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Amor a los colores, cantera y compromiso profesional

cantera.jpgLo prometido es deuda. Ayer dije que escribiría un post en el que hablaría de un compromiso con la camiseta más real y tangible que el que se le supone a un jugador por el mero hecho de haberse formado en la cantera de un club. Igualmente, dije que intentaría explicar porqué a veces el tan manido amor a los colores es un factor que lejos de ayudar a destacar es contraproducente. Comenzaré por el segundo de los puntos.

Todos los clubes del mundo se entienden como, y en cierto sentido son, diferentes al resto. Tienen su propia historia, un perfil determinado de seguidores, sus derbis –en los que se ponen en liza símbolos y pasiones a veces muy lejanas al fútbol-, etcétera. Cada club se ve a sí mismo como “más que un club” porque, como diría Narcís de Carreras “representa lo que representa” y no otra cosa. En este sentido, el socorrido amor a los colores del canterano se sustentaría sobre el conocimiento, adquirido en su proceso de formación como jugador en el seno de la entidad, de esa historia, símbolos y perfil social del club. A través de ese conocimiento, se iría fijando una relación de compromiso con los mismos, en la que el jugador hace suyos los rasgos identitarios de la entidad a la que, sobre el campo, representa.

Esto es algo que se le supone a todo canterano y que permitiría diferenciar en los malos tiempos entre los jugadores de una plantilla que están comprometidos con “la causa” o “la razón de existir” del club y los que no.

En realidad, sin embargo, esto no siempre es así. Del hecho de ser formado en el seno de un club no implica necesariamente que el jugador haga suya la imagen que la entidad proyecta de sí misma. Nos sorprendemos a veces cuando un canterano del Barcelona confiesa ser seguidor del Real Madrid o viceversa (o del Manchester United o del Hamburgo), pero esto es algo normal y comprensible en un mundo globalizado que, además, no tiene mayor importancia. Tampoco son falsas las palabras del camerunés, el alemán o el brasileño que dice que siempre fue del Real Madrid. Allí llegan las imágenes de nuestra Liga y la viven con idéntica pasión a nosotros.

Por otro lado, en el proceso de convivencia dentro del club, el canterano adquiere una imagen del mismo que es mucho más compleja, por cercana, que la que alguien que se ubica fuera del mismo pueda tener. Hasta cierto sentido la proyección de los símbolos hacia o desde la grada es algo controlable, pero no tanto la imagen que la entidad da de sí misma a las personas que en ella trabajan. En este sentido, por más que el club se venda hacia el exterior como un protector de la cantera o como una entidad que invierte en valores humanos y deportivos, si el canterano no siente esto, por la razón que sea (porque el club no le apoyó a la hora de compatibilizar fútbol y estudios universitarios, por ejemplo, porque en un determinado momento sintió que se le trataba injustamente en la negociación de un contrato, o por cualquier otra causa del día a día), se puede generar un resquemor con la entidad que costará posteriormente eliminar y que el canterano difícilmente reconocerá en voz alta.

Por otro lado, hay otro factor que a veces es negativo cuando el canterano da el salto al primer equipo. La prensa, con su marcada tendencia a hacer literatura romántica cuando de un jugador de la cantera se trata, suele elaborar un discurso en el que entre líneas se habla de una suerte de “derecho” que el jugador tiene sobre la camiseta. El haber nacido en la ciudad, en la provincia, el haberse formado en el club, el “ser” del equipo, el “sentirse” desde niño parte de la entidad, según la prensa, le otorgaría al jugador una especie de derecho inalienable a jugar para el equipo. La perversión está servida: no es que el jugador se gane el puesto, sino que lo “hereda”, no es que el jugador tenga que demostrar que se merece la camiseta, es que esa camiseta es, por derecho, suya. Bien por sangre, bien por educación en el seno de una supuesta identidad histórica, el canterano, en el relato de la prensa, es un jugador que posee un derecho que nadie parece poderle negar.

