La impredecibilidad
Uno de los factores que hacen del fútbol un espectáculo maravilloso es la fundamental impredecibilidad de lo que va a suceder dentro del terreno de juego. Este factor afecta tanto a lo colectivo como a lo individual. En lo colectivo, por ejemplo, nadie esperaba el sábado que el Real Madrid, que mereció ganar por su juego, terminara perdiendo con dos penaltis al menos discutibles (sobre todo el primero). Nadie podÃa prever, tampoco, que en Barcelona el equipo culé fuera a tener tantos problemas para superar a un Mallorca que, visto cómo se habÃa desarrollado la jornada, aparecÃa como vÃctima propiciatoria para que el equipo blaugrana diera un golpe sobre la mesa de la clasificación.
En lo referente a lo individual la impredecibilidad se multiplica por veintidós. ¿Quién sabe cómo reaccionará cada jugador en cada jugada? ¿Quién es capaz de dibujar de antemano los anárquicos movimientos que se producen en las áreas cuando el balón se empeña en rebotar ente las piernas de los jugadores que las habitan?
En este sentido, ayer, en el partido Barcelona-Mallorca se produjo un hecho curioso, que muestra lo impredecible del juego puede hacer que incluso lo que a priori se considera una ventaja, sea el factor que decante el marcador para el equipo contrario. El Barcelona llegó a los últimos minutos del partido viendo cómo la pared defensiva que Gregorio Manzano habÃa construido con sus jugadores frente a la meta de Moyá hacÃa que sus ataques se quedaran, una y otra vez, en nada. A sólo tres minutos para el pitido final, Deco hizo suyo un balón en el centro del campo y viendo que Belletti se retiraba de la jugada por su lesión, decidió correr paralelo a la banda. Cuando llegó casi a la lÃnea de fondo, Fernando Navarro le derribó desde atrás. El público y los jugadores blaugranas pidieron insistentemente al árbitro que le mostrara la segunda tarjeta amarilla que, probablemente era merecida. Sin embargo, el árbitro no lo estimó asÃ.
Detengamos un momento la narración para considerar una cuestión. Si hubiéramos preguntado a los miles de seguidores culés y a los once jugadores blaugranas en ese momento por el hecho, habrÃan contestado que, indudablemente, la expulsión de Navarro darÃa en esos minutos finales una ventaja considerable al Barcelona, en la medida que, previsiblemente, la inferioridad numérica harÃa que el Mallorca renunciara a realizar contraataques. Si hubiéramos preguntado, por otro lado, en ese momento a cualquier aficionado mallorquÃn, habrÃa afirmado, sin dudarlo, que contar un con hombre menos en defensa supone una desventaja, en todos los casos, en todos los escenarios posibles.
Y sin embargo, se reanuda el juego y comprobamos que, imprevisiblemente, la no-expulsión de Navarro da la victoria al Barcelona. Los hechos: un balón colgado al área, un remate in extremis de Saviola, el balón cocha con el poste, da en Navarro y se aloja, lentamente, en la porterÃa de Moyá.
He aquÃ, en toda su grandeza, la impredecibilidad del fútbol. Quien se libra de la expulsión, inmediatamente después golea en contra de su equipo, quien se queja amargamente de la injusticia de la decisión arbitral, la celebra segundos después.
Una jugada que bien puede valer una liga, en la que lo que parecÃa blanco (ayer el Mallorca visitó de ese color, precisamente el del Real Madrid, Valencia y Sevilla), en un suspiro, en un rebote de balón, se tornó blaugrana.


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#1 non_grata dijo,
16 Abril 2007 2:00 pm
No sólo eso, sino que Fernando Navarro hace un claro penalti a Saviola (que el árbitro no pita), y éste cayendo al suelo remata al poste.
Asà que dos claros errores del árbitro en beneficio a priori del Mallorca y de Navarro acaban en gol.
#2 marcianko dijo,
16 Abril 2007 4:52 pm
Soy culé, pero me gustarÃa que la Liga la ganase el Madrid o el Sevilla, este me gustarÃa mucho más pues hace mucho tiempo que no la consigue y ha hecho méritos para ello. Mi ego no se resentirÃa lo más mÃnimo si el Barça no campeonea, pues estoy ansioso por ver las excusas y patrañas que algunos despreciables periodistas que desprestigian tan loable profesión tendrán que inventar para justificar sus manipuladoras teorÃas conspirativas. ¡Ojalá no gane la Liga el Barça! Nada me gustarÃa más que ver caer las carreras profesionales de semejantes manipuladores. ¿Por qué alguna consecuencia negativa caerÃa sobre los pergeñadores de semejante mentira? ¿O al final seremos tan subnormales como ellos se piensan y les pasaremos por alto semejante ultraje?
