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Inglaterra 96: la misma Alemania de siempre

En concordancia con la creciente globalización que venía experimentando el fútbol, la Eurocopa de 1996 estrenó formato para permitir el acceso a un mayor grupo de equipos y afianzarse como el segundo gran evento de selecciones a nivel mundial. En concreto, se decidió que la fase final –ese año concedida a Inglaterra- pasase de ocho a dieciséis equipos, que se distribuirían en cuatro grupos de tal modo que los dos primeros de cada grupo pasasen a cuartos de final; un sistema análogo al empleado en la Copa del Mundo entre 1954 y 1970. Este cambio supuso, por supuesto, una modificación de la fase previa, en la que se abrió el paso a casi todos los segundos de grupo –con algun repesca de por medio- y además se incrementó fuertemente el número de equipos por la entrada de las repúblicas ex soviéticas y yugoslavas. La otra regla nueva que se introdujo fue el ya desaparecido gol de oro en las eliminatorias finales a un solo partido.

No faltó ningún favorito a la fase final, que se inició en Wembley el 8 de Junio con el encuentro entre los anfitriones y Suiza que concluyó con un empate a uno en la que fue la primera decepción para los pross. Sin embargo, los anfitriones vencieron en los dos restantes encuentros a holandeses y escoceses –en este último encuentro con golazo de Gascoigne, que hizo el mejor torneo de su vida- y entraron en cuartos como primeros de grupo. La segunda plaza fue para los tulipanes, que a igualdad de puntos con Escocia habían conseguido un gol más.

España realizó una fase de clasificación bastante deficiente, considerando que aún conservaba el gran equipo del Mundial de Estados Unidos –Hierro, Caminero, Luis Enrique- y donde sólo faltaban delanteros de gran nivel. La selección sólo pudo alcanzar empates postreros a uno frente a Bulgaria y Francia, y se ganó la clasificación con el famoso cabezazo en plancha de Amor frente a Rumanía (2-1) cuando apenas quedaban unos minutos de juego. El dominador del grupo fue la Francia de Djorkaeff, que nos hizo un gran favor tumbando en el último partido a Bulgaria (3-1). El equipo de Stoichkov se encaminaba a su decadencia.

En el grupo C la gran sorpresa fue la eliminación de Italia a manos de alemanes y checos –ya escindido el país centroeuropeo-. Los transalpinos pagaron muy cara su derrota en la segunda jornada (2-1) ante los Nedved, Poborsky y compañía, y en el partido decisivo no fueron capaces de marcar ni un gol a Alemania, ya clasificada y con la portería de Koepke imbatida tras tres encuentros. Muy mal papel de los rusos, que sólo consiguieron un punto en un vibrante empate a tres goles frente a los checos.

Finalmente, en el grupo restante, destacó la suficiencia de Croacia, que en las primeras dos jornadas consiguió sendas victorias ante Dinamarca y Turquía y llegaron a la última con la clasificación en el bolsillo. La generación de Boban, Jarni y el genial Suker anunciaba grandes tiempos para los balcánicos, que dos años después se quedarían a un dedo de asaltar la Copa del Mundo. Los acompañó Portugal, que presentaba una interesante mezcla de veteranos –Oceano, Paulo Sousa- y noveles –Luis Figo, Sa Pinto, Rui Costa-. Acabaron líderes de grupo tras derrotar en la última jornada (3-0) a una Croacia plagada de suplentes. Decepcionó el campeón, Dinamarca, sólo capaz de vencer a los turcos (3-0); la presencia otomana fue testimonial.

Los cuartos de final mostraron un nivel futbolístico muy bajo, con mucho conservadurismo y miedo a ganar. España seguramente mereció el triunfo en Wembley, en una de las escasas ocasiones en las que la selección ha dado la talla en cuartos, pero la Roja pagó la falta de acierto y calidad en los metros finales; después, los penaltis castigaron especialmente a Fernando Hierro y Miguel Ángel Nadal, dos pilares defensivos del equipo. Idéntico resultado se dio en un Francia-Holanda que a priori prometía mucho, pero de la que al final poco más se pudo salvar que un libre directo de Cocu a la madera y un par de ocasiones de Seedorf; paradójicamente, fue el madridista de nuevo cuño el que erró el penalty decisivo. En otro mal partido, Chequia batió por la mínima a Portugal con una vaselina escandalosa de Karel Poborsky, a quien esa acción seguramente le valió medio fichaje por el Manchester. Los lusos dominaron más, pero sufrieron el mismo problema de España frente a Inglaterra. Finalmente, Alemania ganó justamente a Croacia (2-1) un partido bronco, condicionado por la expulsión del ex cadista Stimac, y donde Sammer fue el mejor de los veintidós. La venganza llegaría dos años más tarde.

