La razón de lo políticamente correcto aplicada al fútbol nos dice que no es deseable, ni educado, mostrar en público la animadversión por otro equipo, rival al nuestro. Dicen los políticamente correctos que no es saludable alegrarse de las desgracias de otros equipos, y que el buen aficionado es fan de su equipo sin ser detractor de otros. Yo no puedo estar más en desacuerdo. Soy seguidor del FC Barcelona desde que tengo uso de razón, y me temo que si quiero ser justo conmigo mismo, he de reconocer que lo soy, en gran parte, por la antipatía que siempre ha despertado en mí el Real Madrid.
No sé muy bien de dónde procede mi aversión al club blanco. Probablemente tenga que ver con el ambiente donde me crié, el que el Real Madrid nunca fue un club bien visto, o probablemente –esto me cuesta decirlo- sea debido a que nunca me han caído demasiado simpáticos los ganadores, y cuando empecé a interesarme intensamente por el fútbol, el Real Madrid encadenó cinco títulos de liga consecutivos. No sé. El caso es que un buen día me di cuenta de que me alegraba con las derrotas del Madrid, fueran en la Liga o en Europa o en pretemporada.
Los políticamente correctos dicen que esto no está bien. Sin embargo, yo creo que el fútbol tiene en común con el carnaval el ser un ámbito donde determinados valores se invierten lúdicamente. En fútbol la rivalidad es necesaria, y debe ser admitida sin falsas cortapisas morales. Yo me enfadaría de verdad si un amigo desea mal a algo que quiero, pero no es así en fútbol. Cuando cae el Barcelona, mis amigos del Real Madrid me bombardean con mensajes y correos electrónicos en los que muestran su alegría. Cuando me los encuentro en la calle, esbozan una sonrisa en la distancia, y abren los brazos:
- ¿Qué pasó el domingo? – me dicen, sin poder esconder su alegría.
Cuando esto sucede, he de reconocer, en lenguaje llano, que “me jode”. Pero, en el fondo, me divierte. Porque sé que en breve las tornas cambiarán y seré yo quien les aborde en la calle, les dé una palmada en la espalda y les diga:
- ¿Qué tal en Getafe el otro día? – y será mi sonrisa la que luzca enorme.
Esta rivalidad sana es algo que nos divierte, a unos y a otros, (aunque, es cierto, sobre todo cuando somos nosotros quienes sonreímos) y es una de las cosas que hacen que el juego nos apasione.
Por esto, quiero decir que cuando un aficionado de un equipo, un aficionado que sabe llevar su afición lúdicamente, dice que “odia” al equipo rival, hay que entender estas palabras en un contexto determinado, el del fútbol, en el que las rivalidades son necesarias y buenas para el desarrollo del juego. Porque a diferencia de la guerra, donde el objetivo es terminar con el rival, en fútbol el rival es necesario. Paradójicamente, nuestro equipo, y nosotros como seguidores, necesitamos de la existencia de ese máximo rival, ya que sin él, careceríamos de uno de los objetivos del juego y, probablemente, el mismo juego perdería interés.
Por otro lado, el máximo rival funciona de espejo en el que miramos a nuestro equipo. Estamos casi tan pendientes de lo que hace, como de lo que hace nuestro equipo, pero de modo inverso: si queremos que nuestro equipo gane siempre, con respecto al eterno rival sólo esperamos derrotas. Cuando el máximo rival se refuerza para una nueva temporada, exigimos que nuestro equipo se refuerce, cuando el máximo rival obtiene más éxitos que nuestro equipo, concluimos que la temporada ha sido un fracaso.
En días como los de hoy, todo se concentra en noventa minutos. No es un partido cualquiera, no son sólo tres puntos lo que nos jugamos –sólo el perdedor dirá que no eran más que tres puntos lo que estaba en juego-. Los aficionados de uno y otro equipo llevamos semanas hablando de que hoy venceremos, y pensando en cómo llegarían nuestros equipos a la noche de hoy.
Días como los de hoy son los que hacen que me guste el fútbol. Hoy me juego ser yo quien mañana sonría, o que sean mis amigos merengues los que me reciban en la calle con una sonrisa irónica. Hoy me juego el leer mañana la prensa deportiva sonriendo, mostrando el periódico como si fuera yo el que sale en portada, o evitar el café porque todos los periódicos me recuerdan lo que pasó la noche anterior, algo que prefiero no recordar.
Y todo esto me encanta.
Por eso, aunque como culé sienta verdadera antipatía por el Real Madrid, también como culé digo: ojalá el Real Madrid exista siempre.



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#1 Ruben dijo,
22 Octubre 2006 12:58 pm
Qué gran artículo Sr. Narval.
Felicidades.
