Quizá un poco escondida en medio de la vorágine de partidos internacionales de ayer, se produjo en Belgrado la retirada de la selección de uno de los últimos grandes nueves puros que ha dado el fútbol europeo: Savo Milosevic. Lo que se presumía como un gran homenaje al viejo goleador comenzó mal, nada menos que con dos penaltis fallados por el interesado antes del primer cuarto de hora de choque, pero concluyó como se merece la carrera de este estupendo delantero, con dos tantos y goleada (6-1) a Bulgaria.
En cierto sentido, el partido de anoche puede considerarse una metáfora de la vertiginosa carrera de Savo, llena de cambios, subidas y bajadas, lesiones, polémica, momentos de gloria y, sobre todo, goles, muchos goles. Un periplo que comenzó en el club de su ciudad, Bijeljina, y que se cimentó en un trienio glorioso en el Partizán, donde firmó un promedio de casi 0,75 goles por partido y ganó dos ligas yugoslavas. Lógicamente, pronto las miradas de los clubes más poderosos se volvieron a este díscolo joven de casi 1,90, que sembraba el terror en las defensas con su juego aéreo y su poderosa zurda. Al final, se llevó el gato al agua el Aston Villa, que se lo llevó a Birmingham a la aún temprana edad de 22 años.
La experiencia en Premier tuvo un sabor agridulce para Savo. A pesar de que formó una pareja con Dwight Yorke que con el tiempo se convirtió en clásico, y de sus dos famosos goles en la final de la Cup contra el Leeds, el jugador nunca se adaptó al modo de vida inglés, vivió rachas negativas de cara a portería–durante un tiempo le llamaron Missalotevic- e incluso protagonizó algún enfrentamiento con el público, como aquel día en que escupió a sus propios aficionados, que le abucheaban tras un humillante 5-0 en Ewood Park. El jugador siempre ha valorado la experiencia que le dio jugar más de cien partidos en un fútbol como el inglés y a tan temprana edad, pero sus números –menos de treinta goles en tres temporadas- hablan bien a las claras de que no fue una buena época para él.
Los malos tiempos se acabaron en el verano de 1999, cuando el Zaragoza se hizo con sus servicios. El jugador volvió por sus fueros, anotó 17 goles –incuido un doblete en el Bernabéu- en un equipo maño que llegó a Europa y se quedó a las puertas de la Liga de Campeones, mejoró en varios aspectos de su juego, como el control de balón o el tiro con la derecha, y regresó, en suma, a la élite de los grandes killers. El broche a su sensacional temporada fue la Eurocopa, donde sus cinco goles le sirvieron para compartir la Bota de Oro del torneo. Fue seguramente su mejor año, en una ciudad donde vivió feliz y, al parecer, llevó una agitada vida social.
Traspasado al Parma ese mismo verano por una cantidad cercana a los veinte millones de dólares, Milosevic vivió en Italia problemas semejantes a los que habían lastrado su etapa inglesa, en un club que se encaminaba a la quiebra tras una época gloriosa. Una inoportuna racha de lesiones lo llevaron a pasar dos años prácticamente en blanco, que concluyeron con una cesión al Zaragoza en la que no recordó, ni de lejos, al fenomenal delantero de su etapa anterior. El club acabó descendiendo a Segunda División, y el ariete devuelto a Parma, donde ya era considerado poco más o menos que un lastre. Era el verano de 2002.
La montaña rusa volvió a tomar altura en las dos temporadas siguientes, donde sus buenas actuaciones en respectivas cesiones a Español y Celta devolvieron a Milosevic parte del caché perdido en sus años de travesía del desierto. En el equipo perico comenzó de suplente, pero poco a poco se ganó el puesto y acabó siendo indiscutible, mientras que en Vigo su juego uno de los escasos argumentos de un equipo que se descomponía y que acabó descendiendo. Traspasado finalmente a Osasuna en 2004, y tras un primer año en el dique seco por una grave lesión, el serbio se ganó poco a poco la admiración de la afición rojilla por su saber estar, su inteligencia en el campo y, cómo no, sus goles. Savo fue pieza clave en la fenomenal temporada osasunista de 2006, y aunque el año siguiente bajó algo su rendimiento, la despedida que recibió en verano fue de las que sólo se tributan a los grandes héroes.
