Quizá un apunte resuma lo que ha sido la temporada 2008-09 para el Real Valladolid. Ha conseguido ganar a todos los equipos de la Liga que el próximo año disfrutarán de competición europea, excepto al Barça tricampeón. En cambio, sólo ha logrado una victoria en los seis partidos que ha disputado ante los tres clubes que han descendido. Y es que el cuadro de Mendilibar ha sido un equipo de extremos, y no nos referimos a Pedro León y Jonathan Sesma, que también, sino a la polaridad de sus inercias, de sus estados de forma, del gozo a la penuria. De soñar con la UEFA a jugarse la vida a domicilio, en la última jornada, y acumular once encuentros sin ganar, o siete sin marcar.
En todo caso, Mendilibar ha cumplido el objetivo principal. La permanencia es un éxito amargo por las expectativas creadas durante los buenos tiempos en torno a un club con un presupuesto modesto, que trata de estabilizarse en la máxima categoría tras su reciente ascenso y que vendió el pasado verano a su estrella goleadora, Joseba Llorente.
Cuando se encontró a sí mismo, el Valladolid fue un equipo alegre y dinámico, que sólo quería el balón para atacar tras robarlo lo más arriba posible, directo por las bandas, eficaz a pelota parada y compacto en todas sus líneas. Concretando en nombres, los que destacan por encima del resto son los dos que disputarán el próximo europeo sub-21 con la selección española: Sergio Asenjo y Pedro León.
Sergio Asenjo ha confirmado todas las expectativas que levantó en el curso de su debut, lo más difícil en la segunda temporada. Pese a la lesión sufrida en el menisco que le apartó tres meses del verde, Asenjo se despidió del club pucelano erigiéndose en el héroe de la salvación, al imponerse a Ricardo Oliveira en el Ruiz de Lopera en un duelo trepidante. Asenjo, cuyo contrato incluye una cláusula de rescisión de 5,5 millones de euros, vestirá la próxima temporada, probablemente, la camiseta del Atlético de Madrid.
Y es que las limitaciones económicas del Valladolid le condenan a la venta de sus mejores futbolistas. Ocurrió con Aduriz y con Llorente, por ejemplo, ocurre con Asenjo y ocurrirá con Pedro León, una de las sensaciones del campeonato.
Pedro León fue uno de los robos más clamorosos del verano. A última hora, la entidad pucelana fue más astuta que nadie y fichó al murciano por 300.000 euros. León ha correspondido revelándose como la mayor fuente de creación de peligro del once vallisoletano. Desborde, goles, asistencias. El más elegante especialista a pelota parada está en el mercado y su marcha se antoja inevitable.
Por último, tampoco está asegurada la continuidad de tres emblemas blanquivioletas: Marcos, García Calvo y Víctor. Ninguno ha renovado todavía.
Lo mejor: Los buenos momentos de Sesma, la progresión de Sergio Asenjo y la eclosión de Pedro León. Las victorias de prestigio. Y la permanencia, claro.
Lo peor: La desastrosa racha final del equipo, que ha terminado a un gol del descenso a Segunda división. El vacío no cubierto en la delantera tras la marcha de Llorente.
Una frase: Pucela se mantiene en Primera tras una temporada de contrastes absolutos.



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#1 Enrique Ballester dijo,
4 Junio 2009 4:24 pm
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