#3 SANTOTE dijo,
16 Abril 2007 5:24 pm
@Marcianko
No te pongas asà hombre, si al final la liga la gana el Real Madrid esos aspirantes a salir en la pelÃcula “El flautista de Hamelin” como protagonistas de la historia volverán a sus madrigueras para salir sólo en las loas del ” a pesar de todo hemos sido campeones”. Si alguien le pone en el aprieto de preguntarle lo impreguntable saldrá ésa historia de la “disidencia”. Es fácil, y , por mucho que nos empeñemos, quienes no tienen principios ni dignidad a diario no lo van a tener para dar explicaciones.
#4 Lucio dijo,
16 Abril 2007 5:30 pm
Pues claro que sÃ, Marcianiko, ¡que se van de rositas! ¿Crees que si pagaran por sus errores seguirÃan ahÃ?
Mira la sarta de patrañas que han “concebido” a propósito de Cristiano Ronaldo, como primer ejemplo que se me ha ocurrido por su cercanÃa en el tiempo y sin intención alguna de escarbar entre las pifias históricas del periodismo deportivo de este nuestro paÃs, que son muchas y bien rollizas…
Y tan panchos que se quedan los tÃos, mientras el vulgo siga picando…
#5 cone1899 dijo,
16 Abril 2007 6:11 pm
Es lo impredecible de las acciones. Pero no merece la pena darle más vueltas. Es como en la vida. Las cosas transcurren como transcurren y no por pensar que las pudieramos haber hecho de otra manera va a cambiar la forma actual que presentan.
Saludos.
#6 David P. dijo,
16 Abril 2007 6:35 pm
Con su artÃculo de hoy, Relaño lo único que consigue es empequeñecer al club de sus amores.
#7 http://lapizarradecapello.blogspot.com dijo,
16 Abril 2007 6:57 pm
Vale que fue un gol de mucha fortuna, pero a mà me hubiese parecido injusto que un equipo que tan solo pasó dos veces la medular, se llevará un punto del Camp Nou.
Asà es imposible.
Saludos
#8 pavel dijo,
16 Abril 2007 10:20 pm
La estocástica del fútbol
Una de las cosas que hacen del fútbol mi pasatiempo preferido, y le confiere caracterÃsticas tan especiales es su aleatoriedad.
Un buen jugador de baloncesto (gran disciplina también), digamos el megacrack catalano-lucense (como yo :P) Navarro, puede acertar o fallar una entrada a canasta, con mayor o menor probabilidad según su categorÃa.
Pero, al incluir un partido bastantes oportunidades, lo normal es que Juanqui perpetre unas cuantas entradas de las suyas, y endose al rival sus 18 puntitos. Aún en el caso de que tenga un dÃa muy mediocre, probablemente acompañarán Roky Erikson Ukic, o fraude Basile, o el impredecible tronco lucense Vázquez.
En definitiva, se cumple lo que en matemáticas de llama teorema de los números grandes. La probabilidad acabará decantando la balanza hacia un Barça 78 - CS Fernando 69.
Igualmente sucede en tenis, voleibol, etc.
El caso es que en fútbol hay muchas menos oportunidades de llegar a puerta. Se mete o no se mete. A menudo no hay correlación entre lo bien que se juega y lo que se transforma. Es algo muy similar a la desintegración radiactiva. Digamos que hay una probabilidad muy baja de marcar un gol en un minuto. Matemáticamente, podemos expresar el número de goles que se marcan como una distribución de Poisson (paso de escribir la fórmula y la gráfica).
Incluso, nadie me quita de la cabeza que aquellos equipos que llegan menos, por algán motivo psicológico, tienden a aprovechar mejor sus llegadas. Siempre me acordaré del Mallorca de Cúper, que jugaba serio, feo, con jugadas de cuatro toques, pero que aprovechaba cada jugada sin excederse en el toque. Lo contrario, por ejemplo, a lo que hace el Barça o, a otro nivel, el Vigo de VÃctor Fernández.
#9 Alberto dijo,
17 Abril 2007 9:52 am
De acuerdo contigo pavel, en otros deportes la cantidad de puntos obtenidos es tan grande que las aleatoriedades propias del juego llegan casi a anularse, por eso se manejan tantas estadÃsticas, porque tienen un carácter prácticamente determinista. En cambio en los goles del fútbol la varianza es al menos del orden de la media, a nadie extraña que el mejor delantero del mundo pase tres partidos sin marcar, un sólo error de un grandÃsimo portero puede ser fatal, un partido puede decidirse por un gol tonto marcado por un tuercebotas. Y sobre todo, en mi opinión una de las grandezas del fútbol, todo eso le da una trascendencia al gol que no tiene parangón en la mayorÃa de los deportes.