Ser muy bueno en lo que se hace genera dos problemas. El primero, que para actuaciones futuras el listón se sitúa muy alto. El segundo, y más grave, que a veces uno termina por creérselo y, sin duda, este es el comienzo del fin. Ambas cosas le han pasado esta temporada al FC Barcelona.
Ésta comenzó aún saboreando el éxito del doblete conseguido el año anterior. Las expectativas para este curso, por tanto, eran máximas. Además, se suponía que con los flamantes fichajes de Zambotta, Thuram y Gudjohnsen, el Barcelona solventaría los únicos problemas que el equipo había mostrado la temporada anterior, a saber, falta de garantías en ambos laterales, cierta endeblez defensiva y falta de un recambio solvente para Eto`o en la delantera. Así, con la misma base del equipo que el año anterior deslumbró a toda Europa con su fútbol ofensivo y eficaz, más tres importantes refuerzos, todos los analistas coincidían en que este equipo no tenía techo.
Lo que no sospechaba nadie es que la temporada terminaría mirando al suelo. Bueno, es injusto decir que nadie. Martin Perarnau avisó ya en su blog de que la pretemporada diseñada por el club podía hacer que durante el transcurso de la temporada el equipo se resintiera físicamente. Acertó de pleno.
El año deportivo comenzó con un primer revés que debió de servir de aviso al Barcelona. En Mónaco, el Sevilla le pasó por encima llevándose la Supercopa de Europa. Un torneo menor, sin duda, pero de gran importancia simbólica.
La Liga, empero, comenzó bien. Desde las primeras jornadas el Barcelona se situó líder, aún sin marcar una distancia significativa frente a sus seguidores. En Champions, igualmente, el equipo culé demostró estar en buena forma en la fase de grupos, a pesar de que a la postre quedaría en segundo lugar tras el Chelsea. Fue en esa competición, precisamente, en la que sufrió su primer gran revés de la temporada. No fue en el marcador. En el partido disputado en Bremen, Eto`o se lesionó de gravedad, y estuvo fuera de los terrenos de juego varios meses. Pronto Messi acompañaría al camerunés en la enfermería.
Llegó el clásico y ahora sí, el Barcelona se llevó su primer gran revés en el marcador. Se presuponía que el equipo culé podría repetir la fantástica victoria del año anterior. El Barcelona venía de vencer al Sevilla en el Nou Camp y el Madrid de perder en Getafe. Sin embargo, el Madrid, con un fútbol parco, pero sumamente eficaz, supo vencer a un Barcelona que descuidó en exceso las labores defensivas.
Aún así, el Barcelona se mantuvo líder. Liderato que perdería dos jornadas después, a favor del Sevilla, que se postuló como la gran alternativa a los dos colosos para hacerse con el título final. Las jornadas avanzaron y la clasificación se comprimió. Los tres equipos, si exceptuamos la alternativa de un intermitente Valencia, se postularon como los únicos posibles contendientes a la victoria final, recorriendo muy diferentes caminos. El Sevilla el de un fútbol alegre y sin la presión propia de un grande. El Madrid con un fútbol de muy poca calidad, alternando grandes victorias con derrotas estrepitosas, sin transmitir sensaciones de poder ser campeón, pero sin descolgarse en ningún momento. El Barcelona, finalmente, con el cartel de gran favorito, pero sembrando nuevas dudas a cada partido.
Llegó diciembre y el Barça perdió la Intercontinental. Un título menos, una copa que restar a las siete que algunos se marcaron como gran objetivo final. Tras un comienzo de año nefasto, algunas alarmas comenzaron a sonar en Can Barça, y solo el sonido de las que también sonaban en Sevilla y Madrid hizo que en Barcelona aún se creyera a pies juntillas en el proyecto de esta temporada. Aún así, se comenzaron a escuchar los primeros silbidos en el Nou Camp.
Se habló de crisis, una palabra tan manida en fútbol que en ocasiones pierde su sentido. En este ambiente de dudas, la afición blaugrana se aferraba al regreso de Etoo y Messi como el punto de inflexión que haría recuperar el máximo nivel de juego al equipo. Sin embargo, el regreso de Eto`o fue, en las primeras semanas, más un problema que una solución. El camerunés se negó a saltar al terreno de juego en los últimos minutos de un intrascendente partido frente al Racing de Santander y posteriormente “rajó” contra todo y todos. Se abrió la Caja de Pandora del vestuario.
