Tras la decepcionante experiencia de mi primer y único entrenamiento con el MCF, me encontré, por primera vez en mi vida, sin equipo. Este hecho suponía, a todas luces, un paso atrás en mi carrera. No sólo en la real, sino también en la soñada. A pesar de que me costó lo mío, porque hacerlo era como oficializar un hecho que me resistía a asumir, terminé por reflejar, en la entrada que había añadido con mi nombre en la enciclopedia del fútbol, de manera escueta, esta funesta situación:
“La temporada 1986/87 Gerardo Apellániz la pasó en blanco, sin equipo, debido a las lesiones”.
Al hecho de carecer de un club con el que, al menos, entrenar martes y jueves, se sumó otro aún más grave. Los chicos de mi nuevo colegio se empeñaban en seguir jugando durante los recreos a eso que llamaban “esku pilota”, mientras yo insistía, cada día, en llevar bajo el brazo el balón de fútbol en torno al que anhelaba organizar, aunque solo fuera de vez en cuando, algún partido. Sin embargo, cada recreo, invariablemente, terminaba jugando sólo, golpeando la pelota sobra la pared lateral del frontón, compañera de juego que pronto terminó por aburrirme.
Casi sin darme cuenta, me convertí en un marginado. No conseguía congeniar con ninguno de los grupos de chavales que ya estaban establecidos cuando yo me incorporé al colegio. De vez en cuando compartía un rato con algunos de ellos, en un juego organizado por los profesores, en alguna clase de gimnasia, en algún recreo suelto, pero siempre me dominaba la sensación de que entre aquellos chavales, yo era uno menos. Nunca uno más. De este modo, poco a poco me fui retrayendo, hasta que, un día me percaté de que mi nombre se había convertido en mi nuevo colegio en sinónimo de “bicho raro”. Era algo nuevo, extraño y desagradable para mí. Llegó un momento en el que pasaba los recreos en una parte apartada del patio, donde lloraba sólo, con la mirada fija en mi balón, al que, junto con la pared lateral del frontón, ya consideraba como mi único amigo. Me lamentaba por la suerte de haber cambiado de pueblo, y echaba profundamente de menos a los amigos que habían quedado definitivamente atrás.
Por las tardes seguía jugando a fútbol con mi hermano Juan -y la presencia siempre amenazadora de Schuster-, en la portería que mi padre nos había regalado. Pero aquellos momentos aislados de correr bajo la lluvia, de ensuciarnos con el barro del jardín, aquellos goles, espectaculares en nuestra imaginación, aquellos partidos uno a uno, que hoy recuerdo con un especial cariño y que fueron cimentando la amistad que hoy tenemos mi hermano y yo, no satisfacían mi necesidad de fútbol. Yo quería más. Quería resultados, clasificaciones, ligas, campeonatos, finales de liga de infarto, títulos perdidos o ganados en el último partido… tenía un hambre voraz de fútbol.
Quizá por ello –digo “quizá” porque no lo sé con propiedad- decidí crear, con papel y bolígrafo, mi propio universo futbolístico, con sus ligas, Copas de Europa y Mundiales. En ella, yo jugaba, junto mi hermano y mis primos, en el flamante club que habíamos creado en verano: el Lagun-Bi FC., con su precioso traje de camiseta naranja y pantalón negro. Inventé quienes serían los equipos rivales. Éstos estaban relacionados de alguna manera con la realidad. Así, creé equipos para toda la geografía española. Son nombres hoy olvidados, pero recuerdo, por ejemplo, el Cepsa Tenerife (en aquellos años el Tenerife lucía en su camiseta publicidad de esta empresa), el Expo 92 de Sevilla, el Racing de Madrid, el At. Barcelona o el FK 30 de Logroño (ignoro de dónde saqué este nombre).
