Nápoles, verano de 1984

El 5 de julio de 1984 es una fecha marcada en rojo en el calendario de los napolitanos, situada en importancia casi el mismo nivel que el año 1263, con la creación del Reino de Nápoles, o el mes de septiembre de 1943, en el que las fuerzas del Eje fueron repelidas en la costa napolitana dejando vía libre a los Aliados en su avance hacia el norte en la Segunda Guerra Mundial. Ese 5 de julio de 1984 supuso el comienzo de una de las épocas doradas de la historia moderna de la ciudad del sur de la península itálica.

La llegada de Diego Armando Maradona a San Paolo, tras dos temporadas en el FC Barcelona, se convirtió en un acontecimiento que trascendió lo puramente futbolístico en la ciudad partenopea. Más allá de llevar al Napoli a reverdecer viejos y ya muy marchitados laureles, Maradona logró lo que ni el hincha más optimista habría sido capaz de imaginar hasta aquel momento.

Diego había salido del FC Barcelona de una manera un tanto inesperada. Su grave lesión de tobillo y la posterior sanción recibida tras la agresión del “Pelusa” al futbolista del Athletic Miguel Sola en la final de Copa del Rey del año 84, precipitaron su salida del club azulgrana, justo cuando estaba a punto de dar lo mejor de su carrera. Pero el destino, o quizá el carácter incontenible de aquel joven de 23 años, hicieron que “el Diego” no ofreciera lo mejor de sí en un club grande e histórico como el azulgrana, sino que, empeñado en conseguir el más difícil todavía, lo que consiguió fue hacer grande a un club que, hasta su llegada, no había pasado de un par de trofeos de Copa que se perdían en el recuerdo de los aficionados más ancianos.

Nápoles recibió el traspaso de Maradona a su equipo de fútbol como una bendición caída del cielo. Convertido ya en un ídolo mundial, el “10″ fue acogido como un Mesías capaz de llevar al equipo de la ciudad a luchar de tú a tú con los poderosos y casi inalcanzables equipos del norte del país transalpino, de la mitad del país históricamente más agraciada y con una economía más boyante.

El mismo día de la llegada del astro, Nápoles entera se había entregado ya a su nuevo ídolo. Las angostas y húmedas callejuelas, tan típicamente mediterráneas, empezaron a acoger toda una iconografía popular en forma de pintadas y murales dedicados al genio argentino. Aún antes de hacer grande al equipo y de pasear el nombre de la ciudad con orgullo por toda Italia e incluso por Europa, Maradona era ya reverenciado por la bulliciosa y despreocupada población napolitana.

La afición del Napoli enseguida asumió a Diego como un napolitano más. Su origen humilde y su condición de persona que se ha hecho a sí misma entusiasmaron a una hinchada que poco o nada tenía que ver con los encorbatados y adinerados asiduos al Giuseppe Meazza o al Olimpico romano. El sentimiento de identificación con el ídolo era absoluto, lo consideraban ya como uno más de los suyos.

Los éxitos se hicieron esperar. El primer año de Diego en la Campania fue bueno en lo individual (logró 14 tantos y se confirmó como el gran jugador que ya era), pero el equipo no consiguió pasar de la zona media de la tabla. Lo mostrado por el “Pelusa” en esa primera temporada fue suficiente para que el equipo sentara las bases para las que fueron las campañas más gloriosas de sus más de 60 años de historia, las que van de la 86/87 a la 89/90.

Tras el tercer puesto logrado por el club en la 85/86, Maradona llegó al Mundial de México consciente de que estaba ante la gran oportunidad de consagrarse definitivamente como el mejor jugador del mundo. Y no defraudó. Diego aupó a la albiceleste al campeonato mundial, y retornó a Italia con el único objetivo de hacer por fin campeón a su Napoli.