Vote:#2 ayr29 dijo,
22 Octubre 2006 1:48 pm
El problema es que cada vez existe menos esa rivalidad necesaria tal y como la cuentas, sino que todo se ha radicalizado y hay quienes sienten verdadero odio hacia todo lo que huela al equipo rival, y eso sí es que es penoso. O quienes consideran una cuestión de orgullo y honor el no poder ni felicitar al rival. Y los medios de comunicación tienen gran parte de culpa en esto, cuando se dedican a escribir columnas y portadas politizando el partido, intentando hacer ver que quienes juegan hoy son los representantes de una ideología contra los de la contraria, y haciendo ver que cualquier futbolista rival es odioso por vestir esa camiseta. Si no hubiera gente que se dejara tanto influir…
Yo, posiblemente, sea de los madridistas menos antibarcelonistas que haya, pues sólo me alegra una derrota culé cuando favorece directamente al Madrid. Cuando, por ejemplo, el Madrid está fuera de Europa y el Barça sigue, siento indiferencia hacia el Barcelona. Ni me alegro de que pierda, ni me “jode” que gane
También es posible que esto se deba a que el clásico ha ido a menos, y ya no es ese acontecimiento anual único e irrepetible. La Liga ha dejado de ser un mano a mano Madrid-Barça, y éstos a su vez han vuelto a ganar la Copa de Europa y tienen aspiraciones cada año a estar ahí arriba, cosa que hace unos años no ocurría
Suerte a todos esta noche
Vote:#3 hoeman dijo,
22 Octubre 2006 3:39 pm
Yo soy antimadridista, pero siempre desde el respeto (o al menos se intenta).
Vote:#4 jose dijo,
22 Octubre 2006 4:04 pm
Psé, rivalidad vale, pero no antes que la deportividad. Queda fuera de la deportividad, por ejemplo, alegrarse de que un jugador del equipo rival esté lesionado. La autosuperación por encima de la venganza.
Y lo de “Días como los de hoy son los que hacen que me guste el fútbol”, entonces doy por supuesto que si fueras norteamericano lo que te gustaría sería el béisbol.
Vote:#5 Xals dijo,
22 Octubre 2006 4:07 pm
A mí lo que no me gusta es cuando el odio hacia el Barça se extiende hacia Catalunya o viceversa. La gente de una autonomia no tiene la culpa de que el Barça o el Madrid sean de allí, así que meterse con una comunidad en general por un equipo es una burrada que, por desgracia, parece creciente.
Yo soy culé, aunque mi padre sea merengue. Cuando pierde el Barça prefiero no verlo, cuando pierde el Madrid él prefiere no verme, pero a los dos nos divierte la situación. Igual que con mis amigos merengues, que no dudan en recordarme la Supercopa, o que sólo tenemos dos copas de Europa para bajarme los humos. Pero cuando el Madrid pierde, me alegro como si hubiera ganado el Barça (almenos que juegue contra algún perseguidor del Barça pero, eso sí, que esté por delante de ellos en la clasificación, como el Valencia la temporada pasada), y cuando pierden en Europa también me alegro, no puedo evitarlo, decir lo contrario sería hipócrita (por eso cuando Guti dijo que prefería que perdiera el Barça siempre la temporada pasada no pude evitar sonreir). Esta simpatía por tu equipo sin la antipatía con el otro no pueden ir solas (o pueden, pero le quitaría la gracia al asunto).
Realmente, es como tú dices, por días como estos es por los que uno es aficionado al fútbol. Es de esos días que condicionan el mañana: si gana tu equipo, mañana estarás contento, ojearás la portada del As y del Marca, y entrarás a todos los lugares madridistas a ver lo que dicen; si pierde, evitarás los programas de radio, los informativos, y los diarios durante la semana posterior para no oír nada relacionado con ese partido tan malo que han (has) perdido.
Qué grande es el fútbol. Visca el Barça y…Hala Madrid (siempre en este orden, tanto para decirlo, como para verlo en la clasificación…;P)
Vote:#6 LUIS PANA dijo,
23 Octubre 2006 4:40 am
ARRIBA PANAMA ARRIBA EL FUTBOL
Vote:#7 sickboy4 dijo,
23 Octubre 2006 10:32 am
Esto que comentas es lo que sentimos los aficionados pericos en Catalunya, nos alegramos de las derrotas del Bar$a (aunque también de las del Madrid).
Vote:En partidos como el de ayer lo perfecto sería una derrota de los dos, pero como eso es imposible, llegué a la conclusión años ha de que un empate o una victoria blanca era lo más favorecedor a los propios intereses, por el simple hecho de que las celebraciones no se celebran en tus propias narices sino a 600 km de distancia…
#8 NIPO dijo,
23 Octubre 2006 4:04 pm
La verdad es que esta todo muy politizado… sin ir más lejos.
Cuando se elgieron las candidaturas para los JJOO de 2012, muchisima gente culé se sintió feliz porque no hubieran llegado las olimpiadas a Madrid… Y yo me pregunto… xk?
Psdt: Magnifico articulo
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