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Globalización, fútbol e identidad

allianz-arenabb.jpgContinuamos la serie dedicada a la identidad de los clubes de fútbol. Si anteriormente habíamos hablado de la identidad que los fundadores pretendieron dar a sus clubes a través de los nombres de los mismos (con referencias históricas, mitológicas o con la adscripción de estos a comunidades de inmigrantes), ahora hablaremos un poco de un fenómeno más o menos reciente que está dando lugar a cambios en la identidad de los clubes: la globalización.

Globalización es un término utilizado para referirse a un fenómeno esencialmente económico, pero también cultural, producido por la mundialización de los mercados. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define el fenómeno como la “tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales”. Esta definición, escueta y liberada de cuestiones culturales, que también son importantes, nos sirve perfectamente para abordar cómo este fenómeno generalizado afecta al fútbol. En el mundo futbolístico podríamos entender la globalización como la tendencia de los clubes a extenderse alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales y las consecuencias que esta tendencia tienen en su identidad.

Esta extensión del ámbito de influencia de los clubes se daría tanto a nivel de campeonatos, como de mercado, como en lo referente a la nacionalidad de los jugadores. Estos son los aspectos que analizaremos en este artículo, viendo hasta qué punto esto afecta a la identidad de los clubes, y haciendo al final una referencia a los clubes cuya fundación fue en el marco de empresas privadas y a aquellos que en los últimos años han tomado el nombre de empresas que los patrocinan.


El nuevo marco del fútbol
Hace unas décadas, el fútbol se jugaba principalmente en ligas locales. La Copa de Europa era un campeonato que se reducía a dos, cuatro, seis u ocho partidos (dependiendo del éxito) para cada club, y en TV solamente se emitían partidos de las ligas locales, y aquellos en los que representantes locales jugaban en Europa. Hoy día, sin embargo, la Champions League se ha convertido en una especie de proto-liga europea, en la que cada equipo juega un mínimo de seis partidos. Además, ya no hay solamente un representante por país, sino dos, tres o cuatro. En el caso español, por ejemplo, son cuatro, lo que hace un total de veinticuatro partidos de Champions, mínimo, por temporada, todos retransmitidos por TV. Lo que quiero mostrar con esto, es que el marco del fútbol ha variado. Las ligas nacionales cada vez tienen menos peso en el panorama futbolístico, perdiendo su importancia con respecto al nuevo marco europeo. Esto es algo que aún no se nota excesivamente en las ligas más fuertes de Europa, como la española, la italiana, la alemana, la inglesa e incluso la francesa. Éstas siguen manteniendo un buen nivel de salud, con altos niveles de público e interés. Sin embargo, en ligas menores, como la belga o la holandesa, el fenómeno se vive más crudamente, hasta el punto de que gran parte de los seguidores de estos países demuestran más interés por partidos de ligas extranjeras en las que se miden grandes equipos europeos (como un Manchester United-Chelsea o un Barcelona-Real Madrid), que por sus propios campeonatos.

Los ídolos de los más jóvenes, en el mismo sentido, ya no son los jugadores nacionales. Ahora los niños de países con campeonatos medianos tienen en sus habitaciones pósters de los Ronaldinho, Cannavaro, Rooney, Henry, etcétera. Asimismo, compran sus camisetas, y todo el marketing que en torno a estas grandes figuras elaboran sus clubes.

Esto es algo que afecta incluso a las propias competiciones menores de la UEFA, como la Copa de la UEFA, que ve cómo los seguidores la entienden como una especie de segunda división europea, y no muestran interés en ella hasta los cuartos de final o semifinales, esto es, cuando sus equipos tienen posibilidades reales de ganarlas. Un ejemplo de lo dicho son los índices de público que equipos como Osasuna están teniendo este mismo año en esa competición

Jugadores extranjeros
A esto hay que sumar la vigencia actual de la llamada Ley Bosman. Tras su aprobación, hace casi once años, los jugadores con pasaporte de la Unión Europea son libres, como cualquier otro trabajador, para desarrollar su carrera profesional, con todos los derechos, en cualquier país perteneciente a la Comunidad Europea. Una consecuencia de esto es la gran cantidad de jugadores europeos, no locales, que juegan en cada liga. En las grandes ligas europeas, el número de jugadores con pasaporte comunitario es cada vez mayor, y se suele argumentar que la llegada masiva de extranjeros daña, o al menos modifica, la identidad del club.

