Desde hace tiempo arrastro la idea de realizar en Diarios de Fútbol una serie de reseñas sobre libros de fútbol. Tanto desde la literatura como desde el ensayo, no son pocos los autores que, con mayor o menor fortuna, han intentado trasladar a la palabra escrita diferentes aspectos del fenómeno futbolístico. Me he animado, finalmente, a comenzar esta serie de reseñas después de haber llegado a mis manos un libro de cuentos que aunque en principio nada tiene que ver con el fútbol, contiene una pequeña joya titulada “Roberto Martínez y las mujeres” en cuya trama tiene una importancia fundamental el asunto del balón.
El libro se titula “Corazones Sagrados”. Es un conjunto de cuentos breves autoría del historiador de la ciencia de Juan Pimentel, cuyo nexo en común es que todas las historias narradas están situadas en la infancia, más precisamente, en la época en la que comenzamos poco a poco a abandonarla, un tiempo, en palabras del autor en el que aún se puede “mezclar la ingenuidad de los niños con la lógica de los adultos, una mezcla extraña y peligrosa, una mezcla que sólo se produce en esos años de la vida antes de que la propia vida, invariablemente, reduzca a ambas al absurdo y ponga a las dos –a la ingenuidad de los niños y a la lógica de los adultos- en su verdadero sitio, en el mismo escaparate de la estupidez humana”.
En esa época, pues, se ubica “Roberto Martínez y las mujeres”, cuento con el que Pimentel hace un homenaje a lo que significa el fútbol en la infancia del aficionado, al mismo tiempo al que construye una preciosa historia en la que el deporte rey es una metáfora sobre el conocimiento de la realidad, “una verdadera representación de la propia vida”, tal y como descubre el protagonista del cuento. El título del mismo hace referencia a Roberto Martínez, delantero del Real Madrid en la segunda mitad de la década de los setenta, goleador cuya máxima virtud era la de saber estar ahí donde a la caprichosa pelota le daba por caer. Virtud que comparte Roberto Martínez con Santi Mosquera, alias el Chino, sólo que éste sabe estar en el lugar adecuado y el momento preciso no en el juego del balón, sino en ese otro juego, más trascendente, sin duda, que se comienza a practicar precisamente en esa edad en la que comenzamos a dejar de ser niños. Más bien, quizá es precisamente por ese juego por el que comenzamos a abandonar la infancia.
No puedo, no quiero, estropear la trama del cuento. Pero sí recomendarlo –y al mismo tiempo todo el conjunto del libro- a esos lectores nuestros que, como el protagonista del mismo, dibujaban goles en papeles milimetrados y acudían al estadio de sus equipo a imaginar que ellos mismos vestían la camiseta blanca, azulgrana o rojiblanca, qué mas da, que daba color a sus sueños; un color que, de alguna manera, aún hoy, adultos, pervive.
“Corazones sagrados”, Juan Pimentel. Ediciones de La Discreta, Madrid, 2007. 144 páginas. 13 €






RSS
#1 jfreak.alvaro dijo,
4 diciembre 2007 4:20 pm
Hola mucho gusto de poder postear en este blog. Sólo de sugerencia y muchísima recomendación, lean y hablen acerca del libro “Dios es redondo” de Juan Villoro. Gracias