El filósofo francés Emmanuel Lèvinas dedicó gran parte de su vida y obra a explicar nuestro comportamiento, la naturaleza de nuestras acciones, no sobre la base del yo, sino del otro. Habló de la mirada del otro, que me obliga a una actitud ética. Para Lèvinas la tendencia a hacer el bien no residiría tanto en la naturaleza del ser humano, ni tampoco en la bondad propia de la acción, sino en la exigencia del otro, cuyo rostro, cuya mirada exige la bondad de nuestras acciones. Este giro ético ya estaba apuntado, de manera inversa, en “La república” de Platón, bajo la idea de que si fuéramos invisibles, si nadie viera lo que hacemos y por tanto no hubiera posibilidad ninguna del juicio del otro sobre las mismas, seríamos de seguro malignos. La misma idea fue recogida también por H.G. Wells en la novela “El hombre invisible” (1897).
La mirada del otro recae sobre nosotros. En ese movimiento, determina lo que somos, quienes somos, lo que hacemos. Esto, como todo, tiene un lado positivo y otro negativo. En la mirada bondadosa de aquellos que nos aman hace que el mundo no sea un lugar tan hostil, sobre todo, encontraríamos el lado positivo de esta raigambre comunitaria. Nada somos sin quienes, para bien, nos rodean. En la vertiente negativa, la mirada del otro me cohíbe, me desnuda, me violenta. Me muestra como lo que soy, y a veces, ya sabemos, la imagen que nos devuelve el espejo no es la querríamos.
En fútbol la mirada del otro adopta una expresión máxima. El fútbol es un juego inventado para ser visto. Hoy y siempre, millones de espectadores vigilan todas y cada una de las acciones de los futbolistas. En la parte positiva, para el futbolista, está el aplauso. Nada es un gol, una gran jugada, sin miles de personas que le den su aprobación, que la doten de belleza, a través del aplauso. La mirada del otro adopta, con el batir de las palmas, su faceta más amable.
Pero a veces, la mirada del otro se convierte en un factor insoportable. Cuando el futbolista falla, el error se agranda con cada murmullo. Cuando vuelve a errar, el murmullo comienza a devenir pitido de desaprobación. Un tercer error, un cuarto, puede convertir el silbido en clamor contra uno. Entonces, hay que ser muy fuerte para soportar sobre la nuca miles, millones de miradas de desaprobación.
A este lado oscuro de la mirada del público se le llama en el argot futbolístico presión. La presión es algo con lo que el futbolista ha de convivir. Su procedencia es oscura. En realidad, si lo analizamos fríamente, un futbolista no se juega nada. Si yerra el penalti decisivo, seguirá cobrando lo mismo, no se le penalizará. Podrá realizar su vida en los mismos parámetros que siempre. Nada cambia, pues. Y sin embargo, el penalti decisivo, valga la redundancia, lo entendemos como tal, como algo decisivo.
Hay futbolistas que disfrutan con la presión, como hay personas que hacen de las condiciones extremas de vida un valor. El escritor Primo Levi, que estuvo preso en el campo de concentración de Auschwitz nos legó unas reflexiones interesantes sobre compañeros de presidio que se desenvolvían en las condiciones del campo de concentración con desconcertante naturalidad. Pero hay otros futbolistas a los que la presión les puede, hasta el punto de agarrotar sus músculos, detener el funcionamiento de sus neuronas, hasta llevarlos a un estado tal de inacción que bloquea todas sus virtudes naturales para el juego.
Yo recuerdo con particular cariño el caso del ya retirado delantero guineano Titi Camara, ex del Olympique de Marsella, Liverpool y West Ham, entre otros. En un partido de la temporada 1998/99, frente al Bastia, tras errar dos ocasiones clarísimas en las que se encontró frente a frente con el portero, consiguió por fin convertir un gol. En un primer momento, desbordó de alegría, levantando sus manos al cielo, como es habitual en estos casos. Pero, inmediatamente, el llanto se hizo con él. Los murmullos de sus propios hinchas ante sus anteriores errores y la mirada decepcionada de sus compañeros habían sido un peso demasiado grande durante aquel partido. Tan intenso fue su llanto tras la por fin lograda meta, que tuvo que ser sustituido. No podía seguir.
Ante el abatimiento de un futbolista por la presión, los periodistas deportivos suelen recurrir a la demagogia para decir que con lo que cobra un futbolista no hay presión que valga. Dicen que los pitidos, abucheos, e incluso insultos, están incluidos en su sueldo. Ayer mismo, Ramón Flores, hábil siempre a la hora de aportar una perspectiva diferente a este tipo de cuestiones, me decía que no sólo el cobrar mucho dinero no elimina el factor presión, sino que precisamente, muchos futbolistas tienen presión por lo que cobran. Sea como fuere, no creo que el sueldo del futbolista elimine la presión, ni siquiera que la matice, aunque para algunos la justifique.