Los argumentos esgrimidos por quienes defienden esto no suelen pasar de supuestas vinculaciones telúricas con los clubes. Según ellos, un extranjero no puede defender de la misma manera la camiseta de un club, que un jugador que ha vivido en la ciudad del propio club.

Yo creo que esto no es del todo cierto. Históricamente la migración de jugadores de una localidad a otra es algo que siempre se ha dado, desde los principios del fútbol moderno en Inglaterra. No hay clubes en Inglaterra, por ejemplo, que al modo del Athletic de Bilbao, limiten sus fichajes a una determinada zona geográfica. Así, quizá excepto en el caso del Athletic, el Chivas de Guadalajara mexicano, y hasta hace poco el del Piacenza italiano, que nunca había fichado extranjeros hasta que en la temporada 2001/2002 fichó al mediapunta brasileño Matuzalem, no hay casos de equipos de primer nivel que limiten sus fichajes a zonas geográficas determinadas.

Al contrario, si echamos un vistazo a las grandes estrellas históricas de cada club, nos encontraremos con que quienes mejor han defendido la camiseta de los mismos, en la mayoría de las ocasiones, no eran originarios de la ciudad en la que el club juega.
Sí es cierto, no obstante, que determinados equipos pueden sufrir temporalmente un cambio en su identidad cuando tienen en sus filas a un gran número de jugadores de una determinada procedencia, y esto atrae a público de esa misma procedencia. Dos casos significativos de esto son los del Lens francés y el Beveren belga.

El Racing Lens, es un equipo del norte de Francia, de una zona minera de la provincia de Pas-de-Calais. En la época de entreguerras, a esa localidad migraron un gran número de polacos en búsqueda de trabajo en las minas. A parte de jugadores que vinieron ya formados, muchos de los hijos de aquellos inmigrantes jugaron posteriormente en el equipo norteño. En sus filas triunfaron en aquellos años jugadores como Casimir Kozakiewicz, Jean y Michel Lewandowski, Jean Mankowski, Tomy Marek, Marian Jedrzejzak, Théo Skudlapski, Stephan Dembicki o Stephan Szymczak.

Mucho después, tras la ley Bosman, el Racing Lens fichó a un gran número de jugadores africanos o de ascendencia africana, hasta el punto de que fue el primer equipo de Europa que podría sacar al campo un once titular formado exclusivamente con jugadores africanos. Esto hizo que gran parte de los inmigrantes africanos de Francia tuvieran al equipo como su favorito. Por otro lado, como curiosidad, señalar que uno de los apodos que los jugadores del Lens tienen es el de “caras negras”, por el hecho de que el equipo es de una región minera (antiguamente gran parte de la hinchada acudía al estadio con cascos de minero). Finalmente, señalar que el Lens es uno de los equipos tradicionalmente relacionados con la izquierda política, precisamente por su carácter minero.

beveren.jpgOtro caso similar es el de la reciente historia del KSK Beveren, equipo del norte de Bélgica. En la temporada 2000/2001 el técnico belga Jean-Marc Guillou se hizo cargo del equipo. Guillou firmó un contrato que vinculaba al Beveren con la escuela de jugadores que él mismo dirigía en Costa de Marfil, la del club ASEC Mimosas. Por este contrato, el Beveren se reservaba una opción de compra de los jugadores salidos de aquella escuela. El caso es que en dos temporadas, el Beveren pasó a tener en sus filas nada menos que dieciocho jugares marfileños, formando generalmente un once con diez marfileños y un letón (el central Stepanovs). Esta política de fichajes, le dio éxito inmediato, pero a la larga, el club se ha resentido y, la temporada pasada finalizó el contrato con Guillou. Aún así, aún hoy juegan doce jugadores marfileños en el club.

Este caso fue duramente criticado por la prensa belga, no sólo la deportiva, que ha querido ver en él uno de los problemas que el fútbol belga, deficitario de público e interés, arrastra en los últimos años. Sin embargo, para la enorme colonia africana de Bélgica, el Beveren ha sido durante los últimos años su representante en la Jupiler League.

Otros casos cercanos, aunque con la salvedad de que sus aficionados no comparten origen con los jugadores, son los del Hearts escocés, comprado hace año y medio por el millonario lituano Vladimir Romanov, que ha nombrado un técnico lituano y ha fichado a nada menos que a siete jugadores de esa nacionalidad, procedentes todos de otro equipo de su propiedad, el FBK Kaunas, y el del equipo polaco del MKS Pogon Szczecin, que pasó a la historia en marzo de este año, por ser el primer equipo de la liga polaca que presentaba un once sin jugadores polacos. El once lo formaban diez brasileños, más un portero eslovaco. La razón de esto es que el presidente del club, Antoni Ptak, cansado del nivel de juego de su equipo, decidió convertir el club en una franquicia del fútbol samba y crear una plantilla con la totalidad de jugadores brasileños. Los resultados no han sido los esperados, y al parecer, Ptak ha matizado su política, aunque en la plantilla del club polaco siguen siendo mayoría los brasileños.

