El ‘Animal’ inmortal

edmundo.jpgAllá donde el fútbol constituye un modelo para toda una sociedad, donde se inculcan los valores más fanáticos en torno a la pelota y en el mismo lugar en el que un domingo sin el balón rodando es poco menos que un pecado capital, hay quienes sobreviven perennemente aprovechando esa locura que sirve de expresión a todo un pueblo. Brasil es la cuna de la fidelidad hacia unos colores, es la esencia de toda una ciudadanía y el ‘ombligo’ en cuanto a la fabricación de sus propios ídolos.

Entre la inmensa grandeza de la selección más potente de la historia, hay ejemplos de todos los tipos. Leyendas que lo han sido todo dentro y fuera del pasto (Pelé), auténticos ejemplos de comportamiento y saber estar (Kaká), algunos ‘caciques’ y, por supuesto, más de un polémico. En esta última selección estaría, desde luego, Edmundo, el estandarte número uno de la ‘otra’ cara de los héroes que el país genera movido por su propio entusiasmo, aquél que le crea contradicciones tales como idolatrar a un jugador que se ha recorrido todos los rivales históricos de cada club. Eso evidencia que, por encima del cariño a un club, está el de un jugador, por más que cree sus propias reglas y no esconda sus hábitos.

El ‘Animal’, como es conocido (no hace falta explicar el porqué), representa ese cara crítica, rebelde, ambiciosa hasta los extremos y, desde luego, radical en cuanto a sus conceptos de ‘hombre de fútbol’. Eso, sin duda, le ha marcado en cuanto se ha visto regulado por un club que tuviera un mínimo de seriedad, lo que ha truncado su carrera por completo ya que, en el césped, pocos lograban su definición y movilidad. Es el espejo del hincha brasileño, del fútbol brasileño.

En su faceta deportiva, el Vasco de Gama es su gran aliado. Con sólo once años, ya se instaló en sus categorías inferiores y hasta en cinco diferentes etapas se ha enfundado la elástica cruzmaltina la que, por cierto, defiende ahora a un mes de cumplir los 37 años. Sin embargo, el Botafogo le ofreció con sólo 16 años un contrato semi-profesional y allí obtuvo el trampolín necesario para que, pese a ser un niño, le tomaran ya en cuenta.

En su país, Flamengo, Fluminense, Santos o Cruzeiro, han disfrutado en mayor o menor medidas de sus goles, peor fue en Palmeiras donde más y mejores sensaciones dejó. Se proclamó máximo goleador en 1993 y 1994 y fue clave para que los alviverdes se proclamaran campeones esas temporadas de la mano de Luxemburgo con el que, por supuesto, terminó de juzgados. Fue su peor época, creaba temor pero también odio en sus rivales (ver video).

Sus salidas de tono, constantes y que van desde continuas fiestas en carnavales hasta agresiones a su mujer o retirada del permiso de conducir por facilidad a la bebida, le impidieron triunfar de igual manera en Europa. Su mejor recuerdo en suelo europeo lo tuvo en Florencia, donde sí vieron la facilidad goleadora de un atacante con velocidad, intuición y potencia, que durante algunos meses ayudó a Batistuta y Rui Costa en aquella Fiorentina de ensueño que retaba a los grandes del continente.

Tras esa corta experiencia, una noche demasiado ingrata para los directivos viola, le valió el visado de vuelta a si país, donde demostró que si algo había perdido, no era el olfato, como demuestran los 29 goles que sumó en 27 partidos. De nuevo idololatrado, pasó meses en Japón, en Nápoles e incluso llegó a ser presentado en el modesto Nova Iguazú, con el que nunca debutó.

Hace tan sólo unas semanas ha regresado a Sao Januario donde, de no haber dimitido Romario, habrían formado una delantera tan ancestral como polémica. Hubiera sido la imagen de dos cracks amigos exclusivamente de fiestas. Compañeros de afters, de caipirinhas en mano y, desde luego, del balón, ése que endiosó sus vidas.

Redactor jefe de Goal.com. Administrador blog El Enganche. Redactor defensacentral.com. Colaborador en diversos medios escritos y web, fue redactor jefe de Revista Fútbol 11 y ahora es corresponsal en España de la revista Fox Sport. Colaborador fútbol internacional Punto Radio. Ante todo, un fanático del fútbol internacional. Los enganches y extremos siempre tendrán mi apoyo. ¿Donde se quedó el término trequartista?

10 Comments

  1. Enrique Laméyer

    22 de febrero de 2008 a las 4:57 pm

    Inolvidable, por cierto, su golazo al Manchester United en el primer Mundialito de clubes con el Vasco de Gama, allá por el 2000.

  2. José David López

    22 de febrero de 2008 a las 5:04 pm

    Enrique, ese gol aparece como final al ‘colofón’ del video que agregué al post. Si es que sale, que a veces no funcionan demasiado bien.

  3. piterino

    22 de febrero de 2008 a las 5:33 pm

    Si jugadores así hubiesen aprendido a canalizar tanto carácter y agresividad exclusivamente hacia el juego, otro gallo les habría cantado. En cualquier caso, un jugadorazo del que, curiosamente, el primer recuerdo que se me ha venido a la cabeza ha sido ese famoso gol del Mundialito …

  4. xtaoth

    22 de febrero de 2008 a las 5:37 pm

    Que gran jugador… y que terrible personaje…

    Francamente, hay jugadores con mal carácter y jugadores que no deberían haber pisado una cancha, y Edmundo es uno de esos, por muy crack que fuera. No se puede consentir eso en la vida. Lo de ‘el animal’ se lo tiene bien ganado, y seguro que está bien orgulloso, pero a mi me da vergüenza ajena.

  5. Rivaldo91

    22 de febrero de 2008 a las 7:43 pm

    lo de las celebraciones jajaja es una gozada, que personalidad que tiene para jugar.

  6. Leonardo

    22 de febrero de 2008 a las 9:58 pm

    Es una cosa de nunca acabar.

  7. Sisu

    22 de febrero de 2008 a las 11:21 pm

    Este tio nisiquiera tiene pinta de jugador de futbol. Mirad como corre o camina…

  8. vincenzo

    23 de febrero de 2008 a las 7:26 am

    Genio y figura… Como dicen por aquí, un jugón. Grandes recuerdos de aquel Vasco donde formaba una dupla demoledora con el inigualable Romario(sin olvidarnos de Felipe, Germano, Amaral, Ramon….)

  9. Estoja

    23 de febrero de 2008 a las 12:51 pm

    A mi me parece increíble la cantidad de veces que han cambiado de equipo Edmundo y Romario, además con varias etapas en varios de ellos:
    – Romario: cuatro etapas distintas en el Vasco, 3 en el Flamengo y creo que 3 en Fluminense.
    – Edmundo: cinco etapas distintas en el Vasco y 2 en el Palmeiras.
    Y a mi me parecía mucho que Hakan Sukur hubiese jugado en tres etapas distintas en el Galatasaray. Nada en comparación con los dos brasileños.

  10. José David López

    23 de febrero de 2008 a las 1:41 pm

    Tenía un carácter incontrolable. En el césped, además, se puede ver en el video bien como el resto de rivales poco menos que quiere agredirle, es muy controvertido, busca el morbo siempre con sus acciones y cada movimiento genera odio. Es evidente porqué nunca pudo asentarse en europa.

    Lo que cita Estoja es interesante, por eso resalte que Edmundo ha cumplido cinco etapas distintas en Vasco de Gama. Es tremendo.