Holanda. Se quedó en cuartos de final. Tres partidos ganados y una derrota, con diez goles a favor y cuatro en contra. Goleadores: Van Nistelrooy (2), Sneijder (2), Van Bronckhorst, Kuyt, Van Persie (2), Robben y Huntelaar.
Lo mejor: la exhibición de fútbol ofensivo –muy especialmente de contragolpe- en los dos primeros encuentros, la valentía de Van Basten en los cambios y prescindiendo de los extremos en su esquema inicial, la fenomenal labor del doble pivote Engelaar-De Jong y el acierto rematador.
Lo peor: la endeblez defensiva del equipo, especialmente en la zona de centrales, y la ausencia de respuestas a la avalancha rusa en el partido de cuartos de final.
La estrella: Wesley Sneijder. El medio prorrogó el buen nivel mostrado en sus últimos partidos con el Madrid y, jugando con libertad, combinó dinamismo, sus pases característicos y su habilidad como llegador. Fue de los pocos que dio la cara en el vendaval de cuartos, y marcó dos de los mejores goles del torneo.
El momento: sin duda, cuando ante la avalancha francesa que amenazaba con el empate, Van Basten respondió sacando extremos y demostrando, una vez más, que la mejor defensa es un buen ataque. Como ha ocurrido durante todo el torneo, el fútbol fue generoso con el valiente.
Italia. Eliminada en cuartos de final. Una victoria, dos empates y una derrota, tres tantos a favor y cuatro en contra. Goleadores: Panucci, Pirlo (p.) y De Rossi.
Lo mejor: su competitividad, demostrada en la supervivencia frente a Rumanía –salvando incluso un penalty en contra-, en la mejor prestación posible en el todo o nada del tercer partido, y en aguantar hasta los penaltis, en cuartos, frente a un equipo superior.
Lo peor: las vacilaciones de Donadoni, que sucumbió a la presión popular y acabó cayendo sin demasiada honra con el fútbol más defensivo practicado bajo su mando, y el nulo acierto de Luca Toni, que no se pareció en nada al goleador impenitente del Bayern. Las bajas también hicieron mucho daño.
La estrella: Daniele de Rossi. Tardó en entrar en el equipo, pero jugó dos partidos modélicos y bien diferentes en circunstancias muy difíciles. Fue el mejor guardaespaldas de Pirlo en el partido contra Francia, y se desempeñó casi de libre en cuartos; en ambos casos, se confirmó como uno de los mejores medios del continente.
El momento: los minutos de la primera parte en el partido contra Francia que incluyeron el gol que abrió el marcador y la expulsión de Abidal. A partir de ese momento Italia, que había empezado con un millón de vacilaciones, se convirtió en el equipo temible que todos conocemos.
Rumanía. Eliminada en la primera fase. Dos empates y una derrota, con un gol a favor y tres en contra. El tanto lo consiguió el ariete Mutu.
Lo mejor: la capacidad de Piturca para armar un entramado defensivo capaz de plantar cara a equipos muy superiores sobre el papel, el rendimiento de los centrales, Goián y Tamas, y una calma en el juego inusual para una teórica Cenicienta.
Lo peor: la renuncia casi total al ataque, la tosquedad de su fútbol y, sobre todo, la imperdonable falta de ambición en el partido final contra Holanda, inadmisible en las circunstancias que presidieron el partido. No sólo perdieron el pase a cuartos, sino la posibilidad de merecerlo.
La estrella: Razvan Rat. De todos los futbolistas rumanos, fue el único con el suficiente coraje para mirar adelante a la vez que atendía sus obligaciones defensivas. Sus cabalgadas por la banda izquierda fueron el mejor argumento de los amarillos en muchos momentos.
El momento: sin duda alguna, el penalty que lanzó Mutu justo antes del final del partido contra Italia, y que prácticamente hubiera supuesto el pase a cuartos de final. Pero el que estaba delante se llamaba Buffon, y salió cruz.
Francia. Cayó en primera fase. Un empate y dos partidos perdidos, con un solo gol marcado –obra de Thierry Henry- y seis en contra.
Lo mejor: es difícil destacar algo. Quizá el poderío en el centro del campo de un Makelele por el que no pasan los años, y un rato frente a Holanda en el que por un momento pareció que podían remontar.
