El Chelsea tumba al Liverpool en un choque para la Historia
Se dice, con razón, que son los equipos más tácticos del mundo. Que con frecuencia aburren a la ovejas, que sus entrenadores intentan programarlo todo, que por este camino llevarán al fútbol a la ruina. Después de ver la semifinal de hoy, parece difícil concebir mejor propaganda que ésta para nuestro deporte. Un partido intenso y duro, como fueron los anteriores desafios continentales de Chelsea y Liverpool, pero mucho más abierto, con las estrellas luciendo, los maravillosos arietes en estado de gracia -Drogba y Torres, cada uno marcando su gol- el fútbol abierto y veloz, por los extremos o por el centro, en corto o en largo. Cuando ha acabado el partido, y todos esperábamos el lógico desplome de ambos conjuntos tras el titánico esfuerzo, ha aparecido el mejor Chelsea de muchas temporadas para firmar quince minutos descomunales, casi imposibles de puro brillante, que han incluido un gol anulado, un penalty a favor y una jugada de tiralíneas en el minuto 105 que pocos equipos del mundo podrían firmar con todos sus jugadores a pleno rendimiento. Todo parecía resuelto y lo estaba, pero el Liverpool lleva tal gen luchador clavado en las venas que, incluso roto y desquiciado, se las ha arreglado para acortar distancias a tres minutos del final –de nuevo Babel, como contra el Arsenal- y caer en el área rival. Como los campeones, como los grandes.
Un encuentro, además, pródigo en imágenes de esas que no se olvidarán en años, y que están desde ya en el imaginario colectivo de la Copa de Europa: Lampard envuelto en lágrimas y besando la foto de su madre –fallecida el fin de semana- justo después de anotar el 2-1; el Niño Torres, debutante y sensación de la competición, deshecho en el banco por la final que se le escapaba y por no haber cumplido la promesa de los dos goles; Shevchenko, esperando el cambio en la banda en el minuto 118, tan incrédulo por el gol de Babel como por verse condenado, en el partido de los partidos, a los minutos de la basura; o, finalmente, el pétreo Avram Grant, al fin vencido por la emoción, dando gracias al cielo sobre el césped de Stamford Bridge, seguramente pensando en los pocos que desde el principio creyeron en él.
Fotos para uno de los más grandes partidos vistos en los últimos años en la Copa de Europa. Si esto es el antifútbol, ¡viva el antifútbol!
Secciones: Liga de Campeones
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