
Córner desde el lado derecho del ataque marsellés. El ghanés Abedi Pelé se prepara para golpear el balón desde la esquina. Dentro del área, el habitual concierto de empujones, miradas y engaños con el cuerpo. El balón, con una trayectoria muy roscada de fuera a dentro, vuela hacia el borde del área pequeña, donde entre toda la maraña de camisetas rojinegras y blancas, emerge colosal la figura de Basile Boli, cabeceando el balón y sorprendiendo a un estático Sebastiano Rossi y, de paso, a todo un continente. Aquel cabezazo directo a la red lombarda cambió para muchos, de manera casi inconsciente, la concepción que tenían del central francés. De ser tenido como un jugador tosco, fuerte y con cierta tendencia al juego excesivamente agresivo, pasó a ser el héroe de Múnich, el héroe del gol que hizo campeón europeo al OM.
Fue la culminación de una leyenda que acabaría con un histórico y bochornoso borrón (aquel Olympique de Marsella admitió, por medió del centrocampista Jean-Jacques Eydelie, haberse dopado de manera masiva justo antes de la recordada final ante el Milan), que no hizo sino confirmar las malas sensaciones que transmitía el entorno de Bernard Tapie, el oscuro personaje sobre el que giró el mayor éxito de la historia del OM, pero también sus años más lúgubres.
A la Final del Olympiastadion de Múnich llegaron el que por entonces era el mejor equipo del continente y el sorprendente equipo francés. Nadie osaba discutir la supremacía del poderoso Milan de Capello, van Basten (en el último partido del genio holandés), Rijkaard, Baresi o Donadoni. Los rossoneri venían de aplastar en su grupo de clasificación a Oporto, PSV y Göteborg, con pleno de victorias, diez goles a favor y sólo dos en contra.
Más complicado fue el camino para los marselleses. En la fase de grupos (previa a la gran final, en aquel extraño formato de principios de los 90), sólo un empate en Ibrox del Rangers ante un CSKA ya eliminado en la última jornada, apeó a los escoceses de la final en beneficio del club francés.
El inesperado triunfo del OM fue un apunte de felicidad para casi toda la Europa futbolística. Lo del pez chico comiéndose al grande, por mucho que en aquel pez chico impartieran sus clases magistrales futbolistas como Rudi Völler, Didier Deschamps, Marcel Desailly, Fabien Barthez o Alen Boksic, es uno de los delirios futbolísticos más apreciados por el aficionado medio. Y pese a la ponzoña vertida por Bernard Tapie, ponzoña que acabaría salpicando directamente a aquel equipo campeón de Europa, el gran recuerdo dejado por aquella Final de Múnich, por el once galo que muchos recitábamos de memoria, por aquel solitario gol del central Boli, perdurará en nuestras memorias durante muchos años.






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#1 borch dijo,
30 septiembre 2009 12:34 pm
Llegaron a la última jornada empatados a puntos, habiendo empetado sus enfrentamientos particulares (2-2 en Glasgow y 1-1 en Marsella). El único caso en que se me ocurre que pudiese clasificar el Rangers aún ganando el Marsella en Brujas sería que no se tuviese en cuenta el resultado de los enfrentamientos particulares y que además el Rangers ganase por 8-0.
Vamos, que parece bastante claro que el Marsella ganando en la última jornada estaba clasificado por mucho que pudiese hacer el Rangers.
#2 Manu dijo,
30 septiembre 2009 8:59 pm
Frank Sauzee era muy bueno, y Abedi Pelé espectacular!
#3 Carlos1959 dijo,
3 octubre 2009 7:31 pm
Bernard Tapie y el Olympique no eran mucho peores que el Milan con su implicación en el escandalo de las apuestas clandestinas en 1980 y descenso a la serie B o la Juve del “Moggigate”, también descendida y desposeida de sus dos scudettos del 2005 y 2006. Y que casualidad !!! ahí también estaba pringado el glorioso AC Milan de lo que parece que nadie se acuerda. Insisto, Tapie atufa tanto como Luciano Moggi o Berlusconi, el problema de aquél OM es que no encajó en el establishment por lo que fuera. Saludos ….
#4 El título más esperado » Diarios de Futbol dijo,
7 mayo 2010 4:43 pm
[...] ser el club más popular y con mayor número de seguidores de toda Francia pasa por un duro trago. Campeones de Europa en el 93 (primer club galo en lograrlo) tras haberse proclamado por cuatro temporadas consecutivas campeones [...]
#5 El título más esperado– fútbolWatch dijo,
8 mayo 2010 8:40 am
[...] ser el club más popular y con mayor número de seguidores de toda Francia pasa por un duro trago. Campeones de Europa en el 93 (primer club galo en lograrlo) tras haberse proclamado por cuatro temporadas consecutivas campeones [...]
#6 Camisetas clásicas: one hit wonders » Diarios de Futbol dijo,
21 enero 2011 2:39 pm
[...] mayo de 1993. El Olympique de Marsella acaba de derrotar contra todo pronóstico al Milan de Capello, van Basten y Rijkaard. Es el primer club francés, y único hasta la fecha, en alzarse [...]
#7 Camisetas clásicas: one hit wonders dijo,
21 enero 2011 8:44 pm
[...] mayo de 1993. El Olympique de Marsella acaba de derrotar contra todo pronóstico al Milan de Capello, van Basten y Rijkaard. Es el primer club francés, y único hasta la fecha, en alzarse [...]
#8 cristof dijo,
17 mayo 2011 12:45 pm
Lios aparte, en esa final, al final y en concreto a Van Basten lo asaron a patadas.