Si ha habido un equipo pequeño en la Liga que en la presente temporada ha concitado la simpatía general de los aficionados neutrales, ese ha sido el Sporting de Gijón. Pocos entrenadores que disponen de plantillas tan limitadas como la asturiana son capaces de desarrollar una propuesta tan audaz,y ser fieles a ella hasta el final. Durante todo el año, se ha podido reconocer al equipo de Preciado por su juego de ataque a tumba abierta –incluso con marcador a favor- y también por una ingenuidad defensiva que ha estado muy cerca de llevarlo al pozo: la cifra de goles en contra (79) ha sido desmesurada, y digna de un equipo descendido.
Y es que ni siquiera el calendario fue benévolo con el Sporting en su vuelta a la Primera División, ya que los asturianos fueron uno de los primeros equipos en sufrir el célebre Tourmalet, cortesía envenenada del sorteo. Tras cero puntos en los primeros cinco partidos y diecisiete goles encajados frente a Sevilla, Barça y Real Madrid, el estado de ánimo generalizado dictaba que el equipo rojiblanco, sin apenas refuerzos de relumbrón tras el ascenso, no ofrecía nivel para la máxima categoría del fútbol español, y no eran pocos los que de entrada ya le daban por descendido. Sólo la Mareona parecía seguir creyendo en su equipo, y los gritos de “Sporting, Sporting” con 7-1 en el marcador del Bernabéu quedarán como una de las muestras más emocionantes de apoyo a un escudo en esta temporada.
Sin embargo, la directiva mantuvo la calma, y dio a Preciado la confianza suficiente para tirar adelante en una temporada que había comenzado realmente mal. Con nuevo portero –Pichu Cuéllar- Matabuena y Camacho dando equilibrio al equipo en el medio, la buena prestación de el joven Canella por la banda izquierda, y la profundidad de Barral arriba, los de Mareo encadenaron cinco victorias consecutivas, adquiriendo una velocidad de crucero que les permitió navegar hasta primavera por las aguas tranquilas de la zona media de la clasificación. De esta época datan partidos casi grandiosos, como el 0-3 en Riazor o el primer tiempo contra el Valladolid (3-1), y también algún que otro descalabro sonado, como la manita encajada en el Molinón ante el Atlético (2-5), dobletes de Agüero y Forlán incluidos. En cualquier caso, pareció durante estos meses que el Sporting podía, en sus momentos de arrebato, plantar cara a cualquier equipo.
A partir de marzo, sin embargo, a la inestabilidad defensiva que había mostrado el equipo durante todo el año (no hubo siquiera una pareja de centrales que se pudiese considerar titular indiscutible) se unió una preocupante sequía atacante, que lo mismo pudo provenir del cansancio físico o de hartura competitiva. Los gijoneses entraron en una espiral de derrotas –alguna tan dolorosa como el 0-3 ante el Español, en la que se vio un Sporting desquiciado- que dejaba al equipo hundido en los puestos de descenso a escasas tres jornadas para el final del campeonato, y después de haber desperdiciado ventajas frente a Athletic y Almería; el empate de los vascos en el último minuto, en particular, tenía un venenoso olor a puntilla.
Sin embargo, en las últimas tres jornadas, el calendario hizo un guiño a los asturianos, quizá para compensar la jugarreta de principio de temporada: primero un Málaga demasiado relajado, después un Valladolid que se hallaba en caída libre, y finalmente el descendido Recre. La traca final de tres victorias salvó al equipo, pero la sensación de milagro debe interpretarse como una necesidad de refuerzos: la competición ha demostrado que esta plantilla estaba muy justa para competir en Primera.
Lo mejor: La propuesta de Preciado, la desenvoltura de Canella en la banda izquierda, el cheque en blanco de la afición y el milagro final.
Lo peor: La incapacidad para dormir los partidos, la falta de madurez global y un cúmulo de errores de concepto en el juego defensivo.
Una frase: Uno de los animadores de la Liga se salva tras un año al filo de la navaja.






