada (una más) de Domenech.
#2 El Pase De La Muerte dijo,
14 Noviembre 2009 3:13 pm
No sabía que Shuster no hubiera estado en un Mundial.
Vote:#3 martin(foro) dijo,
14 Noviembre 2009 3:39 pm
Lo de Di Stefano realmente si fue una mala suerte tremenda, aunque el puede decir que aunque no jugo, si estuvo alli (en el de chile 62 estaba en la convocatoria).
Como no demasiado amante del concepto de selecciones nacionales(por todo lo negativo que implican, aunque aun peor es cuando en vez de equipos hablamos de individualidades, como pasa en el atletismo y todo los casos de robos de atleta, como si un pais pudiera “ganar prestigio” a base de comprar talento a otras naciones mas desfavorecidas), siempre pense que se deberia reservar un puesto, el 32, para un combinado mundial donde pudieran acudir al campeonato todos aquellos grandes jugadores que no hubieran logrado acceder con su seleccion. No me negareis que seria espectacular…
Ah, gran alegria la clasificacion Kiwi, me hace retroceder al primer mundial del que tengo memoria, y ademas, va a ser la primera vez con dos selecciones de oceania (aunque ahora australia represente a Asia) en la copa, desde ya, una de mis favoritas (aunque me da que no va a llegar a mucho…).
Vote:#4 Pipe dijo,
14 Noviembre 2009 8:15 pm
En ocasiones pienso que los de la FIFA deberían mirar cómo la FIBA o NBA organiza los campeonatos de selecciones y dejar de tocar las narices con estos partidos que interrumpen las competiciones en todo el mundo. Ni hablar de la desgracia de Cristiano que hoy se repite con Frank Lampard.
Vote:#5 Garrincha7 dijo,
14 Noviembre 2009 9:38 pm
Tremendo como ha estallado el Estadio Internacional de El Cairo con el 2-0 en el 95′ de Aboutreika para Egipto. Habrá desempate (creo que en Sudán) ante Argelia el próximo miércoles.
Un saludo
Vote:#6 tubilando dijo,
15 Noviembre 2009 1:00 am
Camerún, Honduras y Nueva Zelanda… como en el 82, aquellas selecciones exóticas que disputaron el primer Mundial con 24 selecciones. Se ha caído, por ahora, Argelia.
Kubala, la mayoría de los integrantes de la Máquina de River Plate, Bianchi, Salif Keita, Spencer, Rial, Ben Barek, Arrúa, Ginola, Abedí Pelé… tampoco disputaron el Mundial.
Sayed Mohamed Adnan es el nombre del villano del día. Con su fallo en el lanzamiento de penalti ha impedido que Bahrein, un país pequeñísimo de 700.000 habitantes, no acuda a Sudáfrica. China, el gigante asiático de más de 1.300 millones de habitantes, ni siquiera ha tenido esta opción.
Del África negra se han clasificado los países con mayor potencial: Costa de Marfil, Ghana, Camerún y Nigeria, ésta última de forma in extremis. Supongo que en Sudáfrica serán “bien tratadas” por los árbitros, y considerando la calidad de sus jugadores, será conveniente que no caigan en el mismo grupo.
Vote:#7 Lasambadelfutbol dijo,
15 Noviembre 2009 1:50 pm
Que el partido de desempate se celebre en Sudán, es algo que solo puede pasar con la FIFA por medio.
Vote:#8 an_dario dijo,
15 Noviembre 2009 4:11 pm
Siguiendo con la lista de jugadores frustrados, encuentro el curioso caso del argentino Ricardo Bochini que fue considerado uno de los mejores 10 del fútbol de Argentina y el jugador insignia del Independiente de Avellaneda -Rey de Copas- y tuvo la ‘mala’ fortuna de haber coincidido en los tiempos de Maradona. Bochini fue convocado a México 86 por consejo -o imposición, no lo tengo claro- de Diego, más nunca jugó un partido desde el arranque. Bochini sólo participó en los últimos cinco minutos de la semifinal contra Bélgica. Siendo poco lo que podía hacer, más que para entonces Argentina ya vencía a los belgas, Bochini no pudo demostrar la calidad que lo hizo valioso.
Vote:#9 NIPO dijo,
15 Noviembre 2009 10:01 pm
Creo que hay una errata, en los jugadores que nunca han ido a un mundial, está uno que es George West, al principio pense en Weah, pero viendo que lo nombráis después imagino que habláis de Best!
Vote:#10 luismadrid1985 dijo,
15 Noviembre 2009 10:38 pm
@an_dario
Además hay una anecdota con el caso de Bochini. Una vez le preguntaron que se sentía al ser campeón del Mundo y él dijo que no se sentía partícipe de esa copa y por lo tanto no se sentía campeón del Mundo.
A Maradona le preguntarón que que le parecían estas declaraciones y dijo que para cobrar la prima sí que se sintió campeon.
Vote:#11 Daniel dijo,
16 Noviembre 2009 3:13 am
oye creo que es george best, no george west
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