El fino del Sr. Resino

El Atlético de Madrid parece haber entrado en una nueva fase tras la llegada de Abel Resino al banquillo, pero también es cierto que el ex portero rojiblanco no tiene la varita mágica que solucione los problemas del equipo con dos sencillos toques. El Getafe, que lleva cuatro partidos de Liga a un nivel realmente bueno, demostró en el Calderón que el optimismo excesivo y la censura del trabajo previo de Javier Aguirre no serán buenos compañeros de viaje del vestuario colchonero.

Resino ha introducido cambios en la primera línea de cuatro del Atlético y eso tiene una influencia decisiva en la disposición de su once. Con Aguirre, el equipo tenía un problema: la simetría del 4-4-2 dejaba un espacio vacío entre los dos mediocentros y los dos delanteros, que inicialmente fue cubierto con acierto por Maniche. Cuando el portugués perdió el punto de forma, tanto el Kun Agüero como Diego Forlán empezaron a quedarse en muchos momentos aislados del juego.

Hace tiempo escribí una entrada en la que deslizaba que el mayor problema de Maxi Rodríguez era su torpeza para leer los partidos y ocupar ese espacio vacío que impedía una mayor conexión con los arietes. Debe ser el argentino quien se sacrifique en esa labor, ya que Simao Sabrosa por la otra banda ofrece mayores garantías de desborde. Resino ha adelantado 10 metros la defensa, lo que empuja a todo el equipo hacia arriba y junta las líneas del mediocampo y la delantera.

Los piropos a Abel pueden ser prematuros, sobre todo si llevan implícitos una crítica desmesurada a la labor de Aguirre. Cuando llega un entrenador nuevo, se produce un estado de efervescencia que incrementa la intensidad, el compromiso y la actitud dentro del grupo. Después del ‘tsunami’ de buenas intenciones, quedan el trabajo y los resultados. La afición seguramente está ilusionada, pero tras el 1-1 contra el Getafe los pitos volvieron a arreciar. Ésa es la prueba más contundente de que la grada quiere trabajo y resultados, no piropos ni informaciones laudatorias.

El partido contra su vecino dejó sensaciones positivas y algunos mensajes claros: el Atlético es capaz de jugar a un ritmo alto y tiene mimbres suficientes para ser un gran equipo y divertir a los socios, pero casi mereció perder ante un club con mucho menos presupuesto y que consiguió imprimir a sus acciones mayores velocidad y precisión que los rojiblancos. Un equipo que hasta hace muy poco recibía quejas de sus aficionados por su juego aburrido. Tras el partido, la grada volvió a arremeter contra los dueños y los gestores de la entidad, en la idea tal vez de que el problema no reside sólo en el banquillo.

El nuevo míster no sólo debe perfilar los pasillos de conexión con los dos matadores del área, sino que debe corregir el coladero en que se ha convertido el equipo por arriba. Es probable que el Atlético de Madrid sea uno de los clubes con peor juego por alto de toda la Primera División. En descargo de Resino queda el poco tiempo que lleva al frente del vestuario, aunque seguramente conoce bien que ésta es una debilidad que cuesta muchos puntos al final de temporada. 

La trayectoria del toledano como DT ha sido breve, pero intensa. Diez años después de su retirada, Abel se estrenó en un banquillo con el Ciudad de Murcia en la temporada 2005-2006. Sus primeros pasos como entrenador siempre han estado marcados por su interés en el fútbol de toque, aunque las plantillas no gozaran de una calidad técnica importante, y en el trabajo de pizarra (sus equipos se han especializado en la salida coordinada de la línea de cuatro y el fuera de juego).

En el Ciudad de Murcia estuvo a punto de conseguir el ascenso a Primera División, llegando a la última jornada con posibilidades reales. La idea de la directiva fue siempre no pasar apuros y tras un trabajo defensivo envidiable, casi acceden a la Liga de los mejores. Su paso por el Levante fue más accidentado: Resino llegó al club granota para sustituir a Juan Ramón López Caro y mantener a la entidad en Primera. Cumplió el objetivo y renovó su contrato, pero los malos resultados durante el comienzo de la campaña 2007-2008 provocaron su destitución.

Tras la experiencia levantina, llegaría la oportunidad de entrenar al Castellón. Su trabajo al frente de la entidad castellonense lo ha llevado finalmente al Atlético de Madrid. Abel Resino dejó al equipo en los puestos de arriba de Segunda División y tiene posibilidades reales de conseguir el ascenso. Además, es uno de los clubes menos goleados de la categoría, lo que avala la dirección del actual entrenador colchonero.

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Periodista. Un apasionado de la competitividad del fútbol europeo y el romanticismo nostálgico de la Liga Argentina. El periodismo radiofónico y el análisis futbolero de plumas finas son su otra pasión. Algún día verá un partido en la Bombonera o el Monumental con 'los pies en el aire'. Y confiesa que la afirmación "El gol es un pase a la red", de César Luis Menotti, siempre le sonó a Alicia en el país de las maravillas. Podrás encontrarme en: (juanfcia@gmail.com); (https://twitter.com/jfcia); (http://www.facebook.com/people/Juan-Francisco-Cia-Lopez/758594280); (http://www.linkedin.com/in/juanfcia)