Nicolas Sarkozy, hijo de padre húngaro y madre judía sefardita, se convirtió en presidente de la República francesa el 16 de mayo de 2007, después de derrotar días antes a Ségolène Royal en la segunda vuelta de la elecciones presidenciales francesas. Desde entonces, nadie duda de su capacidad de liderazgo e influencia en esta Europa dormida. Algunas de sus medidas resultan, al menos, algo sorprendentes.
Una de las últimas impone objetivos a sus ministros para permanecer o no en sus carteras ministeriales. Órdago a la grande. El gabinete privado Mars&Co establecerá un programa de objetivos cuantificables para medir el resultado, y por extensión el éxito, de su equipo de gobierno. El que no llegue al 5, abandonará el ministerio. Cada uno de estos objetivos están diseñados a la medida de cada cartera pública, por lo que son teóricamente alcazables por su titular. La cultura del resultado a la enésima potencia.
La pregunta es… ¿Sarkozy también será protagonista de los blogs dedicados al fútbol? Pues en este caso sí porque me sirve de ejemplo perfecto para hablar sobre la cultura del resutado en el fútbol y la posibilidad de establecer objetivos cuantificables no sólo para incentivar a los futbolistas, sino para decidir sobre su futuro, sobre su continuidad en la plantilla. El que no llega al 5, abandonará el vestuario.
La llegada del mercado de invierno empieza a caldear el ambiente en la prensa deportiva con informaciones de las nuevas altas y bajas en los equipos. Pero nadie habla de los parámetros utilizados en la mayoría de estos clubes para señalar con el dedo a unos para irse y a otros para quedarse. Con Nicolas Sarkozy no tendríamos este problema, sólo tendríamos que ver las notas de enero y junio.
¿Realmente es una locura establecer un mínimo de goles a un delantero centro para garantizar su continuidad en un equipo? ¿Se le puede exigir a un portero un mínimo de efectividad en sus paradas para seguir dentro del vestuario? Los objetivos cuantificables no son un absurdo dentro del deporte: 1) Los jugadores de baloncesto son medidos cada jornada por una valoración personal de acuerdo a sus números y minutos jugados; 2) Los porteros de balonmano miden sus actuaciones por porcentajes de efectividad.
En la actualidad existen empresas dedicadas a medir cada movimiento dentro de los partidos. Muchos clubes de primer nivel -el Valencia durante la época de Rafa Benítez como entrenador- contratan sus servicios para tabular cada detalle: balones perdidos, balones recuperados, controles con la pierna derecha, controles con la pierna izquierda, kilómetros recorridos… estadísticas, estadísticas, estadísticas. Establecer parámetros cuantificables a partir de los números sería muy sencillo y elaborar un programa de resultados mínimos también.
En estos momentos, la mayoría de los debates de los aficionados y gran parte de la prensa giran en torno a detalles medibles. El famoso estado de forma de Raúl ha dado un vuelco de 180 grados sólo por un aspecto cuantificable: su número de goles anotados. La cultura del resultado invade el mundo del fútbol, pero de una forma más cruel que si realmente se establecieran parámetros reales para su aplicación. Si Raúl lleva pocos o muchos goles queda a la subjetividad del espectador, del lector, del usuario, del oyente… pero si tuviéramos una regla para medir, la cuenta sería directa.
Dentro de la misma plantilla existe otro ejemplo perfecto: Gonzalo Higuaín no cuenta, al menos aparentemente, con el beneplácito de Bernd Schuster. En el debate de una de nuestras entradas más recientes, los usuarios nos terminan de llegar a un acuerdo sobre las cualidades del jugador argentino para continuar dentro del Real Madrid. Si existiera un programa en el que se estableciera un mínimo de goles, de pases de gol, de kilómetros, de balones recuperados, de disparos a puerta y todo ellos en función de los minutos jugados, este problema no lo tendrían. Y si nos es posible, al menos nos queda Nicolas Sarkozy.
Seguramente el mundo del fútbol sea algo más que números y el Programa Sarkozy aplicado al deporte del balompié no deje de ser una utopía, una dinámica de difícil instauración y lo que es peor, de dudoso éxito. Pero evidencia la doble moral de la cultura del resultado, que no sirve para aplicarla a través de objetivos reales pero sí para alentar debates sobre el estado de forma o la valía de un jugador.

