El viejo Vetch Field, añejo y añorado estadio del Swansea durante casi un siglo, concentraba en sus partidos, entre la estrechez de sus gradas, la esencia de la costera ciudad galesa. A un lado, el rumor de la bahía, escoltada por las aguas valientes del canal de Bristol; al otro, la cadencia relajada de la urbe, antiguo motor industrial del país. En el epicentro, cada dos semanas sin remedio, la locura multitudinaria del día del fútbol.
En ese césped de atmósfera ruidosa se desarrolló la gran mayoría de la carrera de Ivor Allchurch, el fenomenal futbolista galés, con un arranque de otra época y un final imperecedero. En el comienzo, no pudo debutar hasta la Navidad de 1949, ya con 20 años, por verse obligado a cumplir con el servicio militar. En el cierre, regalando lecciones en ligas menores con 50 años, atendió sin mucho margen de maniobra a un ultimátum de su esposa. O las botas, o yo.
Fue la primera de las tres décadas de trayectoria la que convirtió a Allchurch (1929-1997) en uno de los más queridos futbolistas británicos. Se estrenó, decíamos, recién finiquitada la adolescencia y prontó destacó en el club de la ciudad que le vio nacer, el Swansea Town, donde se convertiría en héroe local al rechazar varias ofertas de clubes mayores, tras la admiración que provocó una actuación ante el Arsenal en la FA Cup.
Allchurch, vistoso y elegante interior, fue enseguida internacional por Gales. En total, vistió la zamarra roja en 68 ocasiones, marcando 23 goles, dos registros insuperables hasta bien entrados los años ochenta. Participó, además, con un papel estelar, en el mayor hito del fútbol galés, en la Copa del Mundo de la FIFA de 1958. En su única aparición en la historia del torneo, Gales alcanzó los cuartos de final gracias a una memorable remontada ante Hungría. Con cero a uno en el marcador, un golpeo de Allchurch dibujó una trayectoria parabólica e inverosímil, hasta encontrar la red en el palo largo, imparable. Consumado más tarde el dos a uno, sólo una genialidad en el área de un jovencísimo Pelé, en la siguiente ronda, apartó a los galeses de las semifinales.
El impacto de su actuación en el Mundial fue tal que Santiago Bernabeu, presidente del Real Madrid, le definió como el “mejor interior del planeta”. Antes y después del halago del popular mandatario, los rumores sobre su traspaso, con el Swansea estancado en Segunda Divisón, fueron incesantes. El club galés, muy limitado en el aspecto económico, había amasado una generación de formidables futbolistas de ataque con el propio Allchurch, Terry Medwin, Mel Charles y Cliff Jones, pero el nivel del resto del equipo nunca anduvo a la altura.
Finalmente, “ahora o nunca”, Allchurch fue traspasado al Newcastle en un apunte de inquietud, ya cercano a la treintena. De negro y blanco, cumplió pero sin explotar (4 temporadas, 143 partidos, 46 goles). Después, ni siquiera una estancia de tres cursos en el Cardiff City, el gran rival, causó pérdida de cariño en su club formativo. El antaño Golden Boy galés, veterano, regresó al Swansea en Tercera, y penó conjuntamente otro descenso a Cuarta.
Víctima del implacable paso del tiempo, demostró su amor por el juego al extender su vida deportiva hasta los 50 años, en clubes de barrio como el Worcester City, Haverfordwest y Pontardawe. De él, miembro del Salón de la Fama del fútbol galés y Miembro de la Orden del Imperio Británico, escribió Jimmy Murphy, seleccionador galés en Suecia’58, lo siguiente: “Ivor lo tenía todo. Manejaba las dos piernas: era un conductor de pelota excelente y tenía un cuerpo glorioso. Podía disparar duro y preciso con los dos pies, y era muy bueno en el juego aéreo”.
Allchurch murió en 1997 en su casa de Swansea, sin grandes títulos en las vitrinas (apenas un par de Copas Galesas), pero con el billete a la eternidad. Un año después, fue incluido en la lista de las 100 Leyendas de la Liga de Fútbol, publicada en el centenario de la competición.






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#1 NIPO dijo,
12 septiembre 2009 9:21 pm
No lo había escuchado en mi vida
Hasta los 50 años y no más por culpa de las mujeres!
#2 Aranycsapat dijo,
14 septiembre 2009 4:19 pm
Interesante artículo. No conocía a este jugador, pero sin duda debió de ser muy bueno: el gol que “nos” marcó en 1958 es sensacional -claro que la selección húngara estaba en declive, sobre todo tras la invasión soviética de 1956.
Probablemente, si en vez de con Gales hubiera jugado con una hipotética selección del Reino Unido, habría tenido más fama. Además, prefirió ser un “jugador de club” en su tierra, lo que le añade mérito. Sin embargo, lo de “mejor interior del mundo” parece exagerado; a botepronto, se me ocurren varios otros candidatos: Kubala, Luis Suárez, Rial… Pero aceptamos la licencia poética.
#3 chimoeneas dijo,
14 septiembre 2009 7:40 pm
por estos artículos ddf es ddf. yo tampoco conocía a allchurch, muchas gracias por la historia!
#4 martin(foro) dijo,
14 septiembre 2009 8:10 pm
Con jugadores como estos te das cuenta de lo que cambia el fútbol, casos como el suyo serian ahora casi imposible, tantos años en un club que no era de primera division…