Estos ejemplos, pueden mostrarnos cómo la identidad de un club puede tener un paréntesis, y durante cierto tiempo, cambiar, dependiendo de la historia reciente del mismo. Estos paréntesis, no obstante, no afectan tanto a la identidad histórica del club, como al hecho de que durante un tiempo el equipo acoge a seguidores que podríamos denominar como “circunstanciales”.

Mercado
Lo que sí trastoca, además desde arriba, la identidad de un club es el tema de la expansión de mercados. Tradicionalmente los clubes de fútbol están adscritos a una ciudad, pueblo o barrio. En la época de la globalización, sin embargo, esto se presenta como casi un problema cuando el mercado del club no tiene fronteras. Hoy los grandes clubes europeos tienen un gran nicho de mercado en la venta de camisetas y otros productos de marketing en los mercados del resto del mundo, sobre todo en Asia. Esto ha llevado a las famosas giras por lugares poco tradicionales en fútbol, como Japón, China o Estados Unidos, pero ha provocado más cambios. Un ejemplo muy significativo de esto es el intento por parte de la anterior junta directiva del Real Madrid, presidida por Florentino Pérez de trascender la ubicación física de su club para hacer de él “un club a escala mundial”. Uno de los aspectos de esta estrategia de marketing era la de intentar consolidar el nombre de “el Real” para el equipo, por encima del tradicional “el Madrid” con el que se le conoce habitualmente en España. La razón era que es difícil que una persona de Asia se identificara con un equipo con una adscripción geográfica tan definida, mientras que “el Real” señalaba valores que superaban el marco geográfico.

El fenómeno de la desvinculación parcial con respecto a la ciudad en la que se ubica de un club se extiende cada vez más. El caso del Manchester United, supone un ejemplo inmensamente significativo de cómo se juega con el nombre del club para trascender los límites regionales. Los dirigentes del club de Manchester se dieron cuenta de que el mercado asiático suponía una fuente de ingresos importante, en la que se debían explotar todas las posibilidades de comercialización de todo tipo de productos. La cuestión es si un ciudadano malayo, por ejemplo, se podía identificar con un club que en su nombre tiene una referencia a una ciudad que ni conoce ni, probablemente, conozca jamás. Una primera respuesta es que no. Sin embargo, si el nombre del club pierde parcialmente la referencia geográfica, este fenómeno de no identificación puede ser menguado en parte. Esto es: la identificación con el club, con la marca, se producirá en otra clave distinta a la geográfica, como, por ejemplo, el tipo de vida. La solución, comercializar los productos con un nombre extendido por economía lingüística entre los aficionados del club: “Man U”. “Man U” es un nombre más aséptico que Manchester United, y con el que la comercialización de productos del club es más posible fuera de la ciudad inglesa y de Inglaterra .

Una importante cuestión que surge es si este fenómeno está a la base de una progresiva pérdida de identificación de los clubes de fútbol con un determinado ámbito geográfico, deviniendo éstos en puras multinacionales de artículos de marca. Es decir, si se está en estos momentos pasando de una época identitaria en el fenómeno fútbol, para pasar a una teórica globalización del mismo marcada por las necesidades del mercado. Los problemas que se plantean a este respecto coinciden, además, sucintamente con los que se plantean al fenómeno cultural de la globalización; a saber, pérdida de las identidades particulares y desaparición de los grupos más pequeños (en nuestro caso de los clubes). Económicamente, monopolización del mercado por parte de las superpotencias y pérdida de sus nichos de mercado por parte de los pequeños clubes.

Este, y no tanto la migración de jugadores (que como hemos visto es algo con lo que el fútbol ha convivido siempre) es el verdadero problema de la globalización en el fútbol: la desaparición de la importancia de los pequeños clubes. Hoy día la gran mayoría de los seguidores de fútbol lo son de un grupo contado de equipos y los pequeños estadios se ven desiertos. Es aquí donde creo que hay que intervenir, y no tanto con la limitación de cupos de extranjeros, sino en la potenciación de las identidades de estos clubes. Cuando un club modesto está arraigado culturalmente en el entorno no hay problemas en este sentido. Un ejemplo de esto serían los campos de las divisiones inferiores inglesas, donde cada sábado, hay grandes asistencias de público. La razón de ello es que estos clubes trabajan día a día su historia, cultura y la vinculación con el entorno que los acoge, a través de sus fans (no hay más que darse un paso por Wikipedia para ver hasta qué punto los hinchas de los clubes ingleses más modestos cultivan la cultura de su club).