En determinados momentos, esto se vuelve en contra de los intereses del club. No son pocos los jugadores que en momentos puntuales de su carrera, o incluso sistemáticamente, se sienten legitimados a exigir, por ser “de la casa”, un trato de favor sobre los compañeros. Me ahorraré citar casos que todos conocemos. Pero, convendremos, algo falla cuando un jugador exige un puesto en un equipo, aún en el banquillo, por cuestiones que son ajenas al terreno de juego.

Finalmente, en lo relativo al amor a los colores del canterano, creo que, aún dándolo por supuesto (lo cual es mucho suponer, como vemos), en determinados momentos más que un plus puede resultar una traba. Cuando un club histórico pasa por un mal momento que hace que su futuro inmediato penda de un hilo, por ejemplo, a veces lo adecuado para lograr el mejor rendimiento de la plantilla es quitar hierro a la situación. Conocer y hacer propio “qué es lo que se juega” el club, saber de la mancha histórica que puede suponer la posible derrota, asumir como propia toda la historia de la entidad, con la inmensa responsabilidad que conlleva, puede ser contraproducente para el rendimiento del jugador. Puede, sin ninguna duda, oprimirle, hacer pesar a sus piernas más de lo que en realidad pesan, no dejarle, en definitiva, jugar como sabe.

Un ejemplo interesante de esto lo supone el Athletic Club en determinados momentos de las últimas temporadas. En estos años, en las que las cosas no han salido como se presuponían, algunos jugadores han ofrecido un rendimiento muy por debajo de sus posibilidades reales. Sin duda ninguna, uno de los factores que explicaba este hecho ha sido que los jugadores del Athletic han sufrido, en momentos de crisis, el peso de representar a un club histórico que nunca ha descendido a Segunda División. Ser integrante de la plantilla que por primera vez descendió era para el jugador actual del Athletic una responsabilidad que en ocasiones no le dejaba rendir todo lo que podía. El jugador del Athletic hereda la historia del club. Cuando los tiempos son buenos, sin duda, esto es un factor que tiende a mejorar el juego. La camiseta no gana partidos, pero impone. Pero cuando se está en un bache histórico, por el contrario, este factor es negativo para el rendimiento. En esas ha estado el Athletic. No me cabe ninguna duda de que si supera, como parece que está haciendo, este momento, se verá en San Mamés un mucho mejor juego, del que sin duda son capaces los jugadores rojiblancos. Dicho en otras palabras: el problema de algunos jugadores del Athletic estos años ha sido que sentían demasiado la camiseta. Tanto, que les pesaba.

El compromiso profesional

En demasiadas ocasiones vemos como en la prensa y en los discursos de los hinchas se habla de los jugadores extranjeros como “mercenarios”. Este calificativo, despectivo a más no poder, surge de la comparación del que viene de fuera con el de casa. Si el canterano siente los colores que representa, el extranjero, por el contrario y como todo mercenario, sería capaz de vestir cualquier camiseta a cambio de un puñado de dólares. La filiación del canterano con el club se rige por lo más elevado: el amor. La del extranjero, sin embargo, se debe a lo más mundano: el dinero.

En este marco, con eje en la eterna dualidad “nosotros”-“ellos”, la sospecha es un elemento siempre presente hacia el de fuera. En la mirada del aficionado hacia el extranjero, el otro, el diferente, siempre habrá un punto de reticencia. Sospecha de su amor, se le dice, porque es previo pago.

Sin embargo, esta dualidad de conceptos, que distingue entre un “nosotros” y un “ellos” a partir de la procedencia del jugador es falso, inadecuado y, aunque no entraremos en esto, apesta a xenofobia. En primer lugar es falso porque el canterano, obviamente, también juega, no sé si “por”, pero si al menos “a cambio de” dinero. Aún cuando una sombra de sospecha no se proyecte siempre sobre la filiación a los colores del de casa, convendremos que lo económico es también una de las bases sobre la que se sustenta la relación de este jugador con nuestro club.

