Se trata de una de esas noticias que uno lee en una esquinita del periódico de turno y, súbitamente, remueve algo a veces demasiado grande en los ajados archivos de la memoria. Parece ser que el Dinamo Kiev, últimamente una amalgama irreconocible donde se mezclan jugadores locales con sudamericanos y africanos, que ha dejado acercarse a su trono al Shakhtar Donetsk, y cuyo subcampeonato de UEFA habla del nivel de esta competición, ha ofrecido a Andrei Shevchenko acabar sus días como futbolista en su equipo de toda la vida, con la posibilidad adicional de incorporarse después al cuadro técnico. Parece que el futbolista ha recibido bien la propuesta, pero aún no ha tomado la decisión.
3 Julio 2009
¿El héroe vuelve a casa?
Quince años de USA’94
Son quince años, pero algunas cosas continúan igual. Mi madre lloraba cuando me dejó aquellos días a solas con mi abuela, y llora ahora que me voy a vivir con mi novia. Tampoco ha variado la desdicha de los veranos impares, aún más con el cambio de fecha de la Copa América, el viejo consuelo contra el hambre de fútbol estival. Tres lustros atrás, descubriendo la vida despreocupados y apasionados a la vez, disfrutábamos de la Copa del Mundo de la FIFA de 1994, en Estados Unidos de América.
Quizá no fue el mejor torneo de la Historia pero sí, considero, el campeonato perfecto para admirar de niño, y a solas. Los partidos nocturnos con Coca-Cola, el insuperable álbum de Panini, y el inagotable merchandising creado para la cita son sólo buenos e impagables recuerdos de la infancia. Mucho color y mucho calor. En cambio, si uno explora un poquito en la memoria encuentra la última gran tarde de Diego Armando Maradona, a Italia salvar partidos en inferioridad para pasar como tercera de grupo y llegar a la final en un alarde competitivo, a España caer en cuartos sin justicia, al anfitrión cumplir con dignidad, a la exuberancia africana quedarse por el camino y a Brasil campeonar. No es poco, es la base de todo el negocio. Faltaban Inglaterra y Francia, vale, y Alemania andaba de transición, pero no concedo nada más.
2 Julio 2009
Jan ya no quiere a Samu
Hubo un tiempo, no mucho ha, en el que Samuel Eto’o era al barcelonismo como Moisés al pueblo hebreo. El camerunés era considerado como una especie de faro espiritual, un guía imprescindible para salir de los tiempos oscuros, un líder al que encomendarse y un activo por el que sacar pecho. Joan Laporta lo vio claro. El delantero era un plato muy jugoso para la boca del aficionado culé. Su pasado madridista y sus casi siempre brillantes actuaciones contra el eterno rival cuando aún goleaba con la bermellona del Mallorca, hacían de él el abanderado ideal en la lucha por el poder azulgrana. Samu fue clave en el ascenso al poder del hoy presidente culé. Su relación, siempre enfrentada a la existente entre Sandro Rosell y Ronaldinho, traspasaba las fronteras de lo cotidiano entre un presidente y un futbolista de su club.
Pero el amor tiene fecha de caducidad. La relación entre la presidencia y el camerunés se vio truncada por variados factores. La irrupción de Messi o Iniesta, los irresistibles éxitos sobre el césped (encabezados por la Copa de Europa de 2006), o el deterioro de la convivencia del vestuario, fueron factores irresistibles que elevaron a la estratosfera el incontenible ego de Laporta, al tiempo que dilapidaban la relación de éste con Samu, otro con un ego de magnitudes preocupantes.
Adioses y bienvenidas

Dos noticias coincidieron el martes en el tiempo. Dos noticias antagónicas. Una llamaba a la ilusión y otra a la desesperanza. Kaká se presenta en el Bernabéu, De la Red no jugará al fútbol la próxima temporada. Bienvenidas y despedidas en el Real Madrid. Es difícil imaginarse rodeado por cuarenta mil aficionados gritando tu nombre, blandiendo bufandas y enseñando el escudo de las camisetas de esa forma fervorosa e irracional que sólo da el fútbol. Pero más complicado aún es imaginar lo que supone renunciar a la ilusión de una vida, de la noche al día, saber que seguir practicando el deporte que te lo ha dado todo puede tener un desenlace fatal sobre el rectángulo de hierba.
1 Julio 2009
El baile de los que se van
Una vez que ha llegado el verano y el fútbol se ha acabado por un tiempo, el aficionado suele ser estar pendiente –metadona, quizá- de las caras nuevas que llegan a su equipo favorito. En esta entrada miraremos en el sentido inverso, y le echaremos un vistazo a algunos futbolistas de cierto renombre que abandonan nuestra liga.
-Fabio Cannavaro. Llegó al Real Madrid como Balón de Oro in pectore tras una maravillosa actuación en el Mundial 08, y, a pesar de ciertos altibajos en su rendimiento, se convirtió en uno de los jefes del vestuario blanco que ganó dos ligas. Protagonista de un adiós algo sonrojante, vuelve a la Juve de donde vino para intentar llegar al Mundial de Sudáfrica. Con Lippi tiene sus posibilidades.
Benzema y el modelo blanco
Jorge Valdano, director general del Real Madrid, afirmó, durante la rueda de prensa de Kaká como nuevo jugador blanco, que el cambio de dorsal de Fernando Gago y la cesión del 8 al crack brasileño había puesto de acuerdo a dos personas y, por primera vez, nadie se había enfadado. La casa blanca suscita filias y fobias entre aficionados y profesionales del fútbol. El consenso es casi una quimera.
