Dos palizas sin brillo. Bayern y Roma, dos de los equipos punteros de la competición, fueron protagonistas de partidos prácticamente idénticos. Ambos se enfrentaron a rivales de la Europa del Este, Spartak de Moscú en el caso alemán, y Shakhtar para los romanos. Los dos se estrellaron en el primer tiempo en el cerrojo de su rival, sin ideas ni imaginación para reventarlo; los bávaros fueron incluso abucheados por el público del Allianz en el descanso. Ambos abrieron el marcador de forma casi agónica (especialmente los transalpinos, con ese disparo a quemarropa de Taddei), y los dos acabaron solventando su compromiso con un rotundo 4-0. Sin embargo, ambas aficiones tienen de qué preocuparse, porque con este juego no llegarán muy lejos.
Vuelve el equipo del ejército rumano. Llevábamos tiempo ya sin oír hablar de ellos, desde aquella época en que nombres como Lacatus, Belodedici o Gica Hagi eran tan familiares. Pero el Steaua ha vuelto. Ya la temporada pasada los aficionados béticos se dieron cuenta de que Dica, Nicolita y compañía iban en serio, y sólo una heroica remontada del Boro los privó de la gloria de la final de Eindhoven. Ayer, ya en la máxima competición, hicieron pedazos al Dinamo de Kiev con una exhibición de técnica y contragolpe; y eso que faltaba su mejor goleador, Iacob. Los cuatro goles del Olímpico suponen una importante llamada de atención para el Real Madrid, para quien este grupo E puede que no sea el paseo militar que parecía a priori.
Batacazo del Inter. A muchos ha sorprendido la justa derrota de los neriazzurri en el José Alvalade, superados de punto a punto por un Sporting joven y ambicioso donde destacó el partidazo del guineano Djaló y el extraordinario gol del valencianista Caneira. Por mucho que se empeñe en repetirlo cada vez que le dan oportunidad, Luis Figo no tiene las características de un media punta, y difícil será que triunfe a medio plazo un equipo en el que él desempeñe una posición tan crucial. Si a esto añadimos el nulo rendimiento que desde hace bastantes meses ofrecen Ibrahimovic y Adriano y un centro del campo huérfano de jugadores creativos donde además Vieira estuvo por debajo de su nivel (y fue expulsado) las consecuencias pueden ser nefastas. Se vio en Lisboa.
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