No tuvo que esperar más la hinchada de San Paolo. El club lograba el primero de sus dos Scudettos en aquella temporada 1986/87, con Maradona convertido en el líder indiscutible del modesto equipo del sur y con Ottavio Bianchi en el banquillo. La temporada, en la que el equipo también había participado en la Copa de la UEFA, fue culminada con el triunfo en la Coppa, apenas un mes después de conquistado el título liguero, al derrotar al Atalanta bergamasco por un global de cuatro goles a cero. Era la tercera Coppa para los partenopeos.

La temporada siguiente, en lo que quizá fue el gran lunar de Diego en el Napoli, el equipo no pudo pasar de la primera ronda eliminatoria de la Copa de Europa en la que era su primera participación en la máxima competición continental. La mala fortuna emparejó a los napolitanos con el Real Madrid de la Quinta del Buitre, que se deshizo de los italianos por un global de 3-1, con aquel famoso partido de ida jugado a puerta cerrada en el Bernabéu. Exclusivamente centrado en las competiciones nacionales desde prácticamente el comienzo de la temporada, el equipo no logró reeditar el Scudetto, y el título voló hacia el norte, concretamente al Milan de Sacchi y los holandeses, quedando el Napoli en segunda posición en la tabla, posición que repetiría la temporada siguiente, 1988/89, año en el que conquistaría su primer y único título europeo: la Copa de la UEFA frente al Stuttgart alemán, en un equipo en el que ya destacaban como figuras al lado del argentino el defensa Ciro Ferrara o el delantero brasileño Careca.

Las figuras del equipo empezaban a ser tentadas por los grandes del país pero el ídolo, Diego, permanecía fiel al club que le había hecho grande y al que él había hecho grande. Un premio a esa fidelidad mostrada por el astro fue la conquista del segundo y, hasta la fecha, último Scudetto del Napoli. La temporada 1989/90, y ya con Albertino Bigon sustituyendo a Ottavio Bianchi en el banquillo de San Paolo, el club napolitano conseguía su segundo título liguero, su último gran éxito, la última aportación de Diego Armando Maradona para hacer del Napoli un club grande en Italia.

La siguiente temporada, 1990/91, y tras haber pasado por el complicado compromiso de derrotar a la selección italiana en San Paolo, ante su público, en semifinales del Mundial (en aquel partido en el que Goycoechea engrandecería para siempre su leyenda de “parapenalties”), Maradona dio positivo por cocaína en un control antidopaje rutinario practicado el 17 de marzo de 1991, tras un partido frente al Bari. Sería el principio del fin de la leyenda del ídolo. A partir de ahí, la vida deportiva de Maradona cayó en un sinsentido del que a duras penas se puede sacar algo positivo.

A pesar de todo, y dejando de lado su triste y amargo final, la afición napolitana no olvida, ni olvidará a Diego. Él solo los hizo grandes, puso en jaque a los poderosos equipos del norte y dio un nombre al club de la populosa ciudad sureña. Pocas veces un club de fútbol le ha debido tanto a un sólo futbolista.

DDF | 30 años de Maradona

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. b.barba @ diariosdefutbol.com

21 Comments

  1. Pedro Blanco

    24 de diciembre de 2006 a las 1:15 pm

    Borja por curiosidad sabes cuanto se pago en el traspaso del Pelusa al Nápoles?

    Feliz Navidad y precioso post

  2. SANTOTE

    24 de diciembre de 2006 a las 1:20 pm

    @Arganboy

    Si estas por ahí, ¿es con este con el que comparas a quien tu y yo sabemos?, no hay comparación y tu y yo lo sabemos…

  3. NIPO

    24 de diciembre de 2006 a las 1:35 pm

    Joder… magnifico, parecía mientras leía y veía el video como si estuviera alli en Napoles

    Eternamente agradecido!

  4. iohu

    24 de diciembre de 2006 a las 4:41 pm

    Este video pone la piel de gallina a cualquier aficionado. Es el mas grande de todos los tiempos. Sin ninguna duda. Os recomiendo el documental: “Maradona: vida, palabra y goles”. Saludos!

  5. Leon

    24 de diciembre de 2006 a las 5:38 pm

    El mejor. El video es emocionante.