Diseñé equipaciones para cada uno de aquellos equipos. En las habituales compras de principio de curso, había convencido a mi madre para que me regalara un bolígrafo de esos que tenían diez colores, y a buena fe que le saqué el máximo rendimiento. El Racing de Madrid tenía los colores del Real Madrid, excepto que su pantalón era morado. El Cepsa Tenerife lucía una camiseta a rayas azules y blancas, con el pantalón del último color. El FK 30 llevaba los colores del Athletic de Bilbao. Así hasta más de cincuenta equipos españoles, más otros tantos internacionales, para la creación de cuyos nombres utilicé un Atlas en el que localizaba ciudades con nombres dignos de tener un gran equipo de fútbol -Eskisehir en Turquía, o Cheliabinsk en Rusia, por ejemplo-, conformaban el universo futbolístico paralelo en el que yo estaba llamado a ser una gran estrella.
Aquel año, completé decenas de temporadas. Desplegaba, en varias hojas, el calendario completo de la primera y segunda divisiones, que, por cierto, me costaba horrores diseñar de tal modo que no se repitiera ningún partido, y después, una vez decidido el orden de los enfrentamientos, iba resolviendo el resultado de los mismos, uno a uno, tirando unos dados. El seis del dado equivalía a un cero en el marcador del equipo de turno, y los demás números, del uno al cinco, se mantenían igual. Para evitar, no obstante, la recurrencia de resultados abultados que quitara realismo a mi mundo soñado, en la mayoría de las ocasiones restaba algunos goles manteniendo la diferencia en el marcador. De ese modo, un 4-5 se convertía en un 0-1 ó 1-2, y un 3-5 en un 0-2 ó 1-3.
Después de completar la temporada, calculaba la clasificación final, con los positivos y negativos -aquella absurdidad de las clasificaciones de fútbol de los años ochenta- y, la llevaba al papel, acompañando el nombre de cada club con su bandera, al estilo de como hacían en aquellos años en Estudio Estadio. Tras ello, creaba una ficha de cada equipo. Dibujaba su traje, inventaba una plantilla completa, con nombres elaborados a partir de apellidos que sacaba del listín telefónico y otros, los de los extranjeros, inventados de tal modo que parecieran reales (los yugoslavos terminado en “vic” y los rusos en “ov”, por ejemplo), y repartía los goles logrados con los dados por cada equipo entre los integrantes de los mismos. Cuando tocaba el turno al Lagun-Bi, cuidaba mucho de repartir los méritos de nuestro equipo más o menos equitativamente entre mi hermano, mis primos y yo, de tal manera que todos éramos figuras de aquel mundo soñado.
Excepto, claro está, cuando los dados decidían que el Lagun-Bi sufriera una mala temporada. En ese caso, me imaginaba, el público se nos echaba encima. Era comprensible.
Entre temporada y temporada, decidía traspasos, creaba jugadores nuevos que llegaban a mi liga, procedentes de países exóticos e, incluso, realizaba modificaciones puntuales en las camisetas de algunos equipos como, por ejemplo, en aquellas de quienes tenían un “nuevo patrocinador”.
Lo que comenzó como un juego para llenar momentos de aburrimiento, poco a poco fue ocupando más y más tiempo, hasta el punto de que pasaba clases y recreos enteros ocupado en la tarea de dibujar fichas de partidos históricos de la Copa de Europa de mis sueños, con los esquemas tácticos de los contendientes, su disposición en el campo y los precedentes históricos de esos partidos. Del mismo modo, dedicaba las horas de estudio, necesarias al menos para terminar los deberes, a transcribir las clasificaciones, sortear las rondas de copa, etcétera.
Mis notas comenzaron a resentirse. Nunca había suspendido ninguna asignatura, hasta aquel año. Mis padres no acertaban a encontrar razón alguna para mi bajo rendimiento. Tampoco mis profesores, que comentaban asombrados que no levantaba la vista del cuaderno y que no entendían cómo un alumno hasta entonces aplicado, había podido cambiar tan drásticamente sus calificaciones. Claro, que no sospechaban que en mis cuadernos ya no había lugar para las matemáticas, la lengua o el inglés, sino que todo esto había sido desplazado por algo mucho más importante: trascendentales partidos, campeonatos enteros, disputados por equipos que nunca existieron.