Marcas
bayer_04_leverkusen.gifEn el caso de la relación entre los mercados, las marcas comerciales y los clubes, destacan los casos recientes de patrocinio por parte de marcas que se hacen con la imagen del club. Es frecuente, por ejemplo, que grandes marcas patrocinen al club a cambio de que el estadio del mismo adopte el nombre de la marca, como sucede con el Allianz Arena, de Munich, el Ono Estadi de Mallorca, el Emirates Stadium del Arsenal, o el Reebook Stadium de Bolton. Pero es que incluso hay casos de equipos de fútbol cuyo nombre es el de una marca. Los más conocidos son los del Bayer Leverkusen, fundado en 1903 por trabajadores de la empresa farmacéutica Bayer (que desde 1953 hasta 1996 tuvo otro club en Uerdingen), y el del PSV Eindhoven, cuyas siglas significan “Philips Sport Vereniging”, en castellano, “Unión Deportiva Phillips”, fundado en 1913 por trabajadores de la Phillips, y que es propiedad de la empresa del mismo nombre.

red_bull_salzburg.gifPero hay más. Esta temporada ha debutado en la liga austriaca, el Red Bull Salzburgo, anteriormente patrocinado por el casino de la ciudad, y que ha sido comprado por el multimillonario Dietrich Mateschitz, que ya tenía otro club en Nueva York, el Red Bull New York. En la misma liga, el Tirol jugó durante unos años con el nombre del imperio cristalero Swarovski. También es destacable el caso del Skoda Xanthi griego (antiguamente AO Xanthi), patrocinado por la marca homónima de coches, o el del imperio futbolístico de la empresa italiana Parmalat, que antes de la crisis de la empresa en 2003, era propietaria del Parma, el Palmeiras y de 1993 a 1996 lo fue también del Videoton Parmalat, actualmente FC Fehérvár.

En Asia es algo muy habitual que las empresas tengan sus clubes de fútbol. En Corea, por ejemplo, existe el Ulsan Hyundai Horang y el Jeonbuk Hyundai Motors, ambos de la marca de coches Hyundai, y hasta 1999 jugaba en la liga coreana el club Daewoo Royals FC, que actualmente se llama Busan I´Parkan. En Japón está el equipo del Mitsubishi Motors Mizushima FC.

En México tenemos el caso del Cruz Azul, propiedad de la Cooperativa Cruz Azul, empresa productora de cemento,

En España también hay casos de clubes que deben su nombre a una marca. Ejemplos de ellos son el Díter Zafra, club de la provincia de Badajoz patrocinado por la empresa de motores Deutz Diter y los clubes de la empresa energética Endesa, el Endesa Andorra (Teruel) y Endesa As Pontes (La Coruña).

skoda_xanthi_fc.gifEntre todos estos ejemplos, no obstante, se debería hacer una distinción entre aquellos equipos que fueron fundados con el nombre de la marca por el hecho de que sus jugadores originarios eran trabajadores de la empresa (como el Bayer Leverkusen o el PSV) y de equipos con una identidad anterior, con una historia, que, por cuestiones de crisis económica se ven “obligados” a que esa historia quede apartada, tomando para sí el nombre de su patrocinador. Este segundo caso suele generar malestar entre determinados grupos de seguidores, sobre todo si la nueva identidad del club no se ve reforzada con éxitos deportivos inmediatos.

En fin, espero que este post haya servido para iluminar muy por encima cuestiones relativas a la identidad de los clubes en la época de la globalización. Seguro que en los comentarios se propondrán más ejemplos de lo expuesto, así como más aspectos que habría que analizar.

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Secciones: Athletic, Cultural, Real Madrid

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9 Comentarios »

  1. #1  Raúl  dijo,

    30 Noviembre 2006 7:20 pm

    [editado por ser sólo petición de intercambio de links]

  2. #2  Borja  dijo,

    30 Noviembre 2006 7:48 pm

    Lo de la identificación de una determinada nacionalidad con un club se dio también en España, concretamente en el Mallorca, a finales de los 90 y principios de este siglo. La llegada de muchos argentinos (Cúper, Ibagaza, Chupa López, Biagini, Roa, Leo Franco, Serrizuela, Siviero, Lussenhoff, Mena…) propició que los numerosos inmigrantes argentinos de la isla se identificasen rápidamente con el club, formando peñas incluso.

