El ‘Dream Team’ en los banquillos (y III)

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Tal y como hicimos con Ronald Koeman y con Hristo Stoichkov, cerramos esta serie de artículos sobre los tres jugadores del ‘Dream Team’ azulgrana con experiencias en banquillos de nuestro fútbol. Para ello, nada mejor que hacerlo con Michael Laudrup.

No existió discusión posible cuando la UEFA, con motivo de su 50 aniversario, solicitó a la Federación Danesa (al igual que al resto) el nombramiento de su Jugador de Oro a lo largo de la historia. Los nórdicos lo tenían muy claro. Había un recuerdo imborrable, un nombre que nunca podrán olvidar y alguien a quien debían agradecer tantos momentos de felicidad viéndole con el balón en los pies. Sus habilidades fueron reconocidas con el más alto rango nacional y Michael Laudrup no podía sino sonreír, pues nunca se le dio demasiado bien estar con el foco en la cara.

Su carrera futbolística se basa en juventud, progreso, estrellato y abanderado de una época, pero hay dos claves que hicieron que todo se desarrollara de tal manera. Una habla de los problemas que existían hace años con el cupo de extranjeros en los equipos. La otra, tiene a la Selección Española como protagonista ya que vestido de vikingo, el mayor de los Laudrup siempre tuvo en la ‘Roja’ a su particular verdugo.

Tras aprender de su padre Finn, jugador de cierto respeto en su país, Michael gozó de la primera gran noticia para demostrar sus cualidades a los trece años, cuando el Ajax le intentó hacer una prueba para llevárselo a su academia. Decidió esperar y tan sólo dos años más tarde debutaba con el Brondby, donde su padre se había convertido en entrenador junto a su cuñado Ebbe Skovdahl. El padre, sabiendo que sus hijos tenían allí un trampolín y que no iban a desentonar, les dio protagonismo cuando el club, pese a que suene extraño, estaba en 3ª División.

Logrando varios ascensos con Michael como protagonista, cuando llegó el ascenso a 1ª, aquel joven jugador ya había logrado el galardón a Jugador del Año y lograría la internacionalidad nada más cumplir los 18 años. Uno más tarde, consumado como prometedora estrella nacional, el Kongen (Rey) danés emigraba al duro fútbol italiano. Le esperaba la Juventus, que había sabido moverse con rapidez ante el interés de grandes equipos europeos.

La aventura no empezó nada bien ya que, como hemos citado, los dos extranjeros que ocupaban el cupo en la Vecchia (Boniek y Platini), le taparon el camino y los bianconeri decidieron cederle dos años al Lazio, has que de Turín saliera el polaco. Cuando tuvo ocasión, no decepcionó a nadie pero sí a él mismo, que no era capaz de sonreír con el estricto sistema defensivo del Calcio. Con el tiempo, pese a las alabanzas de Trapatonni, que dijo que no era lo “suficientemente egoísta” por sus pases en vez de goles, el propio danés considera aquellos días como un error, un fallo el haber arrancado en Italia y no haber tenido otra época de desarrollo en una liga menor.

Después de seis años, surgió la ambiciosa idea de recalar en el Camp Nou, donde Cruyff lo había solicitado y donde dejaría sus mejores días de gloria. Aquellos pases sublimes con la cara hacia otro lado nunca olvidarán los pies del danés, sus fintas, capacidad de movimiento con el balón y una excelente y casi única visión de juego, le hicieron ofrecer todo lo que de él se esperaba. Era elegante, dinámico y ambicioso desde su modestia.

Era perfecto hasta que ya en el ‘Dream Team’, al técnico holandés le surgió la duda con los extranjeros y Laudrup quedaría relegado a la suplencia demasiadas ocasiones. De nuevo, la batalla contra el cupo máximo le jugaba una mala pasada y, cabreado con Cruyff, se marchó ala terno rival, un Real Madrid que lo disfrutaría en una versión más reducida, durante dos años. Desde allí hasta su final en los terrenos de juego, decidió darse varias alegrías en el Vissel Kobe nipón y en el Ajax, donde concluyó con 34 años.