El matiz es importante. Esté incluida o no en el sueldo, es innegable que la presión existe, y nada elimina la empatía que el buen hincha siente con el jugador que sufre. A mí me pasó con Titi Camara. Desde que hace años vi las ver las imágenes del delantero rompiendo a llorar (gracias, por cierto a Miguel por el vídeo), sentí un particular cariño por él. Se convirtió en uno de mis favoritos. Esa empatía a la que hago referencia es, precisamente, el lado amable de la mirada del otro, que provoca un movimiento de comprensión, de aprehensión del sufrimiento ajeno. Un movimiento que hace que sintamos al diferente, el otro, como igual, como uno mismo. Para Lèvinas de ese movimiento nace la ética. Para nosotros, futboleros, en ese movimiento nace el buen hincha.

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#1 Axhell Red dijo,
6 Febrero 2007 1:41 pm
IMPRESIONANTE articulo, enhorabuena….
#2 txolo dijo,
6 Febrero 2007 1:52 pm
Bueno, escribo y comento dos cosas
1.- Sobre el artículo, me ha encantado. Los articulos de “Dadan Narval” los suelo devorar, me siento muy identificado. Un artículo podría ser sobre esos jugadores que fichamos en nuestra infancia en el PCFútbol (o hace no tantos años en el Championship Manager), o esos equipos que llevamos a la gloria en la ficcion y nos enamoran por siempre. Mezclando las dos cosas, recuerdo cuando yo tenia unos 12 años que Les Ferdinand, que jugaba en el Newcastle, marcó un gol a no se quien, lo celebró como si estuviese poseido por el diablo… entonces me enamoró, le fiché para el Rayo Vallecano en mi PCF y juntos conquistamos la gloria
2.-Quería comentar que podriais hacer una encuesta sobre diarios de futbol, sobre contenidos, más que nada para poder sugerir todos que nos gusta más (aunque prácticamente nada nos guste “menos”) o que más contenidos meteriais. A mi me gustaría particularmente dar más cancha a Segunda División, y luego me gustan también todas las historias de derbys, siempre desde un punto de vista no forofo. No olvidemos que hay un “Zevilla - Betih” a la vuelta de la esquina
#3 I. Ismael dijo,
6 Febrero 2007 2:24 pm
Espero que si me deje escribir el comentario.
Bonito artículo.
Yo también me rio bastante cuando escucho a periodistas y aficionados decir que con lo que cobran deberían ser más fuertes que la presión.
Pero no es así. Para mí la calidad también se mide en la forma de sobrellevar esa presión, solo los grandes de verdad la aguantan.
Soy de los que piensan que bajo presión es como realmente se demuestra la valía de uno mismo. Por eso me encantan las tandas de penaltis o cuando estoy en el Bernabéu viendo un Madrid-BarÇa como comenten fallos infantiles impropios de un profesional (mal control, pésimo pase…).
#4 http://pensandoenblanco.blogspot.com dijo,
6 Febrero 2007 2:25 pm
Bonito artículo.
Yo también me rio bastante cuando escucho a periodistas y aficionados decir que con lo que cobran deberían ser más fuertes que la presión.
Pero no es así. Para mí la calidad también se mide en la forma de sobrellevar esa presión, solo los grandes de verdad la aguantan.
Soy de los que piensan que bajo presión es como realmente se demuestra la valía de uno mismo. Por eso me encantan las tandas de penaltis o cuando estoy en el Bernabéu viendo un Madrid-BarÇa como comenten fallos infantiles impropios de un profesional (mal control, pésimo pase…).
#5 Arganboy dijo,
6 Febrero 2007 2:26 pm
Muy buen artículo, no cabe duda. Pero hay varias cosas con las que no estoy de acuerdo.Por ejemplo, no tengo claro que el fútbol haya sido inventado para ser visto; está claro que hoy en día sin público el fútbol sería otra cosa, pero dudo que ese sea el origen. También creo, analizando fríamente, que un futbolista puede perder mucho si falla una ocasión clave y no simplemente sea cuestión de perder o no dinero; puede perderse prestigo individual o colectivo ( por ejemplo, el Deportivo podría tener una liga más, quizás Francia o Italia también etc.) moral, autoestima. Y dinero también (en primas por ganar títulos, partidos, nuevos posibles contratos etc.)
De todas formas, me encanta el artículo y el análisis, creo que muy acertado , del autor.
#6 Ramón Flores dijo,
6 Febrero 2007 2:42 pm
@pensandoenblanco, yo no estoy demasiado de acuerdo en que, en general, sea bajo presión como mejor se demuestre la valía de uno mismo. Creo que también se demuestra cuando te dan las condiciones óptimas para realizar cierta tarea; si la haces, es que vales para ello.
