Comenzaron los cuartos de final de la Copa América con un contudente 4-1 de Uruguay a Venezuela. El equipo anfitrión, a pesar del abultado resultado, salió de su torneo con bastante dignidad, y así lo recompensaron sus aficionados con aplausos al final del encuentro. Los charrúas, por su parte, han ido creciendo en confianza durante todo el torneo, y seguramente van a ser un rival de cuidado para Brasil en semis.
Tabárez dio la titularidad a Recoba, que había superado los problemas físicos y cuya presencia pedía una parte de la afición, pero su lugar en los titulares del día siguiente lo robó Forlán, autor de un partido mayúsculo. No habían pasado diez minutos de juego cuando el rubio ya había probado dos veces al arquero Renny Vega. No empezó bien Venezuela, con Páez y Arango bastante desconectados, pero en una ocasión aislada a punto estuvo el jugador del Mallorca de adelantar a su equipo. Lo impidió Carini, y de este modo seguramente cambió el rumbo del choque.
No se inmutó Uruguay, que seguía tocando el balón con criterio y acercándose cada vez más a la meta vinotinto. Volvió a avisar Forlán tirando fuera un balón de esos que lo fácil es embocar, y al final su trabajo tuvo premio al definir por bajo en el mano a mano tras un gran pase de Scotti. Pero la reacción de sus rivales fue inmediata: libre directo de Arango, la barrera que se abre y el empate al marcador. El resultado era seguramente injusto, pero abría todo tipo de posibilidades para la segunda mitad.
Tras la reanudación, Venezuela salió dispuesta a consumar la remontada. Arango por fin se pareció al jugador que hemos visto en España, Arismendi sustituyó a Ornelas y Páez parecía que comenzaba a carburar. Sin embargo, los intentos de la selección petrolera solían morir en línea de tres cuartos, donde Lugano cortaba balones con la autoridad de un mariscal y la serenidad de un cirujano.
Uruguay, por su parte, había dado un paso atrás, sin sentirse de todos modos demasiado exigido, y esperaba su momento. Así, mediada la segunda, Pablo García enganchó de zurda el balón a unos metros de la frontal, y el obús consiguiente se coló como una exhalación por la escuadra. El ex-madridista lo celebró enloquecido, consciente de que su tanto, quizá el mejor del torneo hasta ese momento, olía a semifinales.
Y así fue. A pesar de los cambios desesperados de Páez, que dio salida a Guerra y César González en los últimos minutos, la pausa y el empaque que mostraron los celestes acabaron deshilachando al combinado venezolano. Al final, como suele ocurrir en estas situaciones, aparecieron los huecos por los que los uruguayos se acercaron cada vez con más peligro al área rival. Así llegó el tercero, conseguido por el Cebolla Rodríguez –gran Copa América la suya- con un fuerte disparo raso que entró junto al poste, y el cuarto, logrado por Forlán a puerta vacía mediante un empalme de cierta dificultad.
Así concluyó el partido, y Uruguay ahora sólo se parece al dubitativo equipo que empezó el torneo en el nombre. Será difícil batirlos.




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#1 Xals dijo,
9 Julio 2007 4:35 pm
Un poco ficticio el marcador, ya que hasta el 2-1 Uruguay lo estaba pasando realmente mal porque no tenía la pelota. La primera parte no la vi, pero la segunda sí y la impresión que me dio Uruguay es la de equipo fuerte que se sabe mejor y que sólo espera su ocasión. Venezuela intentaba hacer daño con la pelota pero no lograron más que un par de centros peligrosos y algún disparo lejano. En cambio Uruguay tuvo la suerte de cara y Pablo García empalmó un cañonazo imparable, el mejor gol del torneo en ese momento, superado dos horas después por ‘el chupete’ Suazo. Después es lo que tú dices, Venezuela apoyada por su público va arriba y Uruguay mata a la contra. Venezuela no era equipo de semifinales.
Saludos.