El ‘Terzo tempo’: burdo maquillaje

La pasada semana, coincidiendo con la reanudación del campeonato liguero en Italia, la FIGC (Federación Italiana de Fútbol) ponía en marcha una nueva iniciativa en todos los campos de Serie A y Serie B. Inspirándose en el conocido ‘tercer tiempo’ del rugby, los mandamases del fútbol transalpino han decidido que, a la conclusión de los partidos de fútbol de las dos primeras categorías nacionales, los equipos contendientes se dirijan hacia el centro del campo e intercambien amistosos y deportivos saludos, como muestra de ‘normalización’ de la complicada situación del fútbol italiano.
La medida, que fue cumplida a rajatabla en todos los encuentros disputados el pasado fin de semana, llega tras los últimos arranques de violencia ultra que sacudieron el calcio hace ahora un par de meses. La muerte del aficionado laziale Gabo Sandri tras un disparo efectuado por la policía de Arezzo, a la que siguieron los gravísimos disturbios que los seguidores ultras protagonizaron por todo el país, ha terminado de manchar definitivamente la sucia imagen del fútbol en Italia. El torpe remedio del ‘Terzo tempo’ ideado por la FIGC no es más que una media sobre el objetivo en una foto que tiene difícil retoque.
El problema italiano no parece estar en el césped. El problema italiano es más difícil de controlar. La confraternización de los futbolistas al término de los partidos poco puede hacer por el ya corrompido espectáculo del fútbol. Lo que debería ser una fiesta, unas horas de disfrute y entretenimiento incluso familiar, ha pasado a ser una guerra con pequeñas batallas o escaramuzas cada domingo. Muchos hinchas italianos, y permítase la generalización, no van al fútbol para disfrutar del encuentro, para ver jugadas maravillosas o goles para guardar en la memoria. Su leitmotiv es, más allá de la propia victoria de su equipo, la derrota del encarnizado rival, en unas rivalidades que, en muchos casos, llegan ya muchísimo más allá de lo meramente deportivo. No es de extrañar, pues, que el fútbol hace tiempo que ha dejado de ser un fenómeno familiar en Italia.
Compeler a veintidós futbolistas a saludarse amigablemente ante los ojos llenos de ira de 10.000 seguidores ultras poco puede hacer por apaciguar a la masa. El saludo, el abrazo y el reconocimiento mutuo del esfuerzo por parte de ambos equipos debería ser algo intrínseco al espectáculo deportivo. Cuando surge por obligación, por mera imposición, el gesto deja de tener sentido. La solución no pasa por llevar de la mano a 22 profesionales para que claudiquen y estrechen sus manos en símbolo de deportividad. Lo antinatural del saludo nos hace pensar en que la raíz del asunto no es más que un problema educacional, de cuna. El combate, la lucha deportiva, la contienda amistosa en pos de un vencedor, nunca debió llevar aparejado ese sentimiento de enemistad que parece haberse hecho habitual en el deporte moderno. El reconocimiento al mérito ajeno, ya sea del vencedor o del perdedor, tiene que ser inculcado desde los primeros pasos deportivos, en las categorías inferiores. Sólo así se normalizará una situación que tiene una complicada solución.
Secciones: Calcio
« Copa de África 2008: Benin (Grupo B) | Previo Octavos de Copa (vuelta) »

(4.2, 5 votos)



RSS







#1 Arganboy dijo,
16 Enero 2008 5:28 pm
Las últimas líneas son más esperanzadoras que el resto del artículo. Pesimista en general, no sé qué le ves de malo a que se den la mano en el centro del campo. No creo que esos hinchas de los que hablas vean algo forzado en el gesto, no creas que son tan inteligentes, y como prueba, su comportamiento. Se ve una visión demasiado negativa en un gesto simbólico, que si acaso, sólo puede acarrear comportamientos positivos. Un saludo.
#2 Borja Barba dijo,
16 Enero 2008 5:37 pm
Arganboy, el gesto es criticable (si se me permite esta palabra), en la medida en que es algo impuesto y obligado, no espontáneo. ¿Acaso necesitan los futbolistas adultos y profesionales que les digan cuándo deben darse la mano o felicitarse bajo riesgo de ser sancionados?
El problema es que la FIGC lleva mucho tiempo sin agarrar el toro por los cuernos (¿para cuándo un registro de ultras peligrosos con acceso prohibido a espectáculos como en otros países?), y soluciones ‘light’ como ésta son más de cara a la galería que efectivas. La solución tampoco pasa por jugar a puerta cerrada, como se propuso tras la muerte de Sandri o del policía de Catania, pasa por tomar medidas impopulares, quizá, pero necesarias.
#3 sikander dijo,
16 Enero 2008 6:06 pm
pues a mi no me parece mal de cara a futuras generaciones , es un ejemplo para q lo vea la gente no es la solucion al problema pero no esta de mas ni mucho menos ,la educacion es algo q escasea hoy en dia en todos los ambitos ( politica, deporte, television) y esto no es mas q eso buenas maneras , es una piedra pequeña pero al menos puede dar ejemplo muchos . TA - LAN-TE!
#4 Lobo dijo,
16 Enero 2008 8:53 pm
me sumo a todo lo dicho por sikander.
#5 lurbe dijo,
17 Enero 2008 12:40 am
esa iniciativa no empezo la semana pasada, antes del paron ya se hizo, de hecho en la foto q acompaña el articulo se ve al inter y la fiorentina, partido de hace ya unas semanas…