Génova, ciudad tradicionalmente propensa a lo paranormal, late actualmente al ritmo de la tangible realidad del equipo local. El responsable es Gian Piero Gasperini, nuevo ídolo del Genoa. Con la Champions en la retina y una de las mejores puestas en escena de todo el calcio, el míster vive sus mejores momentos desde que comenzase vocear a los chavales desde los banquillos de la cantera juventina. Fiel reflejo de esta refrescante nueva ola de técnicos italianos, Gasperini muere por el fútbol ofensivo y el tridente. Lo impone su ADN. Fue todo un fantasista, el faro en el buen Pescara de los años ochenta y ahora ordena tres arriba en el conjunto rossoblu.
Si convenimos que una de las cualidades más apreciadas en un entrenador ha de ser su habilidad para reconducir la carrera de los futbolistas con querencia a malgastar su talento, Gasperini deviene en paradigma de la profesión. Principalmente por su labor con Motta y Jankovic. El segundo apuntó buenísimas maneras en un Mallorca que aun le añora, pero era poco menos que potencia sin control. Gasp le ha enseñado a moverse con efectividad, a no chutar siempre desde 40 metros, en definitiva a templarse y ser futbolista. Con el primero, candidato eterno a promesa truncada, el resultado también esta siendo notable y si el tándem lesiones+mercado lo respetan el Grifo tendrá mediocentro para unos cuantos años.
Claro que no se gana sólo a base de pizarra. Buenos aliados de Gasperini en la prometedora marcha del equipo son, sin duda alguna, los goles de Diego Milito. El Príncipe le tiene cogida la medida a la Serie A y está marcando una época en el club, ejerciendo de arma letal tanto en sus primeros años pre-zaragocistas como en esta segunda etapa. Sin embargo y quizá el mejor reflejo posible del trabajo diario es que el Genoa sabe apañárselas sin el argentino. No cabe duda de que Milito es indispensable como punta del terceto atacante pero cuando ha estado ausente, tanto Sculli como el propio Jankovic han sabido sacarse las castañas del fuego. Detalles que cuentan y que han hecho que el mismísimo Mourinho haya reconocido en público sus virtudes. No está mal para un recien llegado.
Nacido en Turín en 1958, Gian Piero Gasperini comenzó su carrera de entrenador en el fútbol base de la Juventus. Tras ganar el prestigioso Torneo de Viareggio para jugadores sub-21 con la entidad bianconera, pasó al Crotone consiguiendo el ascenso a la serie B . En 2006 logró el escenso con al Genoa. Como futbolista se formó en la Juventus y destacó en el Pescara de mediados de los ochenta por su juego fino y liderazgo en el campo.






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#1 pakorn dijo,
25 enero 2009 12:16 am
El Motta este es el mismo que se fue libre del Atlético porque ya no valia para el fútbol? Creo que es el primer error claro de García Pitarch en la secretaría técnica.
#2 Jordi dijo,
25 enero 2009 1:18 am
Creo que lo de García Pitarch con Motta es un error bastante entendible. Es un jugador melón: te puede salir bueno o malo, no lo sabes hasta que no lo tienes en casa. Tuvo muchos problemas de lesiones, problemas de estabilidad personal, en el campo era un virtuoso en el pase y de cabeza, pero raro era el día en que no veía almenos una tarjeta amarilla por una entrada fuera de lugar. Quiero verlo jugar en el Genoa a ver si ha cambiado.
#3 Kurono dijo,
25 enero 2009 8:59 am
Gasperini que técnico. Me gusta su estilo, ofensivo, sin miedo. Para el ‘Calcio’ con esa plantilla bastante modesta (humildemente opino que Juventus, Inter, Roma, Milan, Fiore tienen mejores jugadores) hace un juego bello, salvando las distancias, con un aire a ‘Pep’ Guardiola. Ojalá siga progresando y lo veamos en un Milan o Juventus (urgidos de buen juego)
#4 Twiggy dijo,
24 junio 2011 4:10 pm
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#5 nqfxapnl dijo,
27 junio 2011 12:08 pm
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