Lobanovskyi, el mito que surgió del frío

lobanovskyiLa Liga de Campeones, o la Copa de Europa para los nostálgicos como yo, es un vivero de mitos y leyendas. En el mejor escenario posible, a la luz de los focos más potentes del continente y bajo la mirada de millones de aficionados de toda la vieja Europa, han surgido imágenes a lo largo de los años que quedarán grabadas para siempre en la retina de aquellos que tuvimos el placer de presenciarlas.

El Dinamo de Kiev, quien esta noche rinde visita al Camp Nou, es uno de esos equipos que, a fuerza de dominar en su país, se ha convertido en un fijo en la cita continental de cada curso. Y no ya desde la independencia de Ucrania, en 1993, desde la que ha conseguido todos los títulos ligueros disputados a excepción de cuatro, sino también en la antigua URSS, donde fue uno de los conjuntos dominantes entre los años 60 y 80. Habitual, pues, de la máxima competición continental, son muchas las imágenes asociadas al club ucraniano que permanecen en mi retina. Recuerdo aquel vibrante equipo con un joven Andryi Shevchenko, el habilidoso Sergei Rebrov o el meta Oleksandr Shovkovskyi (quien ya ha perdido, a sus 34 años, la titularidad). Cómo olvidar las lágrimas de un hundido Vitor Baia, al acabar aquel deshonroso 0-4 a favor de los ucranianos, en el mes de noviembre del 97. Pero quizá el recuerdo más vivo, más propio del club, que guardo en mi memoria, es el de la impasible figura de Valeryi Lobanovskyi en el banquillo ucraniano.

Fiel a su grueso abrigo y a su gorro de lana para protegerse del crudo invierno de Kiev en esas noches europeas, la figura del difunto entrenador ucraniano, quien había llegado al estatus de figura como extremo zurdo allá por la década de los 60, aparentemente impasible en su banquillo, representaba para muchos la viva imagen de los últimísimos coletazos del carácter puramente soviético. Rigidez en el semblante, frialdad en la mirada, eran sólo los rasgos físicos de un fuerte sentido de la disciplina, que no dudaba en aplicar a sus métodos de entrenamiento. Algo así como la versión futbolera del preparador de Ivan Drago en Rocky IV.

Ver a Lobanovskyi sentado en el banquillo, imperturbable, con el vaho saliendo de entre sus finos y apretados labios, se convirtió en una de las imágenes clásicas de la Liga de Campeones. Quizá fuera su porte post-soviético, o aquellos aires marciales tan de ‘telón de acero’, pero su figura, mítica en el club ucraniano y en aquella brillante selección de la URSS de finales de los 80 subcampeona de Europa (y más ucraniana que nunca, con los Demyanenko, Litovchenko, Mikhailichenko, Zavarov…), pasó a formar parte del imaginario popular cuando el duro y frío corazón del viejo Valeryi dejó de latir el 13 de mayo de 2002. Tenía 63 años, quince de ellos dedicados al banquillo del Dinamo, y otros ocho a correr con la camiseta del club por los duros céspedes rusos, entre la década de los 50 y los 60.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

17 Comments

  1. Grimoire

    29 de septiembre de 2009 a las 1:17 pm

    Que gran equipo tenia en la epoca de los sobresalientes Shevchenko y Rebrov, lastima que en la 98-99 no consiguiera acceder a la final de la champions al caer con el Bayer, buen broche hubiera sido para la carrera de Lobanovskyi en los banquillos, con un equipo bastante inferior al resto en presupuesto y jugadores.

  2. cityground

    29 de septiembre de 2009 a las 1:25 pm

    El mejor Dinamo de Kiev que he visto fue el de mitad de los 80, cuando arrasaron al Atletico de Madrid en la final de la Recopa del 86 y fueron eliminados para mi sorprendentemente por el Oporto en la Copa de Europa de 1987, formaban casi al completo la selección de la URSS que no tuvo mucha suerte en los mundiales (gracias en parte a los arbitrajes españoles) pero que llego a la final de la Eurocopa del 88. Los Belanov, Mikhailichenko, Protassov, Zavarov, etc… formaban un equipo muy completo con el gran Lobanovski en el banquillo.

    El de Shevchenko y Rebrov también fue un gran equipo pero inferior al de los 80.

  3. xtaoth

    29 de septiembre de 2009 a las 1:33 pm

    Yo también he pensado en Lobanovski hoy… que recuerdos. Lo asocio tanto al dínamo de Kiev como a Shevchenko o más.

    A demás es que de pequeño, cuando lo veía, alucinaba. Todos los entrenadores tenían algo de teatreros, dando instrucciones, llamando a sus jugadores contínuamente, celebrando goles, etc… ¡Pero Lobanovski era impasible! ¡No cambiaba de postura en todo el partido! Solo se balanceaba suave y rítmicamente cinco centímetros hacia adelante y cinco centímetros hacia atrás.