Pero, además, resulta que el hecho de que haya un factor económico mediante no es necesariamente malo. El que llega a nuestro club desde fuera puede tener, y de hecho tiene en numerosas ocasiones, un compromiso firme e indudable con la camiseta que se sustenta en la confianza profesional. Razones profesionales que, mucho menos difusas e imprecisas que el “sentimiento de club”, tabmién comparten muchos jugadores de cantera, dicho sea de paso, que son conscientes de la oportunidad de haberse formado en un entorno privilegiado.

Me explico: un jugador de fútbol es un profesional. Como tal, el jugador ansía la oportunidad de poder demostrar sus posibilidades sobre el campo. Necesita de oportunidades. Ha habido grandes jugadores que han carecido de la confianza de grandes clubes y, por ello, sus carreras siempre ocuparon un segundo plano. Así, cuando un equipo llama a la puerta de un jugador de fuera, y le ofrece un contrato, una posibilidad de demostrar su valía, se produce un movimiento por el cual el jugador, más allá de conozca la historia y los símbolos del club, se convierte al mismo. “Tenemos confianza en ti”, le dice el presidente, el entrenador o el director deportivo, y esa confianza se demuestra en el desembolso de una determinada cifra de dinero.

El jugador, como profesional que es, recibe ese gesto, que ha ansiado durante años, en la lejanía e incluso abstractamente (quizá no soñó con jugar en el Real Madrid o el Barcelona, pero sí en un gran club) y quiere demostrar que esa confianza no caerá en saco roto. A partir de ese día, se dejará la piel sobre el campo. Sentirá la camiseta. No por haber crecido con ella bajo la almohada, no, pero sí porque esa camiseta representa para él el gesto de confianza en sus posibilidades que algunas personas han depositado en él. Representa lo más importante de su vida: la posibilidad de llevarla al término que siempre había soñado.

Podríamos poner innumerables ejemplos de esto. Cada uno podría citar cientos de casos de jugadores que desde el primer minuto que llegaron a un club se hicieron del mismo para siempre porque a sus ojos representaba la oportunidad soñada que en otros lugares no había disfrutado o se le había negado. Casos de jugadores de dieciocho años o de treinta y ocho, no importa. Casos de jugadores que hasta el momento de fichar fueron de otro equipo y soñaron con jugar con otros colores, en otros campos, tampoco importa.

¿Mercenarios? No, ni de lejos. Profesionales que viven de y por su trabajo y que son conscientes que el desarrollo del mismo depende de la confianza que en ellos deposita otra gente. Confianza que quieren devolver con goles, pases o paradas, dejándose la piel en el campo y sintiendo la camiseta.

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Secciones: Debates

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15 Comentarios »

  1. #1  ElDiez  dijo,

    27 Marzo 2008 12:02 pm

    Perfecto Dadan, estoy casi de acuerdo al 100%.
    El problema para mí, es que muchas veces cuando las cosas van mal hay que buscar culpables, y es más fácil encontrarlos en los fichajes que costaron “x” millones que en los canteranos sobre los cuales parece que no se ha gastado nada, a pesar de que ambos están jugando por dinero.
    Pero bueno, hay que tener en cuenta que el aficionado siempre se siente más identificado con el jugador de la cantera y más reticente con el de fuera, que tiene que hacer mucho más para que se le valore.
    Así, por poner un ejemplo, Raúl puede estar haciendo un partido malísimo y cuando hace una carrerita para que el balón no se escape por la banda, el Berbaneu le aplaude; mientras que para Higuaín cuando sale al campo ya sabe que le van a silbar a la mínima, aunque haya aportado más ocasiones .(es sólo un ej.)
    Pero también es cierto que hay casos y casos, extranjeros que son queridos hay muchos…Simeone, Stoichkov, Bebeto, Mauro Silva, Mostovoi, Pantic, R. Carlos entre otros…han sido jugadores muy queridos en sus clubs por su profesionalidad, que derivó en el compromiso y amor al club…y sí, ganaban dinero.

