Repetir lo irrepetible

DiosNormalmente, cuando uno tiene la suerte de contemplar en un partido uno de esos lances cuya imagen no le abandona totalmente en horas o días, se siente un privilegiado. Hay una suerte de satisfacción, quizá algo pueril pero también entrañable, en haberse sentido testigo inmediato de la hazaña, aunque sea a través del televisor; quizá pensamos que algo de la gloria que adornará al ejecutor también nos toca a nosotros, aunque sea en la humilde condición de haber compartido con él, siquiera emocionalmente, el instante mágico. Una suerte de comunión en la excelencia.

Tras disfrutar el momento, más raro cuanto más especial es el acontecimiento, es habitual que el testigo de la hazaña comience a rastrear en su memoria jugadas parecidas a la sensacional que le ha tocado contemplar; si está en compañía, rápidamente surgirá una apasionada conversación que traerá a colación viejos goles del pasado, partidos que se pierden en la bruma del tiempo, con quién se vivieron, cómo éramos entonces. En ese compartir de vivencias, en esa búsqueda retrospectiva que sólo incrementa la alegría y la euforia, se pueden rastrear varias de las causas que hacen que el amor al balompié sea un fenómeno tan universal.

Seguramente, los grandes instantes de un partido de fútbol se pueden dividir en dos categorías principales. En primer lugar, estarían aquellos que alcanzan la singularidad por el momento en que son conseguidos, el contexto del partido o incluso su importancia en el devenir de toda una competición o la historia de un equipo. En esta categoría entrarían, por ejemplo, el gol de Xabi Alonso que restauraba el empate en Estambul, el cabezazo de Charisteas en Lisboa, las paradas de Casillas en Glasgow o el gol de Pizzi que consumaba el 5-4 del Barcelona al Atlético en aquel gran partido de Copa del 97. Acciones que son recordadas por su importancia más que por su valor intrínseco.

En el otro lado, se encontrarían los momentos a los que hace únicos la excelencia de la acción técnica, su belleza extremada, la dificultad de la ejecución o la novedad de la solución aplicada. En esta categoría, por sólo citar algunos ejemplos, entrarían la cola de vaca de Romario a Alkorta, la bomba inteligente de Roberto Carlos, la maravilla tras seis primeros toques del Manchester contra la Roma, o el Ronaldazo al Compostela. Por supuesto, en las escasas ocasiones en que confluyen ambas características, el instante queda indeleble en la memoria de la gente y en la historia del fútbol: Zidane en Glasgow, Nayim en París, Maradona en México.

Quizá inconsciente de estas sutilezas, el aficionado que rebusca en las tinieblas de su memoria para categorizar el momento sólo necesita una analogía, un reflejo, un leve eco de lo que ha visto en algo que ocurrió hace mucho tiempo. Si no lo encuentra, es posible que todavía aumente más su alegría por sentirse único; ha asistido al alumbramiento de una nueva suerte, un solución innovadora, una técnica que, si no es excesiva en su dificultad, pronto será imitada y pasará a enriquecer el casi infinito catálogo de recursos al servicio del futbolista. Así debieron sentirse quienes vieron las primeras chilenas, fuese en Perú o en Chile, quienes tuvieron la suerte de contemplar cómo Umberto Onzari clavaba el primer gol olímpico, los espectadores asombrados del regate de Puskas en Wembley o el penalty de Panenka, o los atónitos asistentes a la trivela de Ronaldinho en Londres. Yo mismo he sentido por última vez esa sensación hace unos días al ser testigo del recorte inverosímil de Wright-Phillips en Upton Park y el consiguiente remate, automático, con la otra pierna. Los mass media, que llegan instantáneamete a cualquier parte del globo, favorecen especialmente la imitación, que en este aspecto es tan importante como deseable, y lo excepcional pasa a habitual en tiempo récord. Se han visto más ruletas desde que Zizou comenzó a ejecutarlas por sistema, que en los cien años anteriores.

