Por esto nos gusta el fútbol inglés

torres-red.jpgSería muy complicado explicar en un artículo lo que se ha vivido esta noche en Anfield para aquel que no hubiera podido DISFRUTAR del grandioso espectáculo brindado por Liverpool FC y Arsenal. Debería bastar con decir que yo soy aficionado al fútbol por cosas como ésta. Con el resultado de la eliminatoria permanentemente en el aire hasta los minutos finales, el choque nos ha ofrecido todo lo que se le puede pedir a un partido del máximo nivel: intensidad, acciones individuales, estrategia desde los banquillos, conjunción entre líneas y, por supuesto, goles.

No creo que resulte demasiado osado si me atrevo a asegurar que sólo dos equipos ingleses (aunque Liverpool y Arsenal sólo lo sean por su esencia y no por sus futbolistas) nos podrían brindar, a día de hoy, tamaña demostración de valores sobre un campo de fútbol. Sin la manera de entender el fútbol que se estila en las islas, hoy nos habríamos tenido que enfrentar, a buen seguro, a un bodrio táctico de proporciones desproporcionadas, con un equipo encerrado rechazando ofensivas, el de Benítez, y otro, el de Wenger, volcado al ataque en busca del gol que les clasificara para semifinales.

Quizá era la idea preestablecida de Rafa Benítez. El 1-1 con el que una noche negra del Arsenal les obsequió en Londres era una tentación a encastillarse en las áreas de Anfield a la espera de los ataques gunners. El Liverpool, de hecho, se vio sobrepasado de manera abrumadora por el vendaval que el Arsenal había desatado sobre el césped. Pero tratar de borrar el espíritu inglés de las paredes de Anfield y del alma de los seguidores que poblaban el graderío hubiera sido, además de un error, una faena imposible. Tardó media hora el Liverpool en soltarse el corsé.

Con el gol de Sami Hyypiä que igualaba la eliminatoria tras el mazazo inicial de Abou Diaby, el Liverpool, y con él Benítez, vio la luz. Comprendió que si existía alguna manera de frenar al incontenible Arsenal era sin renunciar a su esencia. A la esencia de su fútbol, del mismo fútbol que le ha dado hasta la fecha cinco Copas de Europa.

De pronto, el juguete rojo en manos de las camisetas blancas pasó a ser como un adolescente contestón e imprevisible. Puede que la lesión de Mathieu Flamini, junto a Fàbregas, el mejor jugador del Arsenal en la presente temporada, lastrase hasta tal punto el juego ofensivo londinense que los Reds se vieron liberados de la presión inicial. Pero lo cierto es que, como espoleados por una orden divina, los jugadores del Liverpool empezaron a no dar un balón por perdido. Si ante una pelota perdida aparecía una pierna de un jugador gunner, allí aparecían al instante un par de medias rojas dispuestas a todo.

El Liverpool comenzó a creer y el Arsenal cedió terreno y presión. El premio del golazo de Fernando Torres no sólo supuso el aliciente definitivo para que los de Benítez siguiesen creyendo. Lejos de Anfield, en España, muchos nos dimos cuenta de lo importante que puede ser para la carrera y la progresión de un futbolista conseguir un traspaso a tiempo. Curiosamente, el mismo día en que Torres se coronaba en Europa, Theo Walcott, que había salido como revulsivo en la segunda mitad, se empeñó en querer justificar los más de diez millones de libras que desembolsó el Arsenal por él hace dos veranos con su jugada de Playstation. Sorteando unos rivales que parecían más asustados ante la posibilidad de ser amonestados por una hipotética (y necesaria) falta sobre el joven extremo que ante la evidente amenaza de un nuevo gol gunner, Walcott sirvió en bandeja a Adebayor para obligar al Liverpool a darle la necesaria dosis de épica a un partido que será recordado durante mucho tiempo.

Puede que el 3-2, que daba la eliminatoria a los locales, desmerezca un poco dentro de un partido de leyenda. El torpe (y algo dudoso) penalty de Kolo Touré sobre Ryan Babel, la particular versión del revulsivo en el manual de Benítez, abofeteaba al Arsenal justo cuando menos lo merecía. El 4-2 final, tras culminar el propio Babel un contraataque con el Arsenal volcado, añadía un resultado goloso a un partido colosal.

