Motivos para el optimismo en Barcelona
Existe en la actualidad un cierto pesimismo entre la afición del Barça y la de su prensa afín sobre el presente y el futuro del equipo barcelonista. Quizá a medias cegados por el brillo deslumbrador del equipo blaugrana hace sólo dos temporadas, a medias arrastrando un poco el trauma del desastroso final del curso pasado, se percibe en algunos foros un ambiente derrotista, más acusado quizá por la diferencia con el eterno rival, el aparente declive de algunos de los que hasta hace poco fueron referencia en el fútbol mundial, y el debate sobre la figura de Rijkaard, cada vez más discutida.
En este artículo pretendemos mostrar algunas razones por las que el presente y quizá el futuro del equipo azulgrana es quizá más halagüeño de lo que mucha gente, por diferentes razones, ve o quiere ver.
-Solidez del equipo. Hay un axioma no escrito del fútbol que afirma que si un equipo viene de un momento malo o traumático, o por algún motivo ha perdido competitividad, lo habitual es que se reconstruya a partir de la defensa. En ese sentido, y protegido en mediocampo por el poderoso Touré, el Barcelona se ha convertido en un conjunto muy fiable. Milito es seguramente la mejor noticia del año en Can Barça, Abidal –a pesar de un pequeño bajón reciente- es un lateral sensacional, Márquez parece volver por sus fueros, a Puyol ya lo conocemos todos y pocos negarán la progresión de Víctor Valdés, que pide a gritos un billete a Austria y Suiza. El resultado es el lógico: sin un funcionamiento colectivo ejemplar, los azulgrana son el equipo menos goleado de la competición doméstica.
-Situación en Liga. Como los dos grandes del fútbol español son vasos comunicantes, el momento de euforia del Madrid tiene que corresponderse necesariamente con un cierto aire depresivo en la Ciudad Condal. Se pierde así de vista un hecho incontrovertible, como es el rendimiento, absolutamente extraordinario –casi patológico- del equipo blanco en cuanto a resultados, que está llevando a una percepción por comparación del Barça que no se corresponde con la realidad. El Barcelona ha ganado todos sus partidos de casa excepto el clásico, sólo ha perdido tres encuentros en toda la Liga, y tiene dos puntos más que el año pasado; números todos ellos de campeón en una temporada normal. Por tanto, resulta injusto hablar de crisis cuando el Barcelona está realizando un curso notable, y el hecho de que la Liga esté tomando color blanco prematuramente hay que anotarlo más en el haber de los merengues que en el debe de los culés. Hacer borrón y cuenta nueva de un equipo como éste, cuyo problema, cuando lo ha tenido, ha sido más la abulia que la incapacidad, no parece una decisión muy sensata.
-Supervivencia con lesionados. Relativizada pues la importancia negativa de ese segundo puesto en la competición doméstica, la situación del equipo azulgrana en las tres competiciones habla maravillas de la profundidad de la plantilla. En efecto, pocos conjuntos podrían aguantar a ese nivel tras haber sufrido la plaga que ha asolado al equipo, y que ha golpeado en los lugares más sensibles: Messi más de un mes de baja, Henry tocado toda la temporada, Eto’o dos meses –y enlazando después con la ausencia por la CAN-, Deco justo después de comenzar el ejercicio como una locomotora, ahora Puyol… Es muy difícil crear automatismos y una maquinaria ganadora si tus principales piezas te van desapareciendo del engranaje un día sí y otro también, y sin embargo el cuerpo técnico del Barcelona ha mantenido a su equipo a flote. Eso es un gran síntoma para el optimismo.