  2. #2  ElDiez  dijo,

    27 Marzo 2008 12:05 pm

    Bueno rectifico, Mostovoi al principio y R. Carlos al final de sus respectivos ciclos, fueron cuestionados en algun aspecto, pero no han dejado de ser símbolos de un club por su trayectoria a pesar de no ser canteranos.

  3. #3  xtaoth  dijo,

    27 Marzo 2008 12:36 pm

    El artículo está bien, se puede generar debate en algunos puntos, pero yo estoy de acuerdo en la mayoría de puntos.

    Ahora, creo que se te ha olvidado tratar uno: el Márketing. Caer simpático a los aficionados es un elemento crucial de la economía de un jugador y del club. Vende más camisetas aquellos que son más queridos, y por eso se tiende a magnificar el ‘amor al club’.

    El amor a los colores, para mí, hace tiempo que sólo son cosas de uno o dos románticos, que a demás tuvieron la suerte de que ’su’ club no los dejara en la cuneta. A veces incluso, lo que se magnifica es el odio al club rival. Si esto se consigue, los ingresos extras se disparan. Casos como los de Laudrup, Luis Enrique, Figo y Eto’o serían los ejemplos más claros.

    ¿Es el amor al club algo real hoy en día? Celades acabó en el Madrid cansado de la falta de oportunidades en el club de sus ‘amores’, otros como Cesc y Piqué fueron menos ‘prosaicos’, y cuando ponemos a Raúl de bandera del madridismo se tiende a ‘olvidar’ sus inicios en el Atlético de Madrid (caso contrario al de Luis o Caminero, por cierto).

    Yo hace mucho que perdí el romanticismo en esto del fútbol.

  4. #4  Llinares  dijo,

    27 Marzo 2008 1:21 pm

    El problema no está en que cuando las cosas van mal hay que buscar culpables, el problema está en que cuando el equipo va mal el periódico tiene que salir y el telediario se tiene que emitir, y cuando va bien pues más de lo mismo, así se leen/se escuchan/se veen las estupideces y tópicos de siempre (repetitivos ya) para eso se invento la Champions, la copa entre semana…

    Ya lo dice Cruyff, hay equipos que van mejor cuando tienen menos competiciones.

    De aqui llegamos a que ultimamente me conformo con vosotros y el hacha para informarme futbolisticamente, y el claro ejemplo de las estupideces son en cuatro con esa media hora de deportes, eso si felicitarles, cada día se inventan algo nuevo para no caer en repetitivo, y ya no hablo de la media hora tendiendo a hora de los telediarios de formula uno de la cinco.

    (Esto parece una critica al sistema en si mismo.Lo siento)

  5. #5  ElDiez  dijo,

    27 Marzo 2008 1:52 pm

    Evidentemente como dicen Xtaoth y Llinares el romanticismo en el fútbol se ha acabado.
    Está claro que el márketing, los medios de comunicación, los equipos, los jugadores, representantes… prácticamente todo lo que se mueve en el fútbol actual tiene su lógica dentro de lo que es, un deporte-negocio en lo que prima es sacar el mayor beneficio.
    A los aficionados lo que nos gusta es el fútbol, ver a nuestro equipo, ir al estadio, tomarte unas cañas con los amigos mientras ves el partido, la champions, el mundial…
    Pero dónde nosotros vemos ésto, ellos sólo ven negocio…
    Lo que me niego es a creer que cuando los 11 jugadores de un equipo salen al campo, canteranos o extranjeros,lo hacen pensando en las primas que van a cobrar, o en el próximo contrato que van a firmar…
    Espero que como deportistas crean en el juego y disfruten, haciendo lo posible por ganar…
    Ese es el único romanticismo que nos queda, y espero que sea algo cierto…

  6. #6  radikx  dijo,

    27 Marzo 2008 4:45 pm

    Yo creo que los futbolistas, como otro cualquier trabajador de este mundo, son unos mercenarios, sean extranjeros o canteranos. Y cuando digo mercenarios no lo digo en el aspecto despectivo, sino desde el punto de vista que no son más que unos trabajador cuyo trabajo es el mundo del espectáculo. Como en la vida misma, hay trabajadores que se cambian de empresa sólo por dinero, mientras que hay otros que miran más cosas: compañeros de trabajo, si hay que viajar o no, etc. Pues los futbolistas igual. También pienso como ElDiez, no creo que los jugadores cuando salen al campo piensen en el dinero, si no que piensan en hacerlo lo mejor posible, al fin y al cabo está en juego su imagen. Yo creo que en el fondo, el fútbol no deja de ser un trabajo cualquiera, con sus particularidades, como cualquier otro trabajo.