  6. Borja Barba

    24 de diciembre de 2006 a las 9:33 pm

    @Pedro Blanco
    Si no me equivoco y hago bien las cuentas, el Napoli pagó unos 13 millardos de liras, algo más de 6 millones de euros de la época. Un pastón, vamos.

  7. SANTOTE

    25 de diciembre de 2006 a las 2:41 pm

    Lo que creo que pagó el Napoles fue menos que lo que pagó el Barcelona a Boca creo recordar.

  8. Antihéroe

    26 de diciembre de 2006 a las 3:34 pm

    Buen vídeo de uno de esos futbolistas que pasará a la historia más por lo que hizo fuera del campo que dentro. No le llega a la suela de los zapatos a Pelé y yo me pregunto ¿por qué siempre se ven las mismas imágenes de Maradona?

  9. SANTOTE

    26 de diciembre de 2006 a las 4:34 pm

    @Antiheroe

    No esperaba menos de ti, si se ven siempre las mismas imágenes es porque seguro es lo más representativo, lo mismo que el gol de Pele en Suecia, el de la final en Mexico, o su no gol desde el centro del campo. Si quieres tener más documentación mira en Internet que es una herramienta utilísima para determinadas cosas no sólo para ver páginas X. Seguro que si por ejemplo Maradona hubiera caido no sé, en el Celta, este hubiera ganado la liga, aunque hubiera tenido malos jugadores.

  10. Nacho

    26 de diciembre de 2006 a las 5:12 pm

    Qué puto genio. Gracias por el vídeo.
    Saludos.

  11. Salva

    26 de diciembre de 2006 a las 5:35 pm

    Muy bueno y que bien escrito!!!!

  12. Lucho

    27 de diciembre de 2006 a las 9:59 pm

    Gracias, el video me ha hecho llorar. Ni el hecho de estar en mi trabajo pudo hacerme contener las lagrimas.

  13. Guest11

    20 de enero de 2007 a las 12:40 am

    Maradona fue un fenomeno del futbol una revolucion , cuando salio pele y dominaba un balon pequeño la gente se asombraba mucho y llego Maradona dominando una pelota de golf o un limon y dejo a medio mundo con la boca abierta , Maradona con sus regates espectaculares un enganche unico , centros de rabona magistrales, un chanfle que provocaba el panico en los arqueros , su capacidad de arrastrar marca para luego hacer que los delanteros hicieran goles , es sin duda incomparable … y encuanto a videos repetidos no se puede decir nada . porque lo mismo pasa con pele es mas repiten una jugada de pele que nunca fue gol y eso si no tiene sentido alguno.. pele en brasil es admirado , pero el idolo del deporte en brasil se llama ayrton senna

  14. juan

    20 de enero de 2007 a las 12:44 am

    ¿maradona? un crak!….. no comment

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  16. juanan

    6 de febrero de 2007 a las 11:22 pm

    gran video y grandisimo jugador. Luego fuera del campo no lo fue tanto.

    Habia algun otro jugador mas o menos importante en ese Napoles ??

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  18. emiliano

    22 de diciembre de 2007 a las 4:41 pm

    diego..dormiste con un techo de chapa y tambien con uno de oro..
    nadie te puede contar nada…
    gracias x tantas alegrias…

    ARGENTINA TE AMA…

    GRACIAS DIEGO

  19. giovanni

    2 de febrero de 2008 a las 1:20 am

    eres mi idolo maradona el video esta bien chido yo tambien tengo un equipo llamado napoles el cual surgipo desde hace 20 años y lo hemos seguido manteniendo la tempoorada pasada fuimos campeones napoles siempre lo llevare presente
    eres un dios maradona

  20. Pingback: La refrescante alternativa sureña - Diarios de Futbol

  21. Martin Castillo Valdiviezo

    2 de febrero de 2014 a las 2:35 pm

    Diego, fuiste lo mejor que el futbol pudo dar, nadie como tú hizo jugadas magistrales dentro del campo y ayudó a sus compañeros a salir adelante, eres y serás el mejor del mundo, saludos desde Piura – Perú

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