En Nigeria, en la Copa del Mundo de la FIFA sub17, en un cruce de cuartos épico, con seis goles, dos expulsiones, prórroga y penaltis, España se impuso a Uruguay en la tanda, tras empatar a tres en tiempo reglamentario un partido que debió cerrar mucho antes, superior en juego y ocasiones, pero lastrada por varias desatenciones defensivas intolerables.
El discurrir inicial, inimaginable la congoja que escondía el destino, fue jovial y dinámico. Con el paso de los minutos, los tres mediapuntas del equipo español asimilaron de distinto modo el fulgurante arranque que protagonizaron. Iker Muniain fue el primero en apagarse, disperso en el costado derecho. El valencianista Isco, por su parte, brilló durante media hora (para resurgir con orgullo en la prórroga), muy participativo en posiciones interiores, firmando el empate desde los once metros, y provocando otra pena máxima que desperdició Sergi Roberto. Antes, además, había cabeceado al poste una rosca perfecta del tercero en cuestión, Pablo Sarabia. El madridista, bueno, merece párrafo aparte.
Hace tiempo que su nombre es un murmullo que procede del hervidero de La Fábrica, pero ayer se convirtió en grito. Pablo Sarabia, de tan ilustre apellido para ser zurdo, mostró un exquisito repertorio de controles, regates y desbordes. Al pobre Sarraute, su marcador, le anudó las piernas tantas veces que perdió el oremus hasta terminar expulsado. Sarabia apareció en dos momentos especialmente críticos de la contienda. Cuando se adelantó Uruguay, provocó el penalti. Y cuando el equipo volvió del vestuario tras el descanso, diez contra diez tarjeteado Minuesa, se inventó un jugadón de extremo, sobrado, oliendo bien.
Era el minuto 48, y Sarabia asomó por el flanco derecho, a pierna cambiada. El adorno de la bicicleta precedió a un cambio de ritmo brutal, que clavó al defensor. Alcanzada la línea de cal descargó, tras alzar la vista, una pelota que reventó Borja a la red, por alto. Precisamente Borja, en el siguiente minuto, marcó el tercero con un tiro cruzado que culminó un contragolpe, adornando su magnífico trabajo en punta, socio de todos en el apoyo de espaldas al marco.
Ya entonces los dos equipos competían con diez. España se quedó sin Marc Muniesa cuando Eurosport se quedó sin señal, al filo del intermedio. Luego vimos que llegó tarde al cruce con aparatosidad, en una jugada sin aparente peligro. El barcelonista apuntó en un minuto lo que le falta para competir al más alto nivel: madurez. Y en el resto de su actuación, lo que le hará llegar, seguro, al profesionalismo: la imponente zancada, la elegante zurda y la ascendencia sobre sus compañeros.
En ese punto, tres a uno, España tenía en su mano el triunfo, pero lo dejó escapar de modo incomprensible. Los cambios fueron empeorando el rendimiento colectivo, y no resolvieron el tembleque en el eje de la zaga, donde Sergi Gómez vivió una pesadilla. Se equivocó en el cero a uno, liándose hasta conceder la falta que concretó en tanto Luna, con un golpeo que desvió Borja. Y se equivocó en el tres a dos, midiendo mal una pelota frontal que le ganó Mezquida, para lograr un gol fantasma que no aparentó ser legal.
Con Koke como único punto de equilibrio, el juego se deslavazó, demasiado largo el equipo, desfondado en la humedad nigeriana. En una rápida transición, empató Uruguay. Anotó su máximo goleador, Sebastián Gallegos. El jugador del Atlético de Madrid cazó un balón sin dueño en el área, se perfiló en el recorte, y definió con clase, imposible para Edgar.
Con la lesión de Edu Ramos, y un chut violento de Laureiro que chocó con la cruceta tras rozarlo Edgar, se llegó a la prórroga, donde la inercia siguió en contra para España. Koke se durmió en zona de rechace, tras un córner a favor, y sólo el poste impidió el gol de Mezquida. A esas alturas, las intenciones de catálogo de Ginés Melendez, el “toquen, toquen” de manual con el que avivaba el dominio de sus chicos en el primer tiempo, optimista, se antojaba lejanísimo. Aquello era la guerra, y allí sólo se escuchan a los pájaros cuando amanece.
Lejos de rendirse, España apretó los dientes. Regresó Isco. Habilitó a Sarabia, al que le faltó un pelo. Luego, a pelota parada, a Amat, sin puntería. Y a Borja en el pico del área, que engatilló alto. Por último le faltó fuelle para concretar un pase de la muerte de Sarabia. En el otro bando, Uruguay renunció con grosería a elaborar cualquier ataque, sólo marear el cuero hasta rifarlo en la busca de faltas laterales o rechaces, esperando a los penalties, a los que llegó, asido al oficio del capataz Potenza.
En la agonía de la ruleta falló el celeste Laureiro, paró Ichazo a Sarabia, Edgar a Mezquida y España pasó a semifinales, con el último acierto de Isco.






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#1 boli dijo,
9 noviembre 2009 10:27 pm
Bochornosa la actuación de los dos defensas centrales de España , dubitativos ,lentos y no es el primer partido que esto sucede .
Despues de ver a Sarabia clama al cielo que jugadores como Drenthe esten en la primera plantila del Madrid.
#2 Kaspar Hauser dijo,
10 noviembre 2009 12:04 am
Sí, con lo escaso que es el talento en la Fabrica (no parece muy industrial la proliferación de talento en el Madrid, propongo llamarlo el taller) ya se pueden dar con un canto en los dientes. Igualmente ya traerán algún bluff de 25 millones que le obligue a irse al Celta de turno. La cantera o la integras o no, lo demás es palabrería barata y vacía.
#3 Lasambadelfutbol dijo,
10 noviembre 2009 5:26 pm
No estoy siguiendo este campeonato Sub 17 pero por fin parece que una categoría inferior está realizando un buen torneo. Como se nota que sobre esta selección no está detrás la mano de Lopez Caro.