  7. #7  Thom Yorke  dijo,

    27 Marzo 2008 6:28 pm

    Lo del los canteranos o más bien los llamaria “jugadores de club” es la falacia más grande del mundo del futbol, aunque estoy con Dadán en que llamar mercenarios a los jugadores es acusarles de algo que todos hariamos.

  8. #8  j.c.  dijo,

    27 Marzo 2008 6:42 pm

    bueno, parece que se exagera un poquito. tampoco es malo que la gente defienda a alguien salido de la cantera, esto no tiene que conllevar algo peyorativo para el resto de la plantilla en los momentos malos. creo que es un orgullo ver a gente como totti en la roma. al final lo que la gente valora es la entrega, no el pasaporte ni la carrera.

  9. #9  Julen  dijo,

    27 Marzo 2008 6:50 pm

    100% de acuerdo. pero ay debate para rato…pero sigue habiedo mucho romantico convencidísimo y en todos los equipos. solo pondre un ejemplo incomprensible para las personas medianamente objetivas: es el caso de Julen Guerrero, símbolo del Athletic desde su debut. unos primeros años en los que era más que comprensible por su juego y compromiso, y una etapa posterior en la que cualquier otro jugador foraneo o no se le hubiera tachado de mercenario acomodado sin ningún tipo de motivación y orgullo como profesional, hasta terminar su relación con el Athletic en los judgados y sacandole a el club de sus amores hasta la última perra, despues de como se comenta en el post, el Athletic en un gesto de confianza le hiciera un contrato de 10 años imposible de rechazar, ni por el más tonto, sabida la incertidumbre de este deporte. al contrario nos podemos acordar de casos como el de overmars en el Barca, quien con contrato en vigor y viendo su forma y posibilidades de estar al máximo nivel, decidio renunciar a ese año, como gesto de gratitud, en lugar de esperar un añito y cobrarlo todo. Guerrero no solo iba a cumplir el contato entero si o si, sino que en una maniobra más que sospchosa de Arrate se le realizo un contrato vitalicio, claro Guerrero por amor no pudo más que hipotecar el futuro de sus amado equipo.

    Dadan eres un fenómeno

  10. #10  martin foro  dijo,

    27 Marzo 2008 8:36 pm

    Que gusto da leerte( este o no de acuerdo contigo, que en este caso, practicamente del todo, el ser profesional, el realizar bien tu trabajo, ser honrado con quien te paga, es algo que no se valora como se debiera).

    Un saludo

  11. #11  cardelk  dijo,

    27 Marzo 2008 11:19 pm

    Cualquier jugador de nivel que quiera cambiar de aires, sobretodo si es un jugador de nivel en un equipo de clase media-alta para abajo (Rakitic, Diego) seguramente reciba ofertas y negocie con los mejores clubes de Europa, los cuales, probablemente, le ofrezcan todos un salario similar. Al final, el jugador elegirá ir al equipo con el que más identificado se sienta, y en el que más ganas tenga de jugar. Así, si Diego decide deshechar las ofertas que probabemente tendrá del Barcelona, Liverool, Inter… y se decide por el Real Madrid (por ejemplo), aunque los blancos paguen 30 millones de euros por él, y no se haya formado en la cantera, sin ninguna duda, tendrá por lo menos, las mismas ganas de triunfar que Granero (si es que finalmente lo repescan, ojalá). Entonces, si la calidad contrastada de Diego, junto a su previsible entrega, le convierten en titular en detrimento de Granero, no se le puede tachar de mercenario. De la misma forma, no se debería culpar a Calderón de cortar la progresión de Granero por el simple hecho de comprar a Diego.
    Estoy totalmente de acuerdo con Dadán, canteranos y fichajes no tienen por qué ser considerados dos tipos distintos de jugador.
    Kaká puede asegurar que ama los colores que defiende, que se siente agusto en el club en el que trabaja, y puede decir que ha hecho caso omiso a tentadoras ofertas del Real Madrid donde seguramente le ofrecían más dinero… y no es canterano ni tan siquiera italiano.