Las semifinales dejaron el mejor partido de la fase final, Alemania-Inglaterra, clásico entre los clásicos. No se llevaban ni cinco minutos de juego cuando Shearer remató tras un córner, con ese instinto de cazagoles que le era tan propio, y adelantó a los suyos. El partido comenzaba fenomenal para los locales, pero no tardó ni un cuarto de hora en empatar Alemania, con una buena resolución de Stefan Kuntz a una buena jugada iniciada, como casi todas las del ataque teutón, por el finísimo Andy Möller. No hubo más goles, pero se presenció una titánica pelea entre el medio del campo inglés –con Gascoigne y Anderton en su mejor versión- y los mediocentros defensivos germanos, entre los que destacó inopinadamente el veterano Dieter Eilts. La prórroga fue un tobogán de emociones que incluyó de todo (un palo, un gol anulado, ocasiones clarísimas…) menos el gol. Y los penaltis, como siempre ha ocurrido desde Panenka, dieron la final a los alemanes.

Comparada con ésta –y con muchos partidos- la otra semifinal resultó un horror. La República Checa, que no era precisamente un equipo ofensivo, se presentaba con cuatro bajas, lo cual llevó a Uhrin a extremar las precauciones; por su parte, con un Zidane aún tímido, Francia volvió a confiarse casi por entero a la sabiduría de Djorkaeff, cuya mayor y casi única aportación en el partido fue enviar un balón al travesaño. El encuentro fluyó de modo natural y anodino hacia los penaltis, donde el fallo de Reynald Pedros y el acierto posterior del capitán Kadlec metían a los checos en su segunda final. Seis partidos decisivos, cuatro resueltos por penaltis el año en que se instauró el gol de oro; qué paradoja.

Alemanes y checos protagonizaron, pues, la gran final en el incomparable Wembley. A pesar del ambiente enfebrecido del graderío, la primera mitad del encuentro resultó tan insulsa como la mayor parte de los partidos precedentes. Uhrin ordenó marcaje al hombre sobre Kuntz y Jürgen Klinsmann, parapetó atrás a su selección y esperó pacientemente a que Alemania, con Hässler en baja forma, chocara contra el muro, como así ocurrió. Los teutones sólo sacaron dos latigazos en el primer tiempo, ambos protagonizados por el delantero del Kaiserlautern, pero Kouba anduvo muy seguro en ambas. Del otro lado, el trío Poborsky-Nedved-Kuka se movió con la suficiente inteligencia para que la retaguardia alemana nunca se sintiera segura. Reducido pues el ímpetu alemán, los checos fueron a por el partido con más decisión en la segunda parte, adelantando un par de pasos la línea de presión y dificultando la labor de Strunz y Eilts. De un robo en esa zona provino la jugada del gol, en una acción en la que Sammer pareció trabar a Poborsky fuera del área, pero el árbitro Pierluigi Pairetto señaló como penalty. Patrik Berger transformó con maestría, dejando a su equipo a media hora escasa del título. Sin embargo, ausente el juego, Alemania fue yéndose arriba con el corazón y la capacidad agonística que la distingue, y en un característico balón colgado encontró el premio, vía un testarazo de Oliver Bierhoff. El delantero del Udinese, digno heredero de la clásica estirpe de tanques teutones, y que había salido en la segunda parte, vivió el mejor día de su carrera, porque a poco de empezar la necesaria prórroga dio el título a su selección. Un gol de oro que más bien pareció de latón, por lo patético: remate a la media vuelta casi desde el borde del área, balón que roza en un defensa y se desvía un poco, Kouba que también lo toca con la punta de los dedos, y la pelota que roza el palo antes de entrar, casi llorando, en la portería. Un buen resumen de la pobre Eurocopa que se había vivido en Inglaterra, aunque poco debió importar esto a los germanos, triunfadores por tercera vez. Habían vuelto a demostrar que en las finales no hay nadie como ellos.

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Secciones: Euro2008, Historia, Selecciones, Selección Española

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10 Comentarios »

  1. #1  Pepenbauer  dijo,

    5 Junio 2008 1:47 pm

    Qué contenta parece la Saxe-Coburg and Gotha. Esa nos coge en la Euro y nos pule.