No quisiera terminar el recuerdo a un partido de verdad, sin hacer una particular mención al equipo de locutor y comentaristas de Antena 3, canal que ofreció el partido en directo. Mucho se ha dicho ya sobre el equipo comandado por Matías Prats, Juan Antonio Luque y Manu Sánchez, pero sus actuaciones quedan en mayor evidencia cuando no hay equipo español sobre el césped. Al desconocimiento generalizado de los futbolistas (incluido el nombre, en el caso de algún defensor del Arsenal), el habitual catálogo de recurrentes comentarios estándar y las cuñas publicitarias que obligan a una incómoda convivencia de ‘Los hombres de Paco’ con una contra gunner, se ha unido esta noche el bochornoso gesto de realización de interrumpir los acordes del ‘You’ll never walk alone’, el cenit de la liturgia de Anfield, con una intrascendente intervención de Matías Prats. Cero en conocimiento y cero en respeto.

En DDF| ‘She loves you’ performed by The Kop

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

53 Comments

  1. Juane (former Thom yorke)

    10 de abril de 2008 a las 4:02 pm

    @ Borja
    Si muy gracioso el Letissier este. A mi no me molesta que se hable de la liga inglesa, y menos aqui. Yo se que en este blog sois unos enamorados del futbol internacional y en particular de la liga inglesa. Se aprende mucho con vuestros análisis y curiosidades (ayer me meti en el post sobre nombre de personajes historicos en equipos de futbol y aluciné).

    Dices que la paciencia se termina en los puestos de abajo. Normal. Pasa en todas las ligas. Yo no conozco ningun presidente que haya cesado a un entrenador en puestos de arriba, excepto casos puntuales como el de Quique Sanchez Flores en el Valencia que tuvo unas connotaciones especiales. Pero tu has dado un dato que habla por si solo: 5 entrenadores desdituidos en lo que va de temporada. Eso es la 4ª parte de los equipos. Creo que es una cifra que demuestra que, como tu decias en otro comentario, algo esta cambiando en la Premier con respecto a la paciencia.

    Saludos

  2. tubilando

    10 de abril de 2008 a las 6:34 pm

    @ eric cantona

    Hay que tener en cuenta que en los últimos 32 años, el Liverpool ha ganado cinco Copas de Europa, así que es normal que se mitifique el himno. Creo que es innegable el ambiente mágico de su estadio en los partidos de Copa de Europa. Su nivel real, el del equipo, es el de la liga inglesa, pero cuando llegan los encuentros europeos, se transforma. Ni siquiera Benítez puede hacer nada. Sucedió en Estambul hace tres años, cuando todo estaba perdido; el martes volvió a ocurrir, y aunque el Chelsea lo pueda eliminar, que eso creo yo, seguirá sucediendo siempre.

    En cuanto a los fallos, claro que los hubo, en todos los partidos existen, pero, al menos vimos acciones espectaculares, un fútbol exquisito del Arsenal durante los primeros minutos, un derroche físico impresionante, los equipos no especulaban, ni siquiera el Liverpool echó el balón fuera en una ocasión que Torres estaba en el suelo, todo ello con un ambiente espectacular en las gradas, y mientras la gloria de las semifinales esperaba al final de los noventa minutos.

    Además de los equipos malos o de nivel inferior, comienza a existir una clase media en la liga inglesa, clubes con interesantes plantillas que ya plantan cara a los de arriba, y que en el futuro pueden subirse a las barbas de cualquiera. Así, Everton, Tottenham, Aston Villa o Manchester City han comenzado a dar muestras del nivel que pueden alcanzar. Ya han dejado de ser meras comparsas como otras temporadas. Por ejemplo, el Manchester City, propiedad de un multimillonario oriental, ha comenzado fichando al ex seleccionador inglés Eriksson, y parece que tiene planeado convertirse en un club grande de verdad.

    Algunos periodistas son auténticos plastas, incluso intentan vender la moto de que Torres tiene el mismo nivel de Cristiano Ronaldo. Por supuesto, los jugadores españoles de la Premier nunca se equivocan, los demás sí fallan. Papanatismo puro y duro.

  3. michelle

    12 de mayo de 2008 a las 11:22 pm

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