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#1 NIPO dijo,
3 Junio 2009 4:07 pm
Una defensa que casi mata al equipo. En los primeros partidos parecía que poco a poco se irían adaptando, pero se demostró que todo el año mantuvo los mismos defectos. Quizás preciado tenga parte de culpa, aún sabiendo que sus nombres tampoco son de relimbron
#2 remate dijo,
3 Junio 2009 5:06 pm
Ya dijo Preciado que nos íbamos a divertir, ¡pero no tanto!, en palabras del sensacional Ricardo Menéndez Salmón (recomendabilísimos sus artículos quincenales en El Comercio sobr las cuitas del sportinguismo), somos un equipo “naïf”, a todo el mundo gusta pero cotiza poco en los mercados del arte. Se debe ganar en rigor defensivo y en experiencia para no descontrolar tanto los partidos, en ataque tiene muy buenas cosas pero nos hacen gol con nada (y el domingo se vio), la defensa no tiene nivel, con la excepción de Canella y José Angel en la izquierda, que ya es mala suerte que tus dos mejores hombres jueguen en el mismo puesto, los centrales son un manojo de nervios, les falta presencia. Destacar a Bilic y a Diego Castro y señalar que Luis Morán marcó en el ascenso y en la salvación, contra el Eibar y el Recre.
#3 Robert dijo,
3 Junio 2009 5:39 pm
Creo que las peores rachas del Sporting coincidieron con la ausencia en la portería de Cuéllar, al principio por decisión técnica y después por aquella lesión con Gurpegi. El portero ex-atlético ha dad la poca tranquilidad que ha tenido la defensa y con él atrás se han mostrado más seguros (increíble la continua confianza de los equipos en Lafuente cuando les falla el titular).
Además del acierto de Cuéllar, creo que en ataque creo que han estado bastante bien, Barral, Bilic y Diego Castro son jugadores para jugar en Primera y el centro del campo con Camacho, Matabuena y Míchel creo que también está aceptablemente cubierto. Fallan sobretodo los centrales y el lateral derecho. Yo sigo confiando en Gerard. A ver que se puede pescar en los descendidos y si se puede mantener el bloque que con la poca pasta que hay bastante será…
#4 herman dijo,
3 Junio 2009 6:41 pm
La definición de equipo naïf es perfecta. Eso sí, qué alegría da ver a un equipo de los de abajo jugar así.
Arriba el Sporting tiene gente aceptable para Primera, pero que creo que lucen más de lo que son por la propuesta del equipo. Atrás, al revés. Son malos, pero parecen aún peores por las alegrías de Preciado y el carácter inestable del conjunto.
En general, y por los partidos que he visto, el Sporting me ha parecido un equipo con poca cabeza y mucho corazón, que apoyado por la grada se lanzaba con todo al ataque, pero que cuando llegaba el bajón -un gol en contra- se venía abajo con todo.
Supongo que una defensa un poco mejor puede ayudar a mejorar, sobre todo si consiguen retener a gente como Canella, José Ángel, Diego Castro y Carmelo. Lo que espero es que no cambien su filosofía. Un placer para todos los aficionados, incluso para los del Depor, a quienes nos atizaron por partida doble.
#5 loncho dijo,
3 Junio 2009 9:04 pm
zzzzzzzzzzzzzz y para cuando el culebron kaka ???
#6 satois dijo,
3 Junio 2009 9:48 pm
Si este verano ficha gente con experiencia y buenos defensas, el año que viene se salvará sin ninguna duda con bastante tranquilidad.
#7 Kiki dijo,
4 Junio 2009 12:19 am
Gracias por estos artículos.
#8 Pablo dijo,
4 Junio 2009 2:03 am
Para mí, lo peor del Sporting es su defensa. Es un milagro que se haya mantenido con una defensa tan floja. Eso va en el haber de Preciado, un técnico muy audaz. Me alegro por la permanencia.
Un saludo.
#9 Xicu Xivares dijo,
25 Junio 2009 11:06 am
Bonito articulo
pd: era bueno que “actualizarais” el escudo del Sporting…….. please
#10 Colorado Kiler dijo,
30 Agosto 2009 2:35 pm
El artículo está muy bien, realista y serio. No hay más cera que la que arde. En cuanto al escudo, es sorprendente que no se muestre la versión actual ya que el diseño nuevo data de 1997, hace ya 12 años.
Para facilitar tan ardua labor me permito incluir un enlace con la versión vigente del escudo del Real Sporting de Gijón
http://en.wikivisual.com/images/b/bf/R_sporting_de_gijon.gif