En esta tesitura llegó el enfrentamiento de octavos de final de la Champions frente al Liverpool. La ida se jugó en un Nou Camp vestido de gala, en el que el Barcelona se presuponía podía dar un golpe de autoridad encima de la mesa europea. Sin embargo, en un partido extraño que el Barcelona dominó desde el principio hasta el fin, terminó perdiendo por 1-2. La Champions se ponía casi imposible, a pesar de la confianza que algún culé idealista aún mantenía. Dos semanas después, se certificó la eliminación. El Barcelona se aferraba a la Liga y la Copa como únicos títulos para salvar la temporada.
Entre ambos enfrentamientos frente al Liverpool hubo un atisbo de resurrección con un Barcelona jugando un gran fútbol a partir de un cambio de sistema de Rijkaard, que impuso un nuevo 3-4-3. Se remontó en Copa frente al Zaragoza y, tras esta victoria y a pesar de la derrota en la máxima competición europea, la afición culé aún se mantuvo ilusionada cara al final de temporada.
En estas llegó el momento clave de la temporada. El Barcelona recibía al Real Madrid en el Nou Camp. El equipo culé venía de perder por 2-1 en Sevilla, en un extrañísimo partido en el que terminó con nueve jugadores y que el equipo catalán pudo haber finiquitado en la primera parte, en la que Ronaldinho erró un penalti con un 0-1 en el marcador. El Real Madrid llegó al clásico titubeante, como toda la temporada, a cinco puntos de su máximo rival. Una victoria culé habría servido, sin ningún género de dudas, para descartar definitivamente a los blancos para el título de Liga. El partido fue enorme. El Barcelona se vio sorprendido por un Madrid que salió al campo como una furia y pronto se adelantó en el marcador. A pesar de que los blaugranas supieron reaccionar, fue un jugador suyo, Oleguer, quien se encargó de dar vida al Real Madrid con una expulsión más propia de un aficionado que de un profesional. En la segunda parte el Madrid pudo sentenciar en momentos puntuales, pero un gran Messi –que aquel día se confirmó como una estrella mundial-, quien firmó un hat-trick, evitó la derrota del Barcelona.
En aquel partido, no sólo no se sentenció la Liga, sino que se comenzó a perder. Tras el clásico llegaron las derrotas frente al Zaragoza, y Villarreal, alternadas con una victoria en casa frente al Getafe en Copa, que nos dejó el gol del año.
Al fin, llegó la debacle. El Getafe aplastó a los culés por 4-0 en la semifinal de copa. Se comenzó ya a hablar sin ambages de un fin de ciclo en el Nou Camp. Lo peor, sin embargo, estaba por llegar. El Betis empató en el Nou Camp en el último minuto de un partido que el Barcelona mereció vencer por goleada y el equipo culé perdió el liderato. Nadie entendía cómo se había llegado a esa situación. Ya solo quedaba agarrarse al clavo ardiendo de un posible tropiezo del nuevo líder, el Real Madrid y ganar todo. Y he aquí que el Madrid tropezó. En la anteúltima jornada, el Madrid fue perdiendo hasta el último minuto en la Romareda, mientras el Barcelona vencía al Espanyol en casa. Todos los culés del mundo estaban ya descorchando en champán cuando, en un minuto que pasará a la historia blanca del Madrid y a la negra del Barcelona, Van Nistelrooy marcaba en Zaragoza al tiempo que Tamudo lo hacía en Barcelona. El Nou Camp enmudeció definitivamente. El Madrid había tropezado y el Barcelona no lo aprovechó.
La última jornada se cerró con un Barcelona pegado al transistor en busca de un tipo milagro que sólo ocurre, cada cierto tiempo, en la isla de Tenerife. El milagro no llegó, aunque estuvo a punto, y la que se suponía que iba a ser la gran temporada del Barça terminó siendo celebrada en Cibeles.