  2. #2  Kalman Kovacs  dijo,

    5 Junio 2008 3:36 pm

    Gran Eurocopa, al menos para mi generación (15-16 años entonces). Y grandes equipos que vieron la luz, señalando lo que harían en el futuro: no sólo Croacia y la República Checa, sino también Portugal y Francia, que tras años muy oscuros comenzaron en Inglaterra el mejor ciclo de sus respectivas historias.

    Increíbles Poborsky y Nedved, también Christian Ziege, increíble también el gol de Klinsmann a Rusia, y eso que llegó con muchos problemas físicos. Y cómo nos engañó Vítor Baia, ese verano incluso parecía bueno!!

  3. #3  brolin79  dijo,

    5 Junio 2008 5:26 pm

    Yo no estoy de acuerdo conque españa hiciera una primera fase deficiente, es lo que se dice siempre de esta eurocopa y viendo los rivales: rumania (con la base del 94), bulgaria (igual que rumania) y francia (con los cimientos con la que ganarian en el 98) se hizo un buen papel quizas no por juego. En cuartos falto lo de siempre, suerte. Primero en alguna jugada (aun recuerdo la de manjarin y mas siendo del sporting) y despues con los arbitros que entre otras anularon un gol legal.

    Por lo demas una gran eurocopa con una gran republica checa que quizas merecio mas, quien sabe si no hubiera habido la tonteria del gol de oro.

  4. #4  Estoja  dijo,

    5 Junio 2008 5:57 pm

    Si mal no recuerdo en el partido contra Inglaterra se le anularon a España dos goles. El de Kiko creo que estuvo bien anulado por fuera de juego, pero hubo otro gol de Julio Salinas (sorpresa en la alineación de ese día) que creo que estuvo mal anulado porque se encontraba en posición legal.

    Qué mítico Anderton!!! Lo creía retirado pero he averiguado que juega en el Bournemouth, donde es el capitán.

  5. #5  tubilando  dijo,

    5 Junio 2008 8:59 pm

    Esta Eurocopa es la peor que visto (a partir de 1984), con diferencia. Ya comenzó mal, dado que algunos seleccionadores decidieron dejar fuera a jugadores importantes. Así, Cantona, Papin, Baggio, Raúl… se quedaron en casita.

    Alemania suele ofrecer un rendimiento constante, y si el campeonato es de un nivel más bajo, como el Mundial de Italia-90, por ejemplo, es normal que llegue a la final.

    @ Ramón Flores
    El partido de las lágrimas de Gascoigne que refieres, creo que fue el del Mundial-90, entre los mismos rivales, y también en semifinales.

  6. #6  javier  dijo,

    5 Junio 2008 10:11 pm

    El País, en un titular, pedía que Raúl fuera a la Eurocopa y no solamente a las Olimpiádas de Atlanta ¿España hubiera sido distinta con un jovencísimo (y aún no muy conocido afuera) Raúl?

  7. #7  Nex  dijo,

    6 Junio 2008 2:21 am


  8. #8  Trajan  dijo,

    6 Junio 2008 2:23 am

    grandes recuerdos
    yo tenia entonces 15. Gol de Raducioiu a España, pero marcó el mítico Manjarín

  9. #9  Nex  dijo,

    6 Junio 2008 2:37 am

    Si de España creo que marcó Alfonso contra Bulgaria, y ésta nos marcó un gol Stotitchkov de penalty creo recordar.
    A Francia le marcó el Sr. Caminero, y creo que nos marcó Djorkaeff.
    Trajan lleva razón marcaron Manjarín y el golazo de Amor comentado, para Rumanía Raducioiu que no sé si estaba ya en el Espanyol.

    Respecto a los delanteros de España, Kiko llegaba en una gran forma tras ganar el doblete,pero ya se sabe lo del 9 en España.

    Recordaís una entrada bestial de Otero???rectificadme en esto si me equivoco de acontecimiento por favor.

    Me ha encantado el artículo de Ramón Flores, perfecta conclusión con la metáfora del gol de Bierhoff.

  10. #10  Ramón Flores  dijo,

    6 Junio 2008 3:36 am

    @tubilando, toda la razón en lo de Gascoigne. Debería haberme dado cuenta,porque en el 90 Inglaterra fue de blanco y en el 96 de gris.

    Saludos.

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