…
Aquel mundo de ensueño futbolístico, de papel y bolígrafo, lejos de disolverse al pasar la crisis infantil de aquel tiempo, permaneció conmigo, en mayor o menor medida, durante años. Aún con trece, catorce, dieciséis años, a pesar del descubrimiento de nuevas experiencias, como en todo adolescente algunas ciertamente traumáticas –el amor, ay, sobre todo- , que habrían de ocupar casi por completo mi mente, cada cierto tiempo sentía la necesidad de reeditar alguna liga con el Lagun-Bi.
Además, la tecnología hizo que ese mundo soñado también evolucionara. La máquina de escribir, por ejemplo, me permitió durante un tiempo hacer clasificaciones absolutamente pulcras, que daba gusto leer. Pero, sobre todo, fue el ordenador lo que revolucionó mi mundo soñado. Mi tío Carlos me regaló el primero que tuve, un flamante MSX y un juego de fútbol que se llamaba “Match Day 2”. En aquel juego se podían editar los nombres de los equipos y, en cuanto lo supe, el Lagun-Bi tuvo su referente virtual. Dejé de lado los dados, pues, para adoptar la tecnología de los nuevos tiempos. Los partidos ya no se decidían por el capricho de los dados, sino que se disputaban en el terreno de juego de lo virtual.
Después, tras el MSX vinieron consecutivamente otros ordenadores –Spectrum, Amiga, PC-, con otros juegos de fútbol, cada vez mejor realizados, en los que, invariablemente, acababa creando mi equipo de ensueño y reeditando en ellos duelos ya clásicos frente a otros equipos soñados.
Así hasta hoy, cuando aún, de vez en cuando, me aborda la tentación de coger la Playstation y, en ella, crear el Lagun-Bi, conmigo convertido en una veterana estrella ya en el ocaso de su carrera. Tentación en la que todavía no he caído –quizá por la vergüenza propia de comprobar que aún no me he librado del todo de los sueños de infancia-, pero en la que sé que caeré tarde o temprano.



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#1 martin dijo,
29 Mayo 2007 7:25 pm
Gracias a Dios veo que no soy el unico enfermo…
Yo usaba otro sistema, un 1 era un 0, de ahi hacia arriba (eso en caso, fuera de casa un 1 y un 2). Eso si, si sacaba un 6 volvia a tirar, otro 6 sumaba otro gol, y asi mientras siguiera sacano seises(creo que el record fueron 9 goles…). Por cierto, si que era complicado eso del calendario…
Mi liga fue ascendiendo poco a poco, de dos divisiones de 8 equipos, a 4 divisiones de 10, con partidos de liga y copa(aun guardo todos los escudos y uniformes de los equipos, a ver si les saco una foto y los publico…)
Creo que fueron 29 temporadas de liga, con solo un equipo, el mitico Olímpico de Petery que se mantuvo en primera división desde el principio….
Jo, gracias Dadan, los recuerdos que me has traido a la mente…
Posdata: ¿te gustaba el Wolverhampton? se parece mucho a sus colores.
Vote:#2 martin dijo,
29 Mayo 2007 7:28 pm
Por cierto, yo me invente un país enterito, Dalnia (que luego, por eso de ubicar geograficamente, situé en el Atlantico, entre Irlanda y España, sus habitantes eran una mezcla de españoles, irlandeses y Daneses, los paises que me caian mejor por entonces, y es que uno era fan de la dinamita roja en la epoca, esos colores sevillistas que lucian…)
Vote:#3 Ales&re dijo,
29 Mayo 2007 10:45 pm
El fútbol de papel es uno de los más emocionantes, y rara vez los partidos estaban amañados, aunque aún así, existían ciertas sospechas.
Yo usaba equipos reales de todo el mundo en una liga mundial (con copa incluida). Atribuía un valor del 1 al 6 a cada equipo (El Chelsea tenía un 4, el Barcelona y el Real Madrid, un 5 o un 6, El Caracas, por desgracia, un 2). El campeonato no se jugaba con dados, sino con una moneda.
El modus operandi era así:
En el caso de un partido desigual, digamos, un Manchester (5), Caracas (2), la cosa era así.