- Rijkaard y la toma de decisiones. Tras el desastre final del curso pasado, en el que tuvo una gran responsabilidad, y el comienzo dubitativo en éste, Rijkaard parece haberse decidido por fin a tomar esas decisiones cuya ausencia llevaba tiempo dando carnaza a sus críticos –el rumor de Mourinho se difunde cada vez más-. La principal, sin duda, la suplencia de Ronaldinho, sombra de lo que fue, y que llevaba ya demasiadas jornadas ralentizando el ritmo del equipo con su lentitud; de forma natural, el testigo ha pasado a Messi, seguramente la gran estrella de la Liga. También se ha dado cuenta Rijkaard de que el actual Xavi, sin sombra de chispa, pesado, horizontal y parsimonioso, representa una rémora para un centro del campo que se pretende mucho más dinámico; así, es difícil pensar que, fracasado el experimento de los tres pequeños, el de Tarrasa pueda ya descabalgar de esa posición a Iniesta, pues en forma Deco es indiscutible ahí. Finalmente, es de destacar la confianza que se está dando a Bojan, en quien muchos vemos la traza de un futbolista diferente, mientras que Giovani –vendido como futuro crack a principio de temporada- va perdiendo peso en el equipo. Sería mucho más fácil llevarlos a los dos por un camino similar, y, como en los casos anteriores, se ha tomado la decisión más arriesgada. De momento los experimentos no están funcionando mal.
-Un equipo ideal. De acuerdo con lo expuesto en los dos párrafos anteriores, y con toda la plantilla disponible, el Barcelona puede montar un once titular de auténtico lujo, en el que además pueden introducirse interesantes variantes. El equipo estaría compuesto por el portero y defensas arriba mencionados, con Yaya barriendo por delante, Deco en las transiciones e Iniesta de mediapunta agitador con posibilidad de caer a bandas. Partiendo desde la derecha Messi, arriba siempre Eto’o y Bojan de acompañante, cayendo al costado uno de los dos cuando necesario. Contra equipos con un costado derecho débil puede entrar Henry por Bojan, mientras que en ciertas circunstancias podría incluirse a Zambrotta –un futbolista que puede rendir a mucho mayor nivel del ofrecido hasta ahora- al lateral derecho. Esto último ofrecería dos alternativas interesantes: por un lado, mucha más profundidad que con Puyol; y por otro, desplazamiento del capitán al centro y el consiguiente aprovechamiento de Márquez como mediocentro de posición, lo cual permitiría descolgarse a Touré y aprovechar su llegada. Así, dependiendo del partido o del rival, el Barça presentaría versiones del 4-4-2 o el 4-5-1 (como variaciones del 4-3-3 de partida) con especialistas de clase mundial casi en cada posición. Un equipo temible si se trabajan bien estas variantes.
-Futuro. Finalmente, y aunque eso no afecte directamente a la presente temporada, se debe mencionar que el Barcelona tiene una base estupenda para construir un gran equipo en los próximos años. De la tentativa de once inicial descrita en el apartado anterior, sólo Deco llega a los treinta años; los defensas –cuya vida deportiva normalmente es más prolongada- se mueven en la horquilla 26-29, mientras que todos los demás jugadores están por debajo de los 27 –límite que marca Eto’o- con los casos extremos de Messi y Bojan Krkic. Una base de equipo campeón, que sólo debe asumir a corto plazo el relevo del luso-brasileño (aunque encontrar un sustituto a su nivel no será fácil) y que, por tanto, está preparado para asumir a medio plazo el fichaje de un crack que desempeñe el papel que correspondió a Ronaldinho en años gloriosos. Así, si se impone la paciencia y la gestión es la adecuada, el Barça –más allá de un mal momento coyuntural- puede seguir siendo referencia en el fútbol europeo durante varios años sin necesidad de soluciones mágicas ni catarsis de ningún tipo. Siempre, claro, que el evento probable de un Madrid campeón de Liga y el posible de un año sin títulos no nublen la vista de los dirigentes barcelonistas.
« Miguel Rico: “Hoy vende más un tenedor del Barça que una noticia” | El murciélago de 8.000 millones »


(3.9, 7 votos)



RSS