El problema es que, en muchas ocasiones, los argumentos a favor y en contra de los movimientos deportivos del Real Madrid no se sustentan en una reflexión coherente y razonada. Las contrataciones de Kaká y Cristiano Ronaldo han despertado un debate aburrido sobre si el desembolso económico es desmesurado por dos jugadores hechos, que difícilmente puedan crecer aún más con la elástica madridista. Pero a la vez se plantea un debate en el que el posible fichaje de Karim Benzema (Lyon, 21 años) no apagaría la decepción por la llegada frutrada de David Villa (27 años). La alternativa del francés es una apuesta de futuro, mientras que todos sabemos a qué atenernos con el asturiano.
30 Junio 2009
Sudáfrica: un largo año por delante
La Copa Confederaciones 2009 ya es historia. No vamos a abundar a estas alturas en la ’seriedad’ de la competición y en su improcedencia, temas de los que ya debatimos en profundidad hace un par de semanas. Tampoco vamos a analizar el papel de la selección española, toda vez que éste ha sido bastante más triste de lo esperado por casi todos. Si Xabi Alonso no hubiera acertado con ese bendito gol en la prórroga de esa patraña también conocida como ‘Final de consolación’, probablemente España entera estaría volviendo a las andadas, arrojando piedras sobre su nuestro propio tejado, y exigiendo una nueva catarsis en un equipo que funciona y cuyo bajo rendimiento sólo tiene una explicación: Brasil o Italia aparte, a ninguno de los nuestros le interesaba este torneo. Como al público español, una vez confirmada la eliminación a manos de EEUU.
Pero no. No vamos a discutir sobre si la convocatoria de Vicente del Bosque estaba compensada o no, ni sobre si los cambios del técnico en determinados encuentros del campeonato fueron del todo acertados. La ocasión era idónea para hacer pruebas y reajustes de cara a lo que sucederá dentro de un año por aquellas mismas latitudes. Ya lo advertimos en aquellos artículos, España tenía mucho que perder y muy poco que ganar en la Copa Confederaciones. Finalmente, no nos hemos enfrentado a ninguna de las dos selecciones potentes (Brasil e Italia), que, visto lo visto, era el único aliciente del torneo.
27 Junio 2009
¿Sabías de dónde viene el nombre de Maicon?
Ahora que está sonando mucho el nombre de Maicon, tanto por su buena actuación en la ConfeCup como por su posible salida del Inter, se antoja un buen momento para recordar una historia curiosa que tiene que ver con el peculiar nombre del carrilero. Parece ser que, recién nacido el futuro futbolista hace 27 años en la ciudad brasileña de Novo Hamburgo, sus padres acudieron al registro civil con la (in)sana intención de llamar al chaval “Michael Douglas”, en homenaje al ínclito vástago del gran Kirk; una costumbre ésta de llamar a los niños por nombres de actores que tiene otros representantes tan ilustres como Cristiano Ronaldo, por cierto. La cuestión es que el funcionario que debía oficializar el deseo paterno , algo duro de oído o quizá traicionado por el subconsciente, transcribió mal la petición, y “bautizó” al chaval como “Maicon Douglas”. Un error que quizá agradezca hoy el afectado, pues siempre suena mejor lo exótico que lo directamente risible. Y no descartemos, desde luego, que en un futuro haya varios “Maicon Douglas Rossi” por los alrededores de Milán, o incluso quizá, un “Michael Douglas Rossi”. ¿Quién sabe?
Fútbol y política: sobre los brazaletes en Irán
Quien me ha leído regularmente, sabe que a diferencia de la mayoría de los analistas deportivos creo sinceramente que el deporte en general y el fútbol en particular no ha de estar necesariamente desvinculado de la política, en lo que a las gradas se refiere. Y me refiero a las gradas, porque doy por supuesto que en otros aspectos no sólo no tiene por qué estar desligado, sino que su vinculación es total (selecciones estatales, campos municipales, presidentes de clubes metidos a políticos y viceversa, etcétera).
Quienes defienden la separación por principio de la cuestión de los asuntos comunes con respecto al fútbol lo hacen en base a que tal mezcla podría suponer episodios ciertamente desagradables, cuando no actos de violencia desaforada; y así, acuden a la historia de nuestro deporte para rebuscar entre los archivos los casos puntuales en los que política y fútbol han resultado un cóctel explosivo.
26 Junio 2009
Matthias Sindelar: el drama de un genio
“El fútbol no es una cuestión de vida o muerte: es mucho más que eso.” La archiconocida y manida cita de Bill Shankly ha sido siempre vista desde la perspectiva cómica que sugería la irreverencia del mítico técnico escocés. A nadie se le ocurriría pensar que el fútbol, o mejor aún, las emociones y sentimientos que éste provoca, pudieran situarse por encima de la propia vida.
Política y deporte nunca fueron buenos compañeros de viaje. La abrumadora mayoría de las (numerosas) intromisiones del mundo de la política en las manifestaciones deportivas han acabado teniendo consecuencias funestas. La política no sólo es volátil e imperdurable, es que además, no entiende de sentimientos. A Matthias Sindelar, el Mozart del fútbol, el deporte le ofreció la mejor manera posible de mantenerse fiel a unos principios, a unos sentimientos, frente a una de las expresiones políticas más duras, represivas y vergonzosas de la Historia de la Humanidad.






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