Para que el Caracas marcara un gol, tenía que caer CARA 5 veces consecutivas, mientras que para que marcara el Manchester, tenía que caer SELLO sólo 2 veces consecutivas. Los partidos en casa añadían un punto al local, de manera que fuera ligeramente más difícil marcar para el visitante. Se jugaba con límite de tiempo (creo que eran unos 20 segundos por tiempo), y al final, daba el resultado.
También ideé un juego entre dos personas, también con monedas, en el que se le atribuía un valor a cada sector del equipo (portero, defensa, mediocampo, delantera) repartiendo diez puntos entre cada sector. Para que un equipo pasara de un sector a otro, tenía que sacar consecutivamente cara o sello, según el caso, el valor de ese sector del equipo rival, de manera que la estrategia contaba.
Qué grande el fútbol de papel.
Vote:#4 Palermo dijo,
29 Mayo 2007 10:48 pm
Verdaderamente emocionante, sin duda un loco, del fútbol en este caso, pero un loco al fin y al cabo. Me ha sorprendido gratamente tu texto, pues además de una historia insólita tiene una calidad literaria notable. Un saludo.
Vote:#5 Pecharroman dijo,
29 Mayo 2007 11:36 pm
Has conseguido que me ponga a mirar mis antiguos cuadernos con mis ligas.
Vote:#6 markus dijo,
30 Mayo 2007 10:55 am
Grandísimo! Enhorabuena una vez más.
Así que yo tampoco era el único bicho raro! También tenía mi propio país, con sus equipos, uniformes, fichajes de verano y pretemporadas… Recuerdo el traje tricolor del Olympia Montkaja, el elegante blanco y azul del Esprit o los curiosos cuadros blanco y marrón del Mandibagn. Seré sincero, todavía los recuerdo todos. Más tarde llegaron las competiciones contra clubes de otros países; en mi mundo paralelo Australia era la gran potencia, y el equipo más laureado del mundo los Sydney Hedvers.
En mi caso, también todo empezó con una camiseta azul que me regalaron… que ni siquiera era de fútbol (obviamente lo era en mi fantasía, y la vestía orgulloso).
Vote:#7 Ryo7nShot dijo,
30 Mayo 2007 12:06 pm
Que bueno! Me estoy alegrando de conocer que no fui el único. Creo que el fútbol de papel, me ha encantado esa definición, era y es un ejercicio de imaginación al alcance de pocos. Yo pasaba horas y horas, como nuestro protagonista, ideando equipos atlas en mano y decidiendo partidos con los dados. También me encargaba de asignar los goles entre los jugadores y confeccionar listas de Pichichi y Zamora, así como el jugador más valioso.
En mi caso el equipo estrella siempre era el ahora extinto UD Comerç Creu, equipo en el que jugué muchos años y que siempre forma parte de mis fantasías. He de reconocer que yo si edito año tras año un equipo en el Pro Evolution para convertirlo en mi adorado Comercio.
Vote:#8 Estoja dijo,
30 Mayo 2007 12:34 pm
A mí lo que me gustaba hacer era coger a jugadores de fútbol e imaginarme que harían en el futuro. Me acuerdo que me imaginaba que Julen Guerrero acabaría jugando en el Nantes, Raúl en el Nottingham, De la Peña en el Celtic, Mista en el Zenit. Lo que pasa es que no era tan pequeño y eso fue hace unos 3 años. También solía soñar como discurriría mi carrera de hockey sobre patines. Soñaba con jugar la Liga alemana o la inglesa (factible pues son de menos nivel que la española). Lamentablemente y por problemas de salud no he podido cumplir mi sueño de jugar al hockey sobre patines en el extranjero.
Vote:#9 Sirte dijo,
30 Mayo 2007 2:35 pm
Aquí otro que también se organizó sus ligas. Comencé con el papel, pero con el tiempo, y como soy informático, he creado juegos: primero de Spectrum y luego de PC para poder jugar mis temporadas. Aún las juego, voy por la liga 188.