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#1 Miguel Gutiérrez dijo,
5 Enero 2008 1:06 am
El ejemplo de la ACB;
Valoración = Puntos + Rebotes + Asistencias + Robos + Tapones + Faltas recibidas - Tiros fallados - Pérdidas de balón - Faltas cometidas
#2 Leonardo Da Vinci dijo,
5 Enero 2008 1:27 am
A mí valorar a los delanteros por su efectividad de cara al gol me parecía una auténtica equivocación. En el fútbol el gol es el mayor engaño que hay, sirve para tapar cualquier carencia. Ya puedes hacer un partido desastroso que si metes un gol de chiripa habrá borrado de un plumazo todos tus errores anteriores. Hay factores intangibles en el fútbol que son más importantes que un simple gol. Y lo mismo para un portero claro.
#3 manu dijo,
5 Enero 2008 7:21 am
En la NBA se dieron cuenta que la valoración puede no ser del todo justa ya que no se cuantifica la defensa (los robos y tapones no tienen porque ser una brillante defensa) así que desde hace dos años los de Lenovo sacan una estadísitca que mide la diferencia de puntos cuando un jugador está en cancha (también se hace para dúos, tríos, quintetos,…)
En la NBA también se mide la Eficiencia, similar a la valoración pero sin contar las faltas.
http://www.nba.com/statistics/lenovo/lenovo.jsp
#4 David dijo,
5 Enero 2008 11:22 am
Muy interesante articulo!!
Justamente hace unos dias lei algo parecido que quieren aplicar en la MLS…
alguien que lo aplicaba al baseball, penso… por que no hacerlo con el futbol?
el articulo es el siguiente:
http://soccernet.espn.go.com/columns/story?id=495270&root=mls&cc=3888
#5 Juan F. Cía dijo,
5 Enero 2008 11:27 am
manu,
Por ejemplo en la NBA se fichan jugadores para ser el sexto, séptimo y octavo hombre. Y en un función a eso ya se establecen proporciones de minutos jugados y aportaciones numéricas probables. Los seleccionadores de baloncesto aplican un sistema similar cuando eligen a unos y descartan a otros. También estoy de acuerdo contigo en que el sistema podría ser injusto, pero lo es aún más la posibilidad de ponerle la cruz a uno o ensalzar a otro por la interpretación subjetiva de los mismos números por una tercera persona. No sé, la intención era plantear el debate…
#6 Teje dijo,
5 Enero 2008 12:00 pm
Cada deporte es un mundo distinto. Yo no le veo ningún futuro a esto, el fútbol es algo más que unas simples estadísticas, entre otras cosas porque son los denominados “INTANGIBLES” los que definen la verdadera calidad de un futbolista, y éstos de momento no se pueden medir estadísticamente.
Aparte de que todo no se puede medir, las estadísticas no siempre son efectivas: quizá Diarra se hace más de 5000 kilómetros por partido que los que en su día hacía Fernando Redondo, pero los que se recorría éste eran mucho más efectivos. Puede que Milito recupere 10 balones, mientras que Eto´o solo “mangue” uno, pero ese balón recuperado por el camerunés lo hará en una posición delantera y supondrá un grave peligro para sus rivales, ¿como se mide el peligro?
Se podrían poner muchos más ejemplos de este tipo, pero una simple muestra es muy evocadora de que todo es relativo, de que el fútbol no se puede simplificar a unos absurdos números, que pueden orientar, pero nunca hasta el extremo de que por su causa se tomen decisiones drásticas.
#7 buke dijo,
5 Enero 2008 1:25 pm
Yo también iba a hablar de los intangibles, pero como ya lo han hecho dos compañeros, y no me gusta repetir algo que ya se ha aclarado, os dejo algunos temas que no se podrían medir pero que son determinantes en el juego:
-La presión. Un delantero que presiona a la defensa, normalmente no recuperará el balón, pero cuando se hace bien, posibilita que los compañeros que tiene detrás lo hagan. Sí, se le daría la recuperación de balón a Baptista, por ejemplo, pero se estaría olvidando que Raul ha perseguido a la defensa para que diesen mal el pase.
-La distancia de los pases. Un centrocampista ha de saber pasar el balón salvando los obstaculos que son los rivales, por tanto, los pases más dificiles suelen ser rasos y a 15 metros o más. Pero claro, en una estadística tan fría como la del baloncesto se estaría valorando de la misma manera un pase de los que dan gago o diarrá al compañero que tienen al lado a dos metros que uno que pueden meter iniesta o silva o guti a 20 metros raso.