  4. Borja Barba

    29 de septiembre de 2009 a las 1:40 pm

    @ xtaoth

    Esa imagen del Lobanovskyi impasible, con las manos en las rodillas y meciéndose ligeramente en el banquillo, era estremecedora. Daba la permanente sensación de tenerlo todo atado y previsto, de que no se le escapaba ni un detalle del juego.

  5. Robert

    29 de septiembre de 2009 a las 2:40 pm

    A mí la sensación que me daba era de que había muerto y nadie se daría cuenta hasta el descanso o el final del partido 😛

    La verdad es que es una imagen mítica de la Champions, yo también lo recuerdo con especial cariño y la asocio tanto o más al Dinamo de Kiev como la de la dupla Schevchenko-Rebrov.

  6. Bp

    29 de septiembre de 2009 a las 3:22 pm

    “Fiel a su grueso abrigo y a su gorro de lana “…y yo diría que a sus traguitos de Vodka antes de los partidos…esos mofletes enrojecidos…
    Es increíble esa imagen porque yo también la tengo grabada en la memoria. Vuelvo a lo mismo y puedo estar deshonrándole pero a mi siempre me dio la impresión de que llevaba tal pelotazo que tenía la mirada fija en un punto y pasaba del resto!

    Fuera de bromas, no pude disfrutar del Dinamo de los 80, pero el de los 90 me pareció una de las máquinas más perfectas de fútbol que he visto en mi vida. Puro movimiento, dinamismo. Un equipo ofensivo que a la vez jugaba de memoria pero parecía inprovisado.
    Quizá el recuerdo del 0-4 es el más llamativo, pero tambíén eliminó a un Madrid vigente campeón de Europa.
    Y estuvo a punto de meterse en la final de Champions eliminando al Bayern. Creo recordar que iban ganando 3-1 y los bávaros empataron muy al final, en una gesta típica alemana.

    Un gran personaje del fútbol, sin duda!

  7. Aranycsapat

    29 de septiembre de 2009 a las 6:54 pm

    Muy buen artículo, sobre uno de mis equipos favoritos de siempre.

    Recuerdo vagamente el Dinamo de los 80: sólo sé que me gustaba mucho, y conozco los nombres de los jugadores que habéis mencionado. También admiraba el Dinamo de Shevchenko y Rebrov, aunque me consta que era inferior. Me parecía el comunismo (ideal) aplicado a un equipo de fútbol: todos perfectamente sincronizados, trabajando para el colectivo, como si un sólo cerebro común dirigiera los movimientos de los once jugadores. Solían jugar al trote, sin acelerar demasiado, pero sin aflojar nunca. Parecía darles igual ir ganando o perdiendo: nunca cambiaban su estilo, y nunca mostraban euforia o desesperación. Frente al Madrid y al Barcelona, teóricamente superiores, dieron auténticas lecciones. Recuerdo un comentario de Tomás Guasch en la radio: “¡Parecen catorce!”. Todos estaban en todas partes, corriendo, desmarcándose, pasando…

    Y Lobanovski… cómo me impresionaba su cara impasible -¡parecía que se prohibía a sí mismo alegrarse!-, balanceándose si acaso un poco, como habéis dicho. Efectivamente: parecía un vestigio de la época soviética.

    Ahora, con tantos jugadores extranjeros, me parece que los equipos de la antigua URSS se han desnaturalizado un poco. Pero supongo que es inevitable.

  8. tubilando

    29 de septiembre de 2009 a las 7:29 pm

    Los equipos más conocidos del Dinamo de Kiev son: el que ganó la Recopa en los 70´s; el que barrió al Atlético en la final de la Recopa del 86; y el de finales de siglo pasado, que goleó al Barcelona. Siempre estuvo allí Lobanovsky.

    Lobanovsky fue soviético durante 52 de sus 63 años de existencia, y su imagen de hombre hermético casa a la perfección con lo que fue la URSS. Hasta que llegaron Mostovoi y Karpin, los jugadores soviéticos no protestaban al colegiado, y sabemos que tuvieron más de una ocasión para hacerlo. En baloncesto, el público siempre sentado aplaudía tibiamente sin más.

    Como equipo, aunque lo vi en menos ocasiones, me gustaba más el de los años 80´s. Lo malo fue que la mayoría de sus jugadores fueron muy fugaces, tan pronto deslumbraron a Europa, tan pronto desaparecieron del primer plano europeo.

    Lobanovsky llegó a comparar a Shevchenko con Ronaldo, no recuerdo si dijo que era igual o mejor que el brasileño. Aunque exageró un poco, no iba muy desencaminado; Schevchenko y Henry han sido los mejores delanteros europeos de los últimos dos o tres lustros.