Yo creo que son dos tipos de cualidades, el de dar lo mejor de ti mismo bajo presión y el de darlo cuando estás tranquilo. Y creo que en cualquier faceta de la vida hay gente que es mejor para las malos tiempos y otra mejor para los buenos, y eso no le da ventaja, creo, a unos respecto a otros.
Otra cosa es que, en el caso más concreto del fútbol de élite, siempre haya una gran presión. Por tanto, si no la soportas no podrás salir adelante.
Saludos
#7 non_grata dijo,
6 Febrero 2007 2:54 pm
Gran artículo, felicidades.
La presión no sólo puede causar un bajo rendimiento, sino que puede provocar lesiones. El año pasado en la eliminatoria Barcelona-Chelsea, Mourinho cargó de presión a Messi, aseñalándole como teatrero y criticándole en una de sus típicas jugadas psicológicas de poco carácter ético, y en el partido de vuelta Messi sufrió una rutura fibrilar causada entre otros facotres por la fuerte presión que sufrió Messi en esa eliminatoria. La prensa inglesa lo tachó de “perro”, y rápidamente se figuró como el protagonista número uno del partido de vuelta. El stress prepartido de Messi le causó la lesión.
#8 Luis dijo,
6 Febrero 2007 3:32 pm
Da gusto leer a gente así, de verdad. ¿Porqué no tenéis entre los blogs de futbol dos que hay en Terra, de Ares y de Rivero?
#9 fanshawe dijo,
6 Febrero 2007 3:45 pm
Vaya artículo. Maravilloso Dadan. De verdad. Enhorabuena.
#10 Miguel Gutiérrez dijo,
6 Febrero 2007 4:19 pm
Porque no los conocíamos, Luis. Acabo de echarles un ojo y, además, compruebo que tampoco tienen mucha voluntad de formar parte de la blogosfera deportiva. Si ves los enlaces sólo hay sites oficiales y medios tradicionales: o no nos quieren dar bola a los blogs, o les da vergüenza o, simplemente, no saben que existimos.
#11 http://pensandoenblanco.blogspot.com dijo,
6 Febrero 2007 4:23 pm
@Ramon Flores
Yo tambien pienso que también en condiciones óptimas se puede dar lo mejor de uno mismo. Eso no quita que para mi tenga más mérito hacerlo bajo presión.
Tambien coincido con Arganboy en que el futbol no fue inventado para ser visto, fue para ser jugado, aunque a veces sea delicioso observarlo.
#12 cjdogg dijo,
6 Febrero 2007 5:43 pm
Me parece una gran reflexión. Si esa comprensión se aplicara también a los árbitros, entonces ya no hablaríamos sólo de buenos hinchas, sino de buenas personas.
#13 sublime dijo,
6 Febrero 2007 5:51 pm
En el último segundo del vídeo, ¿el del banquillo es Luccin con rastas?
#14 sublime dijo,
6 Febrero 2007 5:54 pm
Bendita wikipedia. Otra anécdota de Titi Camara:
Titi Camara is to this day seen by many Liverpool fans as a cult hero, most famously playing at Anfield against West Ham the morning after the death of his father, scoring the winning goal and then dropping to his knees in front of the Anfield Road stand with tears flowing. Ironically, he failed to score for West Ham and is remembered by fans as one of the worst players to ever turn out for the Irons.
#15 Dadan Narval dijo,
6 Febrero 2007 6:06 pm
@ Sublime,
Ese gol lo tienes en este video, aproximdamente sobre el minuto 1:10. Además, contado por Carrager.
Y sí, el que consuela a Camara es nada menos que Luccin, con varios años menos que ahora y con rastas.
#16 V&T dijo,
6 Febrero 2007 8:16 pm
Yo creo que tiene toda la razon.
#17 DJS dijo,
6 Febrero 2007 8:44 pm
Más jugadores con el “síndrome Camara”
Vitor Bahía tras el partido Barça-Atlético de Madrid de Copa cuando el Barça remontó un
0-4
#18 Axhell Red dijo,
7 Febrero 2007 2:55 am
Presion!!!!
Ultimos minutos,…. liga en juego…… ¡PENALTY!
Bebeto se hace el loco….. nadie quiere tirarlo….. se decide Djukic…… y…. Lendoiro llora.
#19 Copa de África 2008: Guinea (Grupo A) » Diarios de Futbol dijo,
14 Enero 2008 6:02 pm
[...] ser un crack, dejó un gran recuerdo en todos los equipos por los que pasó por su compromiso y su calidad humana. La relevancia de la figura de Camara para la historia futbolística del país, da la medida del [...]