En la mayoría de los casos, sin embargo, el espectador que busca similitudes tiene éxito, y rápidamente es capaz de relacionar lo que ha visto con uno o varios precedentes. Sin embargo, si la acción es de gran dificultad, la posibilidad de que la copia sea más o menos fiel al original es ínfima, y nuestro hombre se conformará con que las dos acciones se recuerden una a otra en lo esencial. Si uno evoca, por ejemplo, el gol de Lampard esta temporada en el Camp Nou, se viene a la cabeza con más a o menos rapidez el famoso tanto de Vieri al Paok desde la línea de meta. Y sin embargo, si uno repasa los dos goles, ve que ambos son bastante diferentes: uno es desde la derecha y otro desde la izquierda, en uno el portero está batido y en otro no, Lampard está bajo presión y Vieri está tranquilo, etc. Cosas parecidas podrían decirse del gol de Van Basten en la final de la Euro 88 respecto al mencionado gol de Zidane en Glasgow, el cabezazo de Songo’o y el cabezazo de Palop, el escorpión de Matuzalem y el de Higuita, etc. Acciones donde la dificultad máxima imposibilita la imitación voluntaria, y donde por tanto un ligero parecido, un simple aroma, ya sacia nuestra ansia de comparación.

Es por esto que el gol de Messi al Getafe representa una cumbre que será difícil que alguien vuelva a escalar. Fue la reproducción exacta e instintiva (no cabe otra posibilidad) de los once segundos quizá más famosos de la historia del fútbol. Todo colaboró, tanto lo aparentemente controlable –los regates, la aceleración, la definición de la Pulga– como lo que no lo es –el lugar donde el argentino recibe el balón, el único camino que tiene hasta la portería, la posición de los defensores- en construir una réplica de una exactitud que desafió las leyes del Cálculo de Probabilidades y, casi, de la comprensión. Salvando las distancias, como si un genio precoz hubiera compuesto por su cuenta la Novena Sinfonía sin conocer su existencia, o pintado de nuevo el Guernica sin saber quién fue Picasso. La repetición de lo irrepetible.

DDF | Messi se viste de Diego
DDF | Maradona y Messi, las comparaciones son deliciosas
Martí Perarnau | La eternidad es esto http://www.tb-credit.ru/zaim-bez-otkaza.html

17 Comments

  1. aDRi

    21 de abril de 2007 a las 3:50 pm

    Gran post Ramón, además con muy buenos enlaces para disfrutar una y otra vez de muchos espectaculares instantes de este gran deporte.

    Un saludo!

  2. non_grata

    21 de abril de 2007 a las 3:55 pm

    Fenomenal artículo. Como dijo Martí Perarnau, la eternidad es eso.

  3. ElHobbit

    21 de abril de 2007 a las 4:00 pm

    De la otra semifinal de la copa no se habla o que?

  4. Leandro Maia

    21 de abril de 2007 a las 6:29 pm

    Segundo a imprensa Mundial, Gol de Messi faz com que Milan sonhe com Ronaldinho Gaúcho.
    Segundo a opinião do presidente do Milan, gol de Messi pode ser bom para avisar ao Barcelona que o Clube pode sobreviver sem Ronaldinho Gaúcho.

    O presidente do Barcelona por várias vezes afirmou que Ronaldinho é invendável, mostrando para o Mundo que Barcelona não sobrevive sem ele.
    No entanto para o presidente Milan, o Gol de Messi pode acender uma luz de esperança para os grandes clubes da Europa que sonha com Ronaldinho.

    Segundo a Imprensa Brasileira, logo, logo Ronaldinho Gaúcho vai fazer várias jogadas espetaculares que vai apagar o gol de Messi.
    A imprensa local lembra que Ronaldinho é Gênio porque sempre faz várias jogadas espetaculares e não uma a cada 100 anos.
    Alguns comentaristas local esportivo reforçam que realmente, logo, logo o Ronaldinho deverá voltar a fazer suas jogadas lindas que faz o mundo babar.
    E logo, logo o argentino Messi volta para o esquecimento.