El otro ‘punto negro’ en su carrera, el que tenía a la selección Española como protagonista, nació en 1984, cuando en las semifinales de aquella Eurocopa, los penaltis dejaron a Laudrup sin la final. Dos años más tarde, en México 1986, se repetiría la historia aunque en una cita mundialista, en octavos y con la ‘arrolladora’ España del ‘Buitre’. El propio Michael ha confirmado, entre risas, que todo lo que le dio España como país en su trayectoria, se lo quitó cuando vestía de corto defendiendo sus propios colores nacionales. El peor recuerdo para el es el gol de Hierro en aquél partido mítico de clasificación al Mundial de USA 94.

Pero su larga y espléndida carrera iba a tener continuación en los banquillos y, paso a paso, hemos conocido la otra perspectiva de su vistoso fútbol. Defendía la libertad del futbolista creativo, la velocidad de las acciones de ataque y el control del balón como firme opción a la victoria y ahora intenta desarrollarlo en un banco tarea que, por cierto, no estaba en sus planes.

Morten Olsen, amigo personal, le convenció para que fuera su ayudante de confianza y el decidió que, por probar, no perdía nada y que era un momento para experimentar. Tras ello, el Brondby, que tanto le debe a la familia, le dio su primera opción en un equipo profesional y dejó una Liga y dos Copas en cuatro campañas. Ahora, como el poeta que más espectáculo impartió sobre el pasto europeo, quiere sus primeras coronas vestido de traje y ha sido en un pueblo madrileño donde ha encontrado su primer peaje al primer nivel. Obtener resultados a través del buen trato del balon y siempre con vocación ofensiva, sobre todo de local, ya le está dando sus primeras alegrías.

Sin duda, si su progresión se confirma, la selección danesa y equipos de primer orden le tentarán en breve pues su idea de fútbol, extinta para muchos estos días, promete levantar a las gradas. Su triunfo sería el del fútbol de salón. Dejemos que baile.

Redactor jefe de Goal.com. Administrador blog El Enganche. Redactor defensacentral.com. Colaborador en diversos medios escritos y web, fue redactor jefe de Revista Fútbol 11 y ahora es corresponsal en España de la revista Fox Sport. Colaborador fútbol internacional Punto Radio. Ante todo, un fanático del fútbol internacional. Los enganches y extremos siempre tendrán mi apoyo. ¿Donde se quedó el término trequartista?

6 Comments

  1. Toni

    28 de febrero de 2008 a las 11:46 am

    !Qué grande Michael¡ Soy madridista, pero disfrutaba un montón con el juego de Laudup en el Barcelona de Cruyff. Recuerdo sus últimos partidos con Dinamarca en el mundial del 98, contra Nigeria y Brasil, vaya lecciones de fútbol que nos dejó.

  2. ariel

    28 de febrero de 2008 a las 4:08 pm

    A pesar de que por una cuestión de edad no lo he podido disfrutar en su paso por el Barça, Laudrup es sin lugar a dudas, el mejor jugador que he visto.

    El último pase del video, para el gol de Ebbe Sand ante Nigeria en Francia 98, es uno de los últimos regalos que nos dejó. Sencillamente espectacular.

  3. caligula

    29 de febrero de 2008 a las 1:02 am

    Larsen, Olsen, Laudrup, aquella Dinamarca fue un oasis de fútbol.
    Excelente redacción José.

    Saludos de Buenos Aires.

  4. tunde

    29 de febrero de 2008 a las 10:52 am

    Enorme. El más grande. Gracias, Michael.

  5. llsrsj

    29 de febrero de 2008 a las 11:43 am

    Rodríguez Zapatero quiere “exterminar” cristianos. Rodríguez Zapatero tiene odio en su Alma. Rodríguez Zapatero no sabe Amar.

  6. Buke

    29 de febrero de 2008 a las 5:04 pm

    #5 llsrsj dijo,

    Que tal si te vas a “amar” a otro foro chato??