Esta noche se inicia una apasionante última jornada de la fase de grupos, con varios partidos donde arderá Troya, y hasta diez selecciones jugándose su futuro europeo en noventa minutos a vida o muerte. La cuota de partidos intrascendentes se reduce al Portugal-Suiza de mañana y al España-Grecia del próximo martes; pocas veces habremos estado tan tranquilos a estas alturas de la Euro. Demos pues una pequeña vuelta por los escenarios donde va a vivirse el drama.
Ginebra. Esta noche se rompen las hostilidades con el Turquía-República Checa, con la sombra de unos novedosos penaltis planeando sobre el estadio. Se trata de dos equipos grises, que poco han dejado hasta ahora en la Eurocopa, salvo quizá el épico gol de Arda que llenó de lágrimas la grada helvética. Quizá ese plus de ilusión del superviviente otorgue un cierta ventaja a los otomanos, en una escuadra donde aún esperamos al maravilloso Nihat del Villarreal para marcar las diferencias que se le suponen a un futbolista de su categoría. Los checos llevan diez días viviendo del solitario gol de Sverkos y se agarran a un orden defensivo que la ofensiva portuguesa acabó haciendo saltar en pedazos. Históricamente, la rueda de los penaltis ha estado de su lado.
Viena y Klagenfurt. En cualquier otra circunstancia, un enfrentamiento entre los equipos que mañana mostrarán alemanes y austriacos sería el uno más claro de cualquier quiniela. Sin embargo, las circunstancias son tan especiales que la mayor parte de aficionados locales que mañana acudan al Prater cobijarán una ilusión mucho mayor que la escasa que mostraban hace sólo dos semanas. Su selección ha demostrado que tiene los arrestos para suplir la falta de calidad con un orgullo arrollador, nada puede motivar más a un austriaco que pasar dejando atrás al coloso vecino, y todo el mundo es consciente de que, en caso de dudas, siempre le suele echar una mano al anfitrión. Por si fuera poco, el equipo de Löw se ha desinflado moralmente tras su buen partido inicial, y la clara victoria de Croacia ha llenado de dudas –sobre todo alusivas a la ausencia de creatividad- a un colectivo que hace sólo unos días era un dechado de autoestima. Va a ser un derby en toda regla, mientras Polonia, a la misma hora, aparca sus lamentos durante noventa minutos para apurar sus escasas posibilidadesde clasificación. Al menos, los de Beenhakker habrán dejado buena impresión.
Zürich. El grupo de la Muerte tiene muchas posibilidades de acabar dejando un reguero de cadáveres exquisitos. Pocos iluminados podían preverlo, pero cuando llega el momento supremo, y clasificada Holanda, es Rumanía quien tiene el destino en sus manos. Los plazos de Piturca se van cumpliendo, y a los amarillos les basta una victoria ante los ya clasificados tulipanes para hacer efectiva la mayor sorpresa del torneo. A pesar de la confianza manifestada por Donadoni en la profesionalidad de Van Basten, se cernirá la sospecha sobre una oranje a la que, se mire como se mire, la conviene la eliminación de dos titanes como Italia y Francia. Los galos, que merecieron más ante el mazo holandés, deberán salir a por el partido ante una squadra azzurra que pocas veces había mostrado tanto fútbol para obtener tan poco rédito. Enfrentamiento terminal para muchos jugadores que podrían disputar su último partido internacional –especialmente en el bando bleu- y también para los dos técnicos: las posiblidades de continuar de cualquiera de los dos tras una hipotética derrota son mínimas.
Innsbruck. Una de las principales fuentes de la esperanza que, poco a poco, va naciendo en los aficionados españoles es que el equipo nacional ha sido capaz de imponer su juego a dos modelos de juego radicalmente diferentes: el liviano, técnico y rápido de los rusos y el más rocoso y nórdico de la selección sueca. Estas dos formas tan diferentes de entender el juego, reflejo tanto de Hiddink y Lagerbäck como del tipo de jugadores de que disponen, se medirán en el Tivoli para poner el último nombre en la lista de semifinalistas. Los dos equipos llevan trayectorias opuestas, pues mientras los escandinavos comenzaron reventando la muralla griega para acabar colgados del larguero ante España, el equipo ruso, que ante España apenas mostró más que una preocupante fragilidad defensiva, ofreció ayer una idea más ajustada a la realidad de la riqueza de su ataque. Además, vuelve al fin el deseado Arshavin (foto), mientras que los problemas físicos de Ibrahimovic siguen convirtiendo a la estrella sueca en sempiterna duda. El viento en popa parece acompañar a los rusos, por tanto, aunque el duelo será sin duda equilibrado.






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#1 Garrincha7 dijo,
15 junio 2008 10:55 pm
-Off Topic-
MÁLAGA ES DE PRIMERAAAAAAAAAA
!!!!!!!!!!!
Por otro lado, he venido en el coche escuchando el final del Turquía-R.Checa … vaya remontada y que pifia final checa.
Un saludo!!
#2 Eurocopa, día 9: las notas » Diarios de Futbol dijo,
16 junio 2008 12:35 pm
[...] Nihat Kahveci. Ayer mismo reclamábamos al delantero turco la cuota de protagonismo que le correspondía, y que se hizo [...]