  9. Teje

    29 de septiembre de 2009 a las 7:43 pm

    ¡Gran artículo! Qué recuerdos me traen la figura de Lobanovski y su Dynamo de Kiev…

    Por aquel entonces, y bajo el mando de este mítico entrenador, Shevchenko se erigió en una de las grandes promesas del fútbol mundial y en una auténtica debilidad personal. Sin duda era mi jugador favorito… Luego, en menor medida, lo siguió siendo en el Milan. Pero ese binomio Shevas-Dynamo me hizo disfrutar muchísimo en mi niñez, desde la musiquilla inicial de la Champions en los partidos que enfrentaban a ucranios y españoles sentía un cosquilleo en el estómago, siempre esperaba algo grande de los de Lobanovsky, y rara vez fallaban. Me alucinaba la rígidez de aquel equipo y la chispa que tenían arriba con Shevas y Rebrov.

    No me entraba en la cabeza como un sólo jugador como Shevchenko era capaz de maniatar a los grandes conjuntos de Europa. Los volvía locos, en velocidad, en el área, con espacio, en corto, de cabeza… ¡Qué disfrute chico!

    Por cierto, habéis mencionado a grandes jugadores de quel equipo, pero os falta otra pieza fundamental de aquel esquema: GUSIN. Aquel mediocentro (todocampista más bien) con una presencia increible, que cortaba todo lo que quería y más y con muchísimo criterio para jugar el balón.

    En fin, qué grandes recuerdos. Siempre pensé que aquellos jugadores podrían haber triunfado fuera de Ucrania, pero la realidad es que sólo Shevchenko lo consiguió (y de qué manera…).

  10. Tobal

    29 de septiembre de 2009 a las 8:19 pm

    A no olvidar el Dinamo de Kiev en versión 70-80 con Lobanovskyi y su implacable extensión en el campo Oleg Blokhin, el jugador más fantástico que ha salido de esas tierras, a mí parecer

  11. I. Ismael

    30 de septiembre de 2009 a las 2:39 am

    Recuerdo cuando veía partidos del Dinamo de Kiev y enfocaban a Lobanovskyi, mi padre me contaba lo gran jugador que fue (lo comparaba en grandeza con Sevchenko) y comentábamos y nos reíamos porque que el tío ni se movía ni siquiera cambiaba su cara fuese cual fuese el resultado, la temperatura ambiente… Recuerdo que mi padre me comentaba, “este tío se morirá en el banquillo” y mi sorpresa fue cuando efectivamente así fue… Joder, hasta en eso la clavó mi padre!

  12. alex

    30 de septiembre de 2009 a las 3:31 pm

    Recuerdo perfectamente la satisfacción que me dio el saber como culé que nos habia tocado el Dynamo de Kiev en la liguilla, tras el newcastle y el Psv Eindovhen lo consideré como una perita el dulce y me interesé en lo que decían los periódicos sobre aquel equipo ucraniano considerandolo la ” palomita suelta ” del grupo. Luego viendolos jugar sencillamente dije..ESE TIO ES DIOS ( shevchenko) al dia siguiente llegúe al instituto y todos mis amigos merengues se descojonaban con aquella derrota (0-4) menospreciando al Dynamo y a shevchenko.. menos mal que al año siguiente sheva se vengó por mi jeje

  13. NIPO

    30 de septiembre de 2009 a las 6:38 pm

    Enorme Lobanovsky! A veces veías al Dinamo y daba a entender que el equipo jugaba de manera automática y escudándose en sus dos cracks para marcar diferencias. Sin embargo no solo eran ellos dos, también recuerdo a Gusin, Luzhni o Kaladze (el del Milan). Un equipo duro, conjuntado y con el enorme Shechenko (mi jugador favorito sin ninguna duda), una gran pena que haya perdido gran parte de sus cualidades!

  14. R1Molano

    1 de octubre de 2009 a las 10:24 am

    Pues Oleksandr Shovkovskyi aparte de jugar; no es una critica; me lleva años y años pareciendo un portero como la copa de un pino y evidentemente el mejor de ucrania (viendo a Pyatov… aunque esta mejorando mucho).

    A pesar de mi corta edad por esa epoca recuerdo a este tio, lo cual demuestra la importancia de su figura

  15. an_dario

    2 de octubre de 2009 a las 10:20 pm

    Sin Lobanovskyi, ninguno de éstos grandes jugadores serían grandes… Un Dinamo fantástico que hubiera hecho pasar un muy mal rato al ManU de haber llegado a Barcelona.

  16. simmonsen

    8 de octubre de 2009 a las 6:14 pm

    El baile que le dieron al Atletico en Madrid en Lyon, de las mejores finales que recuerdo. Que grande! Y ese mismo año la URSS prometia en Mexico… hasta que se toparon con un trencilla español cuyo nombre no recuerdo (Sanchez Arminio?) que les descalabró, como sucediera en España 82… Habia alguna conspiracion contra los soviets, o que? Pues podian haber apretado el boton rojo. Pero eran elegantes hasta en eso, no como otros…

    Muy bueno el articulo y el video ad hoc.

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