El fútbol y yo (Introducción)

Comenzamos hoy, con la publicación de la introducción y el primer relato, una serie de relatos de Dadan Narval sobre la relación de un niño con el fútbol titulada “El fútbol y yo”. Éstos mantienen una coherencia cronológica, por lo que, a pesar de que pueden ser leídos individualmente, componen en conjunto una única historia. La serie aún está abierta, por lo que no sabemos la cantidad de capítulos que la compondrán. Iremos publlicándolos paulatinamente, a medida que vayan siendo escritos. Esperemos que esta nueva sección de Diarios de Fútbol sea de vuestro agrado.

Gran parte de mis recuerdos de infancia, de aquellos que por ser más relevantes, por tener algún significado –aún a veces oculto- han resistido al tamiz del tiempo, están relacionados con el fútbol, con el balón, y con los anhelos que de niño canalizaba a través de él. En ocasiones, mientras paseo sin destino ninguno por la ciudad, pensando, o mientras fumo un cigarro en el balcón de mi casa, mi mente comienza una cadena de asociaciones que termina haciéndome evocar los tiempos en los que jugaba con la camiseta de la UDSM, el equipo del barrio en el que de niño vivía, mis primeras visitas a San Mamés, acompañado de mi abuelo, o cuando mis primos y yo formamos nuestro nuevo equipo, con nuestras flamantes camisetas naranjas, como las de Holanda.

Cuando eso sucede, me doy cuenta de que, a pesar del paso de los años, recuerdo aquellas vivencias como si entre entonces y hoy no mediara un abismo de tiempo, como si entre aquel niño enclenque de piernas delgadas e imaginación desbordada que soñaba con ser algún día futbolista, y lo que hoy soy, no se interpusiera toda una vida, un conjunto tal de experiencias, sueños rotos y nuevos anhelos, que deberían hacer de él y yo personas radicalmente diferentes.

Al contrario, recuerdo todo aquello teñido con el color con el que nuestra mente subraya las cosas importantes. No he conseguido, pues, aún, establecer distancia crítica con aquellas vivencias relacionadas con el balón. No he podido todavía, marcar la distancia que me permita pensar en todo ello sin que de mi corazón se apodere la sensación de que me enfrento a algo relevante. Intento convencerme de la futilidad de todo aquello, de que sólo eran “cosas de niño”, pero el recuerdo de mi inocencia sigue presentándose ante mí, doloroso, inmediato.

En este sentido, no sé a ciencia cierta si comienzo esta serie de relatos con la esperanza de librarme definitivamente de quien fui de niño –compartiendo mis recuerdos con otras personas para relativizarlos-, o si lo hago para dejar testimonio escrito de aquellas vivencia, antes de que el inevitable olvido borre algún día definitivamente todo rastro de ellas en mí.

Al menos, espero que, en conjunto, estos recuerdos construyan un fragmentado mosaico que me permita comprender mejor cómo era yo entonces, y qué importancia tenía para mí el balón, y de este modo, quizá entender cómo soy ahora, y por qué todo aquello sigue acudiendo a mí, exigiendo mi atención, hasta el punto de devenir en una serie de relatos.