La selección paraguaya, quizá la revelación de esta Copa América, aseguró ayer su clasificación al vencer al descafeinado combinado estadounidense por 3-1. De este modo, y considerando también el resultado del otro partido –en el que Argentina venció a Colombia- la última jornada de este grupo queda casi a beneficio de inventario; aunque haya aún una pequeña posibilidad de que se pueda entrar desde este grupo como mejor tercero, y el encuentro Paraguay-Argentina decida casi con seguridad al rival de Brasil en cuartos.
De todos modos, Paraguay no debe tener miedo de los miuras que se le aproximan. Con México, se trata seguramente de la selección que tiene un plan más claro, y lo desarrolla a la perfección. Lejos del habitual cerrojazo al que acostumbran los guaraníes, el Tata Martino ha construido un flexible 5-3-2, sin extremos ni mucho juego en el medio del campo –falta claramente un mediocentro de creación-, pero sí con un centro del campo de largo aliento, animoso, presionante y con mucho sentido del ritmo, donde Barreto pone la recuperación y el dinamismo y Bonet dota al equipo de profundidad. Además, sus delanteros titulares Santa Cruz y Cardozo se muestran en gran forma, y Cabañas está saliendo del banquillo en el segundo tiempo para rematar rivales, uno tras otro. Todos han marcado.
Ayer no fue un gran partido el que se jugó en Barinas, pero sí hubo intensidad, fútbol de ida y vuelta, y goles. Tras un tramo inicial de poco juego –como viene siendo costumbre en este torneo- ambos equipos comenzaron a soltarse a partir del minuto 20. Los norteamericanos, dirigidos por un buen Clark que a ratos encontraba en Olsen su mejor socio, movían el balón con pulcritud, y metieron en ciertos problemas a los centrales paraguayos, muy blandos toda la noche en los balones cruzados. Sin embargo, pesaba más la bisoñez de centrocampistas como Kljestan –qué triste que EEUU no se haya tomado en serio el torneo- y Paraguay robaba con suficiencia y se acercaba con peligro al área de Keller. Ya había avisado Rodríguez con un cabezazo al palo, y no había transcurrido aún media hora cuando una lamentable media salida del ex-guardameta del Rayo fue aprovechada por Barreto para hacer el primer gol del partido. Lejos de venirse abajo, reaccionaron con hombría los norteamericanos, primero con una estupenda jugada por la izquierda de Feilhaber que detuvo Villar –que acabó lesionado- y después con el empate de Clark, un poderoso latigazo que rozó levemente en un central antes de colarse.
Al comienzo de la segunda parte los paraguayos, conscientes de que el empate les valía, durmieron el partido con toques horizontales y ritmo muy pausado, y además encontraron un tesoro que no esperaban: el segundo error grave de la noche de Keller, que recibió una cesión bastante comprometida de Bornnstein y se quedó pinchado mientras Cardozo se quedaba con la pelota, se colocaba tranquilamente y la ponía de rosca lejos de su alcance. En un torneo donde se está viendo bastante buen fútbol, está llamando la atención el escaso nivel de algunos porteros.
Al segundo gol rojiblanco siguieron veinte minutos de abulia, con Paraguay dejando correr los minutos y los norteamericanos recuperándose del golpe moral del segundo gol. Ante la inoperancia de sus hombres, Bob Bradley movió ficha y puso en la cancha a Justin Mapp. El fino extremo, que había fracasado contra Argentina, le puso picante al partido: primero, con un gran desmarque en profundidad y definición sutil en el mano a mano que superó a Bobadilla pero se fue fuera, y después con un gran centro desde la derecha que un sorprendentemente solo Twellman cabeceó al muñeco. Estados Unidos se activó, y fue un milagro que no lograra el empate, especialmente en un cabezazo de Eddie Johnson, completamente solo en tres metros a la redonda, que se fue al cuerpo de Bobadilla.
Pero aguantó Paraguay, y acabó demostrando que si le falta preciosismo, le sobra contundencia. Cabañas, que llevaba veinte minutos en el campo y ya había avisado anteriormente, provocó inteligentemente una falta al borde del área y la transformó él mismo con un espléndido lanzamiento. Un 3-1 probablemente injusto, pero que castiga al equipo que despreció la Copa.
En el partido jugado posteriormente, Argentina venció 4-2 a Colombia, con goles de Crespo de penalty, dos de Riquelme y otro de Diego Milito. Por la selección cafetera abrió el marcador Perea, y Castrillón puso el 3-2 que daba la esperanza. Parece ser que Colombia dispuso de oportunidades incluso para empatar, pero no lo consiguió. Una pena que los horarios prohibitivos nos estén impidiendo en España disfrutar en directo del juego de los Messi y compañía.







RSS
#1 Nelson dijo,
3 julio 2007 3:39 pm
Paraguay es el 3er mejor equipo de esta copa detras de Mexico (1°) y Argentina (2°). Si evoluciona esta para campeon!
#2 el paya dijo,
3 julio 2007 3:47 pm
Coincido con el comentario EEUU mereció mejor suerte mostró mucho criterio para manejar el balón y por momentos paseó a Paraguay. tambien coincido con Nelson, los de Martino le pueden ganar a cualquiera. y sin dudas estan en el poquer de candidatos (Argentina, Brasil, México y Paraguay).
los invito a pasar por mi blog a leer un informe delas primeras 2 fechas de la Copa América.
abrazo
http://www.cuadernosdelbalon.blosgpot.com
#3 el paya dijo,
3 julio 2007 3:48 pm
puse mal la direccion es http://www.cuadernosdelbalon.blogspot.com. Ahora sí saludos gente
#4 edgar de zuvic dijo,
3 julio 2007 7:34 pm
paraguay siempre ha sido un buen equipo a pesar de no tener nombres tan resaltantes, roque es bueno, muy bueno, a pesar que nunca juega en su club