Ya con 34 años, mucho más maduro como jugador y como persona, se tomó su tiempo para encontrar un retiro dorado. Poco ruido hizo su traspaso a un desconocido equipo ruso, el Rubin Kazan –un nombre que evoca más a Khanes y tártaros que a figuras balompédicas- que en pocos meses ha saltado a la fama al alzarse con el título de una de las ligas económicamente más potentes del mundo. Algo tuvo que ver en ello el chico de Bijeljina, que fue dado por muerto muchas veces y resucitó más, y que ayer dijo adiós a su elástica nacional. Más de trescientos goles le contemplan.




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#1 Rubén dijo,
20 Noviembre 2008 9:13 pm
Un trotamundos, un señor goleador. Se retira un killer de los de la vieja escuela. Quizá no pasó por grandes clubes y su final haya sido un tanto lejano, pero es un tío que aseguraba goles.
Gran despedida. No quedan muchos como él.
Saludos!
Vote:#2 JaviGuerrero dijo,
20 Noviembre 2008 9:45 pm
Me recuerda mucho a Zigic, más pequeñito pero con mucho mejor manejo de balón, tiro y técnico que éste. En los primeros años que estuvo en el Zaragoza era un matador total.
Vote:#3 Rago dijo,
20 Noviembre 2008 9:48 pm
joe, 300 goles?
Vote:Yo creia que esas cifras eran solo aptas para mitos, y que daban derecho a 100 virgenes.
#4 Kurono dijo,
20 Noviembre 2008 9:58 pm
¿Por qué Milosevic nunca le gustó Inglaterra? Tengo entendido que el ariete serbio nunca le gustaron las Islas, que no quizo jamás volver ahí, que por eso fichó por un club español. Y creo que un punto de inflexión en su carrera fue haberse ido al Parma, no debió dejar el club maño, a lo mejor así obtenía regularidad. Y fue uno de los más grandes arietes a la vieja escuela, solo quedan por ahí Crespo, Morientes (a los que no les doy más de dos años de futbo), Luca Toni y tal vez Drogba (aunque este último tenga algo más)
Vote:#5 Agustín dijo,
21 Noviembre 2008 12:40 am
Cualquiera es más pequeño que Zigic, salvo Koller, jaja. Es que una talla de 202 cm. no se ve muy a menudo en el mundo del fútbol…
Milosevic, con su 1.90 m., siempre me pareció un buen goleador que quizá no pudo plasmar todo el potencial que insunuó con varios goles convertidos y buenas “rachas” por las que, esporádicamente, atravesó. Es que para ser un centroatacante de área lo tenía todo: cabezazo, la técnica justa requerida en el puesto y un potente y ajustado remate con su pierna izquierda. Tal vez su falencia estuvo en lo mental, en la falta de confianza en sí mismo como para creerse uno de los “9″ valuarte de los últimos 15 años. Coincido en que es un “old school” de pura cepa, de esos que ya no se ven tan a menudo porque los jugadores actuales incursionan en el polifuncionalismo y en las posición de Milosevic saben retrasarse en el campo o ir por bandas si eso les es exigido (ej: Drogba).
Vote:#6 Manuelinho eF dijo,
21 Noviembre 2008 1:31 am
Un gran delantero, goleador y sobre todo muy inteligente en el campo. Siempre habia pelig
Vote:#7 Ricardo dijo,
21 Noviembre 2008 5:14 am
Bravo, Savo
Vote:se va un grande
Por cierto, por ahi mencionas a Dwight Yorke, este jugador sigue activo, anoche volvió a anotar con su país, Trinidad y Tobago. Otro enorme jugador
#8 Estoja dijo,
21 Noviembre 2008 9:12 am
Grande Savo. Creo que es un jugador que hubiese tenido sitio en cualquier grande.
Vote:#9 Gontxo dijo,
21 Noviembre 2008 10:59 am
Milosevic era un grnadisimo delantero, y de los de dejarse la piel incluso en equipos que peleaban por salvarse.
Esta muy bien que le hayais hecho este post de homenaje porque se lo ha ganado despues de estos años de futbol, y además ayudais a hacer emoria, porque yo no le recordaba su etapa en el Espanyol.
Vote:#10 Juane dijo,
21 Noviembre 2008 1:19 pm
Grande Savo. Me gustaba incluso más que Kovacevic. El partido era amistoso no??
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