  3. #3  Agus  dijo,

    30 Noviembre 2006 9:54 pm

    Lo mismo podemos decir de los lazos que prácticamente desde su fundación tiene el FC Barcelona con Holanda, y más concretamente con el Ajax de Amsterdam, relación acentuada en el primer periodo en el banquillo de Louis van Gaal al traer a Kluivert, los De Boer, Litmanen, etc. Posteriormente ya se incorporaría Overmars, pero no estaba Van Gaal a las órdenes del Barça ya.

    Y así hay muchos ejemplos. Quizá lo que para unos es globalización para otros es simplemente que al darle la oportunidad de trabajar como entrenador o dirigir como presidente un club, pueda traer a sus allegados, creando un desplazamiento hacia algo mejor, llamémoslo la inmigración futbolística. Pero esto es normal dado que todo el mundo siempre quiere rodearse de su gente de confianza.

    Una cosa me pregunto: El fútbol ha sido identitario? Como muestra recordar que al Barcelona lo fundó un suizo y al Madrid dos catalanes. Los emblemas del Barcelona han sido gaditanos (Migueli), búlgaros (Stoichkov), holandeses (Koeman) o leridanos (Puyol) y los del Madrid, argentinos (Di Stéfano), húngaros (Puskas), montenegrinos (Mijatovic) o del rival Atlético (Raúl). Nacidos en Madrid y siendo fieles al Madrid toda la vida, no recuerdo ninguno. Casillas mostoleño, Guti torrejonero, Portillo de Aranjuez, etc.

  4. #4  Ales&re  dijo,

    1 Diciembre 2006 5:51 am

    Excelente lo que estás haciendo, Dadan, acá en DdF.

    Con respecto a la pregunta que propone Agus, la de si el fútbol ha sido identitario, creo poder contestar pues que sí, que sí lo ha sido. Además de las leyendas o seudoleyendas que existen en el Barcelona y Real Madrid (por ser los dos clubes que has citado) como ciertos catalanes y madrileños (sólo como muestra, Puyol es menos bandera que Guardiola), el fútbol muchas veces sirve de integrador en ese aspecto. Iniesta, por poner un caso reciente, por más fuentealbillano que sea, juega en la selección catalana. Esto sucede porque el fútbol sirve como campo metafísico de fe. Sin ser el fútbol una guerra, es un eufemismo de ella. Sin ser el fútbol mitológico, es un eufemismo de eso. El fútbol es el fútbol y su entorno, por lo que el fútbol es más que la suma de sus partes. Lo que quiero decir es que en el fútbol aplican formas que aplicarían no en aspectos más tangibles de la sociedad, sino en aspectos más metafísicos o románticos. Me tomo como ejemplo (no para comprobar lo que he dicho, que sería una falacia insultante, sino para promover la discusión). Soy venezolano, nací en caracas en el 87, y me hice del Barça por dos razones: 1) mis abuelos gallegos eran del Barça por verlo como alternativa poderosa al equipo que más representaba la España de la que ellos huyeron, el Real Madrid; y 2) porque crecí viendo al Dream Team, cosa que llamó poderosamente mi atención. Una vez del Barça, entonces, comenzó una relación con el pueblo catalán y su historia, más allá del club en sí. Mi afinidad deportiva me llevó, en primera instancia, a conocer el arte, la literatura, y la política catalana, y en segunda, el arte, la literatura, y la política española, ya que todo se relaciona. Quiero decir, entonces, que unos abuelos y Nuñez y Cruyff, de alguna manera, iniciaron una identificación con la forma y el fondo catalán. Por lo que ahora, además de saber quién rayos era Ramallets, sé de la vida e idiosincracia catalanas. Soy venezolano, pero del Barça, del fútbol, y empático con la historia de la Catalunya que alberga al club.

    Dadan, me encantaría saber si DdF es tu única ventana. ¿Tienes libros? ¿Algún otro blog? ¿Escribes en algún diario sobre algún tema?

    DdF está bien depinga, bichos. Na’güevoná; sendo blog, lacras.