  12. #12  desde la barrera  dijo,

    27 Marzo 2008 11:28 pm

    Escribes muy bien, pero,¿ has jugado al fútbol?, ¿has sido canterano?
    Yo he jugado en la cantera de un equipo de 1º y te aseguro que yo y cualquiera de los que han jugado conmigo sentían más los colores que cualquiera del primer equipo.
    La cantera es lo mejor y lo más sano del fútbol, y lo que da identidad a un equipo.
    Y si, la ley Bosman me parece una mi..seria.
    Los que molaba antes cada equipo con 8 titulares de su país, no hace tanto tiempo.
    No ahora que el inter te juega con 11 no italianos y el arsenal más de lo mismo.
    1º. Ley de mínimo de jugadores de la cantera en la plantilla.
    2º. Reducción del máximo no nacionales sobre el campo.

    Y si, estoy a favor de la unión europea, y tal y cuál, pero el fútbol es otro mundo

  13. #13  Dadan Narval  dijo,

    27 Marzo 2008 11:40 pm

    desde la barrera ,
    Desde que el fútbol asociación se separó del rugby, allá a mediados del s. XIX se optó por la profesionalización. Ha habido traspasos en esto desde hace más de cien años, que se dice pronto. Europa amplia el marco, pero el modelo es el mismo.
    En cuanto a si he jugado al fútbol… sí, muy mal, pero lo he jugado. Sentía la camiseta? Sí, con toda la intensidad y pasión que podía. Un año la de un equipo y al otro la del que me aceptaba (porque era muy malo, ya te digo) para jugar con ellos.
    En cuanto a lo del Inter, es una exageración, probablemente, pero por eso se llama “Internacional”. El Arsenal, por ejemplo, que tanto se habla de extranjeros, es un caso a estudiar. Pregúntales a los del Arsenal si prefieren su equipo de ahora con Cesc, Hleb, Rosicky y Van Persie o aquel con Thomas, Parlour, Dickov, Kevin Campbell y cía.

  14. #14  martin foro  dijo,

    27 Marzo 2008 11:42 pm

    ¿porque el futbol es otro mundo? Es una curiosidad mas que nada. Si por algo se caracteriza el futbol, y bien que me alegro, es porque no se cerrado, en la mayoria de los casos.

    Para mi en cualquier ambito de la vida, debe prevalecer que los mejores, los mas preparados, los que mas valgan, sean los que se lleven el gato al agua. Eso es lo justo. Si solo por ser de un sitio tienes que jugar en detrimento de alguien que sea mejor, mal vamos. Es como si entre dos medicos, en lugar de escoger el mejor para que te trate, te tiene que tratar uno por ser “nacional”. Me parece absurdo, por no decir otra cosa.

    Un saludo

  15. #15  cardelk  dijo,

    27 Marzo 2008 11:52 pm

    @desde la barrera
    Yo soy del Hércules, y me gustaría ver a mi equipo en primera, ya sea con chavales de la cantera o con una plantilla llena de extranjeros, sin ningún español. Como ya dije antes, y como bien dice Dadan, se puede amar los colores sin necesidad de ser canterano.
    Yo viví en sudamérica durante diez años, y encontré gente tan fanática del Madrid como cualquier ultra; lo mismo pasa con el Barca, el Manchester, la Juve, y la mayoría de los equipos grandes. El mero hecho de no haber nacido en Madrid o en Londres, no debe ser motivo para privar a un jugador talentoso y dedicado, de jugar en un club extranjero.

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