    Fui………

    Leandro Maia
    São Paulo-Brasil

  5. Celoriu

    21 de abril de 2007 a las 7:50 pm

    Para mí el de Nayim, dentro de esa suma de belleza, dificultad y contexto, es posiblemente el más impresionante.

    Echo en falta la chilena de Rivaldo…

  6. Pingback: www.salymarca.com

  7. Hikaru

    21 de abril de 2007 a las 9:20 pm

    Buenas. Gracias por el articulo, ha sido super ameno ver los links y recordar 🙂

    Yo así de memoria mentaria dos o tres goles que encajan con algunas de las categorias.

    En la de eslalom, al que pertenecen el Messi y Maradona, aunque salvando las distancias, pero tambien impresionante, el 0-3 creo, en San Mames de Mendieta para el Valencia.

    Y luego un par más conocidos de Mendi, uno en la final de Sevilla contra el Atletico, y contra el Barça empalmando un corner de Illie por toda la escuadra.

    Saludos

  8. Ramón Flores

    21 de abril de 2007 a las 9:58 pm

    No pretendía ser nada exhaustivo en los ejemplos, sólo ilustrar las categorías a las que me he referido. Por supuesto, hay mil ejemplos más de cada una.

    Saludos.

  9. Miguel Gutiérrez

    22 de abril de 2007 a las 12:13 am

    ElHobbit, si quieres leer sobre la semifinal del jueves, te recomiendo que visites una web profesional (la de As o la de Marca, por ejemplo) en vez de un blog como este, porque aquí hablamos de lo que podemos y de lo que queremos. Gracias.

  10. Álvaro

    22 de abril de 2007 a las 12:21 am

    La verdad es que la semejanza del gol de Messi respecto al de Maradona, no se lo he oído comentar a nadie, es turbadora. Parece imposible que el azar alinee los elementos de igual modo por segunda vez. Como si un dedo invisible hubiera colocado las piezas para repetir aquello.

    Se me ocurre, al hilo de lo que dices, que el gol de Messi es lo más parecido que en fútbol pueda haber a un Pierre Menard escribiendo otra vez, como si no existiera, El Quijote.

  11. salanova

    22 de abril de 2007 a las 12:25 am

    No presionemos a Messi!!! no es bueno presionarle, es joven y le queda mucho por delante aún…

  12. ElHobbit

    22 de abril de 2007 a las 2:38 pm

    No, si cada vez está mas claro que aquí de imparcialidad no se está muy sobrado.

  13. aDRi

    22 de abril de 2007 a las 2:42 pm

    @ElHobbit, esto es un blog formado por opiniones, no tiene porque haberla. Quitando eso, si esto no es imparcial no se como definir cualquiera de los medios de prensa deportiva. Cuestión de gustos!

    Un saludo!

  14. http://lapizarradecapello.blogspot.com

    22 de abril de 2007 a las 4:57 pm

    El gol de ayer de Van Nistelrooy es el mismo pero en equipo, lo que le da mucho más mérito.

    Un saludo

  15. Miguel Gutiérrez

    23 de abril de 2007 a las 12:00 am

    ElHobbit, ¿nos estás diciendo que hablar del Sevilla es ser imparcial y no hablar es ser parcial? Curioso punto de vista. Además, ¿vas a venir tú a hablarnos de imparcialidad? Es algo así como si Materazzi pidiera fair play.

    Como te he dicho más arriba, esto es un blog escrito por aficionados, NO un medio convencional. Intentamos abarcar un espectro de temas lo más amplio posible, y si no te gusta o no te interesa lo que aquí se comenta, lo sentimos mucho.

  16. marcelo

    11 de mayo de 2007 a las 3:01 am

    Esta es la misma historia de siempre, si es argentino lo ponen en un pedestal…
    Ese gol lo vi en un mundial en 1994, lo hizo Said Owairan de arabia saudita y pasó desapercibido.
    o vi por matias fernandez en colo-colo y fue la misma historia.
    El gol es bueno, pero he visto muchos mejores, una exageracion de los españoles y los argentinos.

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