  5. #5  Dadan Narval  dijo,

    1 Diciembre 2006 10:57 am

    Agus,
    La pregunta creo que la formulas incorrectamente, porque la identificación de los seguidores o del jugador por un club no depende exclusivamente del origen geográfico de estos. Si reformulas la pregunta y te cuestionas si el fútbol canaliza identidades o ayuda a construirlas, la respuesta es sí. En las selecciones nacionales, está claro: el fútbol de selecciones es una muestra evidente de nacionalismo lúdico. En cuanto a clubes, creo que también canalizan identidades. Hay equipos que representan valores, que se identifican con naciones, regiones, ciudades o barrios. Hay equipos con una marcada identidad de clase, o incluso religiosa. En cuanto a los hinchas, creo que casi todo hincha descansa parte de su identidad en la camiseta de su club.
    Ales&re,
    Gracias por tu comentario. Sí que escribo en otros lugares. Si pinchas sobre ni nombre, encima del artículo, te aparecerá mi nombre auténtico (Dadan Narval es un pseudónimo). Si me buscas en la red, encontrarás algunos artículos, sobre todo de arte.

  6. #6  Migranol  dijo,

    1 Diciembre 2006 5:06 pm

    Otro aspecto relevante de la reflexion apunta al mercado de transferencias…

    Actualmente vemos, sobre todo en sudamerica, como cualquier canterano relativamente joven y que demuestre capacidades superiores a las de sus pares es inmediatamente motejado por los medios de comunicacion como una figura pronta a irse a jugar a Europa.

    No estoy diciendo que sea 100% negativa esta realidad, pero si creo que muchas veces interrumpe un proceso natural de los jugadores, la necesidad de acondicionarse y afirmarse a jugar en primera division, al menos unos cuantos campeonatos completos para luego salir a jugar al extranjero.

    Esto se hace mas patente aun en el caso chileno, en donde muchos jugadores de equipos mas “chicos” han partido a jugar a equipos de segundo nivel en europa a temprana edad, truncandose asi su desarrollo competitivo y convirtiendose solo en jugadores de 2º orden y no en las estrellas que todos esperabamos ver.

  7. #7  Agus  dijo,

    1 Diciembre 2006 6:48 pm

    Migranol.

    El tema de los jugadores que vienen de Sudamérica y no triunfan para mí es por dos motivos: el primero; no están acostumbrados a la presión popular y mediática, lo cual para un futbolista de hoy en día es un requisito indispensable, y por lo tanto, por mucha calidad técnica que tenga, si no maneja bien la presión será un jugador mediocre. El otro motivo que se me ocurre es que no sea tan bueno verdaderamente su nivel y el alto precio que hayan pagado por él haya sido por obra y gracia de un manager con bastantes ansias de dinero.

    Quizá los futbolistas si optaran por dejar de ser marionetas de sus representantes y antes de ir a un equipo “X”, conocieran cómo es la forma de vida de ese club, cómo son sus seguidores, los pensamientos que tienen, entonces sí me creería más eso de defender al 100% la camiseta. Pero habiendo llegado a un grande porque tu representante ha sabido negociarte un buen contrato, lo veo más mérito del representante que del futbolista.

  8. #8  Ali Dia  dijo,

    1 Diciembre 2006 8:44 pm

    recuerdo un caso en el leganes, que ficho a pekerman de entrenador y este se trajo como a 10 argentinos. la cosa, como era de esperar, fue un desastre. por encima de todos los fenomenos globales, de marketing, de imagen, de necesidades economicas, etc esta el futbol. y eso es tan sencillo como que si a un grupo de 25 españoles que comparten juntos un trabajo y son, en definitiva, una comunidad, les plantas 10 argentinos, es obvio que la cosa se complica. maxime si el entrenador tambien es argentino. a veces queremos redescubrir el futbol, pero la verdad es que no hemos inventado nada.

    el futbol no es distinto de otros ambitos de la vida. y no se debe querer rentabilizar el futbol a costa de esto, sino maximizando los recursos propios, como la cantera. en el fondo el debate esta entre plantearse el futbol como una cosa normal, en la que si un chico de la cantera destaca se le da una oportunidad, si un entrenador funciona se le mantiene, si un jugador deja de rendir se deja de contar con el y demas, o por el contrario añadirle circunstancias ajenas al futbol que distorsionan la realidad.

  9. #9  rako  dijo,

    2 Diciembre 2006 2:42 am

    recuerdo lo del leganes, lo compro un tal grinbank, argentino tambien. pekerman se fue a mitad de temporada y el leganes acabó descendiento a segunda. penosa la incursion del señor pekerman por españa.

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