Lo peor: la actitud rácana y especulativa del equipo, la incapacidad del entrenador para dar el salto generacional que necesitaba la selección, algunos errores de alineación inexplicables, y la falta de confianza en Benzema.
La estrella: aparte del mencionado Claude, podemos destacar a Franck Ribéry, que al menos se movió con la habilidad y la fe que le caracterizan, y en muchos momentos pareció el único capaz de inventar algo diferente.
El momento: lo tuvieron cuando Henry acortó distancias frente a Holanda, y por un momento, volcados en el área de Van der Sar, entrevieron la puerta que conducía a la salvación; una puerta que cerraron Van Basten, con sus cambios, y Robben, con un golazo.






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#1 Manu dijo,
4 julio 2008 11:45 am
El mejor momento de Francia creo que fue cuando iban perdiendo 1-0 contra Holanda, al comienzo de la segunda parte. Dominaron claramente el partido, no les pitaron un penalti+expulsión a favor y Henry falló una ocasión clarísima para empatar. En esos momentos recordaban a la Francia de hace unos años, con un Ribèry espectacular.
#2 Luis Coruña dijo,
4 julio 2008 12:09 pm
Lo mejor: … prescindiendo de los extremos en su esquema inicial…
????? Lo mejor? Pues yo creo que el hecho de prescindir de los extremos fue un terrible error.
Después del partidazo de Robben contra Francia no entiendo porque no jugó ante Rusia (si es que estaba bien fisicamente es imperdonable).
Holanda contra Rusia fue inofensiva en ataque, algo tendría que ver esta gran idea de prescindir de extremos para poner a troncos.
#3 Rob dijo,
4 julio 2008 12:38 pm
Robben se lesionó un día antes del partido contra Rusia.
#4 Ramón Flores dijo,
4 julio 2008 1:01 pm
@Luis Coruña, me refería a la valentía de Van Basten de presentar inicialmente una alineación alejada del 3-4-3, a pesar de la presión de la prensa de su país. Con esa idea maravillaron en la primera fase.
#5 remate dijo,
4 julio 2008 2:50 pm
No estoy de acuerdo contigo en la valoració de los medios defensivos holandeses,en cuanto les apretaron aal equipo se le apagarón todas las luces.Jugando con espacio y a campo abierto disimulaban bien los defectos pero cuando un contrario poblo el medicampo ya no supieron sacar el balón con un mínimo de criterio.De Jong,bien muy dinámico y cubriendo huecos incluso de los centrales pero Engelaar…torpe con el balón y lento como el caballo del malo.
#6 JUAN dijo,
4 julio 2008 3:53 pm
La selección francesa desde los primeros días tenía muy mala pinta . La ausencia de Trezeguet o la decisión de mantener a Vieira en vez de a Flamini , no era buena señal . Y luego se lesiona Ribery al principio del partido clave contra Italia . Estaba claro que este no era el año de Francia .
#7 chimoeneas dijo,
6 julio 2008 11:10 pm
pobre donadoni, se quedó a la mitad… no fue valiente para llevar a sus ideas hasta el final, ni prudente como para plantarse defensivamente sin más. a pesar de su fracaso, creo que algunas de sus ideas son muy rescatables.
de rumania, su pecado, como dices, su falta de ambición. está bien ser defensivo y buscar el contraatque (casi vencen así a italia, cambiando los tópicos), pero si eres superior, hay que mostrar un poco más de ambición.
de francia, “su momento”: abidal de central y el cambio de nasri nada más salir… vaya tacto…
#8 Kurono dijo,
7 julio 2008 7:43 pm
Holanda cae en el mismo saco de siempre, el del Bluff, me acuerdo del equipazo que tenían para el año 2001 (con Van der Sar, Gio, Stam, Cocú, Berkamp, Seedorf, Van Nistelroy, Makay, Davis) y que sucedio? pues que ni fueron al Mundial de Korea Japòn, se conocía la mala relación de los jugadores (algo por lo cual Van Basten no convocaba veteranos para su selección). Muy mal por Van Basten, pero lo más importante fue que Rusia se los pudo comer con hasta cinco o seis goles muy claros, lo cual borra la capacidad de sus medios defensivos y habló mal de sus defensores (nada de culpa tuvo Van der Sar en los tres goles rusos).