El Barcelona, pues, terminó la temporada como “el malo”. Esto genera el problema de a veces uno termina por creérselo y en este estado mental, tiende a no valorar las cosas buenas que uno tiene. Por suerte, el Barcelona, no ha caído en este vicio. En el club se cree en el equipo que hace sólo algo más de un año reinó en París y, sobre todo, se han valorado no sólo los defectos, sino también las virtudes del equipo que este año no ha ganado nada. Sólo así, sin tirar todo por la borda, se puede recuperar al equipo campeón.






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#1 elDiez dijo,
27 julio 2007 2:28 pm
Una vez más un post acertadísimo Dadan de lo que ocurrió esta temporada al Barça, mucha ilusión en cada competición y casi todas acabaron en decepción para el aficionado, aún siendo a veces por mala suerte…
De todas formas, al final son los medios los que suben a las nubes o bajan al suelo a los equipos… Se habla muy rápido de crisis y de fin de ciclo con un par de resultados negativos, y de repente el buen ambiente que había cuando se ganaba se torna en lo contrario. La prueba está en que el Madrid estaba muy mal y al final ganaron la liga;
Yo creo que el Barça no está muerto, y que con la plantilla que tienen y compromiso (que es lo que faltó y le sobró al Madrid) pueden volver a estar arriba esta temporada.
#2 betico214 dijo,
27 julio 2007 2:47 pm
eso de que el barcelona mereció ganar al betis será de broma o lo opinas tú porque, que yo sepa el F.C Barcelona marcó de penalty, e hizo un mal partido,al igual que el Real Betis Balompié,solo que este marco en una jugada que si que era merecedora de ganar el partido ya que partidos anteriores robaron el partido a los beticos gracias a la ayuda de los árbitros al igual que pretendian hacer en el Nou Camp
#3 SuWoN dijo,
27 julio 2007 3:43 pm
betico se te notan lso colores, el barça en ese partido se canso de atacar…
#4 Slim Shady dijo,
27 julio 2007 4:35 pm
El partido del Betis yo recuerdo como 3 ocasiones de gol clarisimas falladas x el Barça y seguro q alguna mas tuvo,ese partido lo merecio ganar el Barça claramente.
Luego tambien hay q decir q en los momentos finales de la temporada la suerte nunca acompaño al Barcelona como en el dia del Betis o el partido del Espanyol,una suerte q si acompaño al Real Madrid durante todo el tramo final.
Para el año q viene espero q el Barça vuelva a ser el q era ya q tiene la mejor plantilla q yo le he visto a cualquier equipo de futbol q recuerde
#5 betico214 dijo,
27 julio 2007 4:38 pm
Todos opinamos a favor de nuestro equipo,yto desde luego espero que el Betis gane la liga,y que el Sevilla baje a 2,2B,….Hasta que no nos acordemos de que existe (broma ironica).
VIVA EL BETIS¡¡¡¡
#6 Giorgios Papaloukas dijo,
27 julio 2007 8:59 pm
Entre otras cosas se ha notado mucho la falta de Ten Cate en el vestuario. El actual entrenador del Ajax era el complemento ideal de Rijkaard, siempre hacía el papel de “poli malo”.
Que a Deco y a Ronnie les guste mucho la noche también ha influido notablemente. A ver si éste año nos va mejor.
#7 pep dijo,
30 julio 2007 12:05 pm
Este post resume toda la temporada y el acierto que han tenido desde la directiva para redirigir el barco y no dejarlo hundir del todo !! La temporada que viene volveremos a maravillar en el mundo !!!
Además, tenemos a dos chavales muy jóvenes y con ganas de morder a todos los rivales del Barça:Bojan Krkic y Giovani Dos Santos
#8 tartamundos trotamudo dijo,
30 julio 2007 1:07 pm
En el Barça-Liverpool yo no diría que el Barça dominó de principio a fin el partido… Sólo tuvo 20 minutos en la primera parte en los que realmente dominó. El resto del tiempo, el partido estuvo donde Benítez quería… Incluso diría que el Liverpool tuvo más oportunidades que el Barcelona.
#9 FC Barcelona: todo por ganar, todo por perder » Diarios de Futbol dijo,
12 septiembre 2007 1:36 pm
[...] se instalan de alquiler en el vestuario blaugrana, el año desembocará, con toda seguridad, en un segundo y consecutivo fracaso. Es la condición de este equipo que, esta temporada, comienza con todo por ganar y todo por [...]