-El liderazgo y la experiencia. Algo que creo que no podría plasmar ninguna estadística es la capacidad de algunos jugadores de en un momento dado del partido, de echarse el equipo a las espaldas, de saber guardar las espaldas a los compañeros, darle pausa o ritmo al juego cuando hace falta.
-El esquema. Está claro que por encima de la capacidad de los jugadores está el esquema. Porque pese a tener jugadores de similar calidad, no hacen un mismo estilo de juego el barcelona de Rijkaard o el chelsea de Mourinho, pese a que los resultados si que pueden compararse, la manera de llegar a él no, y por este motivo, el barcelona por ejemplo sería mejor en pases completados, en posesión del balón…. mientras que el chelsea brillaría en las recuperaciones y en los kilometros recorridos por sus jugadores. Una simple estadistica demostraría que en el chelsea son 11 makeleles y en el barça 11 iniestas, cuando en realidad son equipos de similares calidades, que incluso juegan un mismo esquema 4-3-3.
-La “suerte”. En el baloncesto, donde se meten 70 canastas por partido, es dificil hablar de derrotas injustas, porque si bien puedes fallar un tiro, al siguiente es más que posible que lo metas, es decir, hay muchas oportuniades para conseguir puntos, y el que juega bien suele acabar ganando al que juega mal por simples probabilidades: Si tiras mucho a canasta y te tiran poco, es muy dificil que pierdas. Pero resulta que en el futbol no pasa eso, un equipo que tire mucho a puerta no tiene porqué ganar.
#8 Bacalhau dijo,
5 Enero 2008 7:50 pm
Joder, hasta aqui llega el cabron de sarkozy … Una cosa : los ministros que no respetan sus objetivos seran despedidos pero si son despedidos es que alguien mas arriba tampoco cumplio sus objetivos,no ? Y a éste lo van a despedir también ? Menuda medida demagogica …
A lo que ibamos,por supuesto, no creo que las estadisticas puedan expresar toda la complejidad del futbol simplemente porque en el futbol hay cosas que no se pueden cuantificar. Dicho esto, unas estadisticas pueden ayudar en una toma de decision. Las estadisticas pueden paticipar en la toma de decision pero nunca ser el criterio decisivo para decidir.
Un gran semiologo francés, Roland Barthes, en su libro “mitologias” ( describe en unas cronicas, los habitos,los objetos, la gente de Francia de los anos 60) dijo que al “REDUCIR TODA CALIDAD A UNA CUANTIDAD EL MITO HACE UNA ECONOMIA DE INTELIGENCIA”
Saludos !
#9 Juan F. Cía dijo,
5 Enero 2008 8:18 pm
Sólo quería hacer un pequeño apunte. Mi cita a Rafa Benítez no fue casual, lo que quise expresar con eso es que ya existen entrenadores que toman decisiones de tipo técnico en base a los números que les proporcionan este tipo de empresas a las que aludía en el artículo. Y si un entrenador como Benítez puede tomar la decisión de no alinear a un jugador que tiene una tendencia negativa en sus números, tal vez ahora con más poder de decisión en el Liverpool pueda decidir su marcha. No sé, son cuestiones que me pregunto en voz alta o, en este caso, a letra escrita.
Todos estamos de acuerdo que el fútbol es un estado de ánimo, que está lleno de intangibles que no se pueden medir y que además todo esto tiene influencia decisiva en el resultado, pero también sabemos que los números cada vez pesan más y que es posible que lo que comentamos en esta entrada no esté demasiado alejado del futuro próximo.
Saludos.
#10 toto dijo,
5 Enero 2008 9:20 pm
En la NFL se utiliza las estadisticas para medir la continuidad de los pateadores, que tienen contratos cortos, por efectividad. Este sistema no hace mas que someterlos a una gran presión psicologica.
El futbol es diferente, no se puede pretender que un jugador tenga un rendimiento aceptable cuando no goza de oportunidades. El no decide que se fichen 3 o 4 jugadores en su mismo puesto, ni el gusto de su entrenador.
Imaginemos que un entrenador no gusta de un jugador de gran futuro, y este es relegado, y despedido porque sus estadisticas son insuficientes. Cuando ese mismo jugador con continuidad puede suponer un patrimonio millonario para el club.