Vote:#10 Ales&re dijo,
31 Mayo 2007 1:04 am
Sirte… hay una posibilidad de que pongas a disposición a todos los enfermizos que comentamos acá tus versiones informáticas?
Vote:#11 Arcanis dijo,
31 Mayo 2007 8:26 am
Yo lo que hacia cuando estaba solo era inventarme torneos jugando partidos con las chapas de los refrescos, ojala se me hubiese ocurrido esa idea del papel. Pero un poco mas tarde, con 9 años, me regalaron un ordenador 486 con el PC Futbol 4.0 y me volvi adicto.
Vote:#12 kesy dijo,
31 Mayo 2007 12:57 pm
Buenos días Dadan
Sabes que soy de los que te lleva la contraría siempre aunque se para tocarte la moral, pero hoy me siento identificado y emocionado en cierto sentido contigo con este último artículo.
Todos los niños a los que nos ha gustado este gran deporte hemos soñado con ser estrellas del fútbol, con correr por esos grandes estadios y con jugar esos grandes partidos que deciden títulos y alguna vez hemos nos hemos visto levantando esas enormes copas después de realizar un regate imposible y meter el gol decisivo en un partido del siglo.
Después la vida te pone en tu lugar y pierdes o transformas esos sueños en otros proyectos pero dentro de ti siempre estará ese pequeño crack que gano la copa del mundo o la Champions y eso queda para siempre y a la vez te hace grande, así que no dudes en reeditar ese equipo en la Play y sacar esos viejos laureles del armario porque esa ilusión, sueños y sentimiento de pertenecía a un equipo son la base de este deporte que nos une.
P.D te lo dice un 5 veces campeón de la Champions con el Ath. Bilbao, que siempre aprende algo de tus charlas sobre curiosidades del futbol aunque no este casi nunca de acuerdo sobre tus gustos futbolisticos. AUPA ATHLETIC
Vote:#13 Brito dijo,
6 Julio 2007 12:14 am
Como me ha gustado leer que no soy al igual que muchos de ustedes el único en tener una liga alterna de fútbol mental o fútbol de papel y que hasta la fecha me hace emocionarme mas que la liga de mi país.
Vote:Las ligas las he jugado con cartas de la baraja, dominó, buscaminas, FIFA 99, dados, ruleta y cuando comencé lo hacia con equipos reales pero poco a poco al ir creando divisiones de ascenso, fuí introduciendo equipos inventados que igual les inventaba escudo, playeras y todo.
Voy en la temporada 240, mi equipo es el Swazi FC y el próximo mundial de clubes (pueden participar solo equipos que son propiedad de sus aficionados como el AFC Wimbledon o FC Barcelona) es en Irlanda 242.
#14 barça 2007 dijo,
16 Julio 2007 7:58 pm
A mi me encanta hacer equipajes,pero nunca se me habia ocurrido esa idea
Vote:#15 fertrin dijo,
21 Enero 2008 12:17 am
Muchas gracias por tu relato “El fútbol y yo” Me he sentido muy identificado contigo y he revivido en mi mente momentos de mi infancia no tan lejana, o quizá sí… Muchos de estos momentos especiales de mi vida han tenido algo que ver con el fútbol, y sin duda yo también puedo decir que he vivido esas frustraciones futbolísticas, he derramado lágrimas por las derrotas, y me he sentido impotente contanplando los partidos desde el banquillo. ¡Y qué decir de las competiciones de chapas con las que pasaba horas y horas jugando mis ligas, en las que el Zaragoza de Pardeza e Higuera y el Racing de Radchenko, Popov y Pineda eran los mejores. ¡Qué grande! Me has hecho sentir una cierta nostalgia ahora que vivo lejos de mi casa, y me ha entrado la necesidad de recordar esos momentos junto con mi familia. De nuevo, gracias.
Vote:#16 ernesto dijo,
9 Mayo 2008 9:02 pm
Q ALEGRIA LEER TODO ESTO YOTB INVENT COSAS PARECIDAS DURANT MUCHO TIEMPO Y PENSABA Q ERA EL UNICO
Vote:#17 daniel dijo,
19 Mayo 2008 5:25 am
me llamo daniel y soy de colombia. observo mucho este blog en mis tiempos libres.
vi esta serie de el “futbol y .yo” y debo decirlo: llore al leeerla.
jamas en mi vida pense que el autor tuviera tantas similitudes conmigo. llore, rei, celebre por razones similares (lo unico es que nunca he asisitido a un mundial). pero definitivamente lo que me ha sorprendido mas es ver que el autor tambien era de los adictos al futbol de papel. lo soy yo tambien y no me he sentido mal por eso. sin embargo mi imaginacion funciona de manera diferente y por lo tanto lo hice con algunas variaciones.
mi juego era con los equipos reales y con los jugadores reales. tuve algunos problemas siempre para evitar que se repitieran partidos pero aun asi logre zanjar esa cuestion. no jugaba con dados, sino con un lapiz y un papel. dibujaba el campo de juego y a los jugadores. usaba el lapiz para jugar y logre pasar grandes ratos en la soledad de mi cuarto. mis amigos y mis enemigos me tildaron de tonto por esto, pero jamas me importo, porque creo que aparte de ti dadan, no creo que hayan muchas personas que vivan el futbol con la misma pasion y alegria que yo.
Vote:#18 omar dijo,
6 Junio 2008 11:36 pm
Dardan, eres como Sarabia, el puto amo, grandes historias todas. Felicidades.
Vote:#19 Ramon dijo,
14 Marzo 2009 2:28 am
Hola, como se juega este futbol de papel si alguien me puede dar una guia detallada porfavor
Vote:#20 peich dijo,
14 Marzo 2009 11:51 am
¡Cuántos años pensando que era un zumbado! Resulta que no era el único que se ha pasado, al menos, media infancia haciendo fútbol de papel y boli con sus clasificaciones.
Mi sistema era bastante rudimentario: inventaba torneos entre equipos existentes (combinados nacionales o clubes, dependiendo del ‘volunto’ que me diera) y lanzaba una moneda 30 veces (en 10 tandas), si salía 3 veces cara o 3 veces cruz consecutivas, era un gol para el equipo local y visitante respectivamente.
Así he pasado yo muchísimas horas muertas. Cuando aparecieron las nuevas tecnologías y, sobre todo, con la aparición del simulador PC Fútbol, fui dejando estas prácticas para conducir virtualmente a un equipo hacia la gloria definitiva.
Saludos.
Vote:#21 Carlos Pérez dijo,
28 Abril 2009 11:09 pm
Tengo 16 años para 17 en Junio…
jeje quizas sea de los mas jovencicos pero yo tambien tengo mis fantasias, y tras crear un pais ahora estoy decidido a crear otro más ”real” dentro de la irrealidad…
enhorabuena Dadan, publica un libro que te compro 3 ejemplares
Por cierto, yo nunca se lo dije a mis amigos, nunca se lo he dicho. Un día lo haré… el año que viene, el ultimo año de mis estudios… si me tachan de friki, no les veré mas el pelo jajaja y no me importará…. aunque igual se lo digo un dia de estos..
Un saludo!
Vote:#22 Maradona El Panadero dijo,
29 Abril 2009 12:22 am
ACOJONANTE
Vote:#23 Daniel dijo,
14 Mayo 2009 2:54 am
todos somos unos locos jajajajaja
Vote:#24 poblenou dijo,
17 Julio 2009 8:02 pm
Yo hacía lo mismo,tu historia puede que me haga volver al papel,aun me acuerdo de ke hize lo mismo.Me acuerdo de ekipos komo el Real Bilbao,Athletic Catalunya(solo kon jugadores katalanes)el MetroMadrid,el Sevillano FC,Transportivo Panuca….ke tiempos akellos(Mi favorito era el Athletic Catalunya en 97 temporadas,22 ligas y 19 copas)me he identifikado kontigo.gracias por rekordarme viejos tiempos.
Vote:#25 poblenou dijo,
17 Julio 2009 8:04 pm
Ah,i siempre estaba deseando ir a dormir,porke hacía